BUFFY CAZAVAMPIROS

Buffy cazavampiros (1997)


Creación: Joss Whedon

Reparto: Sarah Michelle Gellar, Nicholas Brendon, Alyson Hannigan, David Boreanaz, James Marsters, Charisma Carpenter, Michelle Trachtenberg, Emma Caulfield

Temporadas: 7

SINOPSIS

Buffy Summers estudia en el instituto de Sunnydale. La joven es la última “cazadora”. Ella es la encargada de defender a su pequeña ciudad de todas las criaturas malignas que merodean por allí.  Sus mejores amigos son Willow y Xander, y junto a ellos y el bibliotecario del instituto, Giles, tratarán de destruir a vampiros, demonios, y demás monstruos. Junto a ellos, también luchará Angel, un vampiro que ha recuperado su alma y trata de hacer el bien.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE ACT”

Vale, lo reconozco… Si tienes menos de 25 años, puede que solo te suene de oídas esta serie. Como ya sabes, la temática vampírica me atrae mucho. Cierto es, que prefiero cuando las historias se encaminan más hacia el terror que hacia la comedia… Pero tampoco me desagrada esa vertiente. ¿Por qué Buffy? Pues aunque es cierto que hay infinidad de series a día de hoy, me apetecía revisitar este clásico que está en mi colección personal. Y como ya ando por la mitad de la última temporada, pues qué mejor momento que este…

Para comenzar, habría que hablar de la película original que inspiró esta serie. En 1992, el ahora famoso Joss Whedon, escribió el guión de una comedia negra titulada Buffy cazavampiros. La actriz que le dio vida (Kristy Swanson) estuvo acompañada de un jovencísimo Luke Perry (Dylan de Sensacion de vivir, o para los más jóvenes Fred Andrews, el padre de Archie en Riverdale) y tratando de seguir la estela de filmes como Noche de miedo, mezclaban el humor con vampiros, sangre y muerte. La película no tuvo demasiada repercusión, pero sí la historia de una joven que es elegida para luchar contra las fuerzas del mal. En lo que se llama un giro de 180 grados, el señor Whedon decidió cambiar el balance entre humor y terror y crear un episodio piloto para una serie, que relataba la misma historia que la película, pero en un tono más adulto.

Y la jugada le salió redonda. Siete temporadas y 144 episodios lo certifican. El spin-off Angel con sus cinco temporadas no hizo sino reafirmar el éxito del mundo que rodea a Buffy. Una serie sobre adolescentes que pelean contra todo tipo de monstruos suena a palomitas y ratos de acción. Y es lo que comienza ofreciendo en sus inicios, para ir evolucionando hacia algo más maduro, más duro (como certifican algunos de los episodios de las ultimas temporadas) y más cruel en ciertos momentos. Y creo que ese es el encanto que hace que esta serie sea mítica; que teniendo en cuenta que la serie estuvo en antena seis años, los que la disfrutamos, crecíamos con los personajes, madurábamos al mismo ritmo que la historia. Y eso gusta mucho.

La evolución de los protagonistas durante las siete temporadas resulta acorde a la edad. Es decir, maduran con el paso de los años, cosa que en algunas otras series parece no ocurrir. Mantienen su ironía, su forma de afrontar las situaciones, pero en cada temporada observas como la vida les va pasando factura. A todos, incluida Buffy. O mejor dicho, sobre todo a Buffy.

Como suele ocurrir en series tan longevas, la entrada y salida de personajes en cada temporada ofrece nuevas opciones de variación en la historia de Sunnydale. Algunas más acertadas que otras, cada temporada suele mostrar una historia principal (un malvado supremo) en torno a la cual giran pequeñas historias con diferentes monstruos que atacan a los protagonistas. Personajes como Spike, Faith o Tara demuestran que las historias secundarias deben poseer la misma fuerza que la principal. Personajes fuertes, tímidos, violentos, amorosos… Los amas, los odias, lloras con ellos y lloras por ellos. Muchos dejaron una marca en la serie difícil de borrar. Pero es la causa y efecto de los personajes secundarios… Llegan, hacen su trabajo y se van.

Obviamente no haré spoilers, ya que uno nunca sabe quién se puede animar a darle una oportunidad a esta joya. Pero sí me gustaría destacar episodios que me resultan exquisitos. Silencio, Todo rojo, Otra vez con más sentimiento, El cuerpo, Quién eres tú o Invisible me parecen maravillosos. Por si decidís verla y os acordáis de mí cuando lleguéis a esos episodios.


SKJELVET (TERREMOTO) (o vaya suerte la de esta familia)

Opinion de Skjelvet (Terremoto)

Skjelvet (Terremoto) (2018)


Dirección: John Andreas Andersen

Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro y Edith Haagenrud-Sande

SINOPSIS

Tres años después de la gigantesca ola que asoló una población de Noruega, Kristian es incapaz de superar aquella tragedia. Aun siendo el salvador de gran parte de la población, su incapacidad de afrontar que podría haber hecho más ha destruido a su familia. Afincados en Oslo, la familia se enfrenta a la posibilidad de que un terremoto asole la ciudad.

OPINIÓN PERSONAL DE “SKJELVET (TERREMOTO)

Vamos a por otra peli de catástrofes de esas que tanto me gustan. Con tres títulos a elegir, puesto que Skjelvet es su título original, pero en nuestro país elegimos “Terremoto” o “The quake”. Tras la película “La ola” del 2015 (de la que hablaré más adelante), nos llega una segunda parte, esta vez situada en Oslo, donde en vez de una ola, nos encontramos con un terremoto inminente. Y digo tras la ola, porque la familia protagonista que sufre ambas catástrofes es la misma en ambas películas. Si bien en la primera parte forman un núcleo familiar sólido, en esta segunda parte, la unidad familiar se encuentra resquebrajada, en parte por la negativa del padre de familia a superar lo ocurrido durante la inundación tres años atrás. Si que es cierto, que de su metraje, la mitad es presentación y la otra mitad supervivencia, pero si hay algo que no hay que olvidar, es que no estamos ante un blockbuster americano, donde poco importa el quién, cuando lo que prima es el cómo. Aquí se esmeran, o al menos lo intentan, en conseguir dotar de humanidad a cada uno de los integrantes de la familia, mostrándonos cómo el tiempo ha ido minando esta pequeña familia. Aun así, no resulta tedioso en ningún momento, si acaso, acostumbrados a la acción americana, deseamos que comience ya el desastre para ponernos a comer palomitas a destajo.

Con unos efectos especiales muy bien elaborados y una banda sonora potente e hipnótica, los momentos de tensión se suceden sin descanso desde el instante en que el terremoto hace acto de presencia. Y aunque eso no ocurre hasta pasada la primera hora de metraje, no desmerece conocer la situación de la familia tras la desgracia sucedida anteriormente y cómo esta ha marcado de una u otra forma a los protagonistas.

Uno de los puntos a favor de ésta cinta, radica en el poco heroísmo de sus protagonistas; es decir, nos encontramos ante seres humanos que luchan por sobrevivir sin necesidad de realizar acrobacias increíbles o saltos imposibles. Resulta mas creíble y por lo tanto, más disfrutable, al menos para mí.

Los momentos de acción dejan sin aliento, ofreciendo uno de los giros de guión más contundentes que he visto últimamente; francamente me dejó perplejo y con una sensación de vacío durante el resto de la cinta. Por lo que aplaudo esa decisión, porque no hay nada mejor en una película de catástrofes que tener los nervios a flor de piel. A simple titulo informativo, debo decir que por muy trillado que sea, toda escena con algo quebrándose bajo los protagonistas me produce una angustia desmesurada.

Como secuela me parece muy acertada la idea de mantener al mismo elenco y variar la catástrofe y el lugar. La fotografía nos ofrece imágenes de Noruega de una belleza increíble, al igual que ya lo hizo su predecesora. Con esto, se demuestra que no solo el cine americano es capaz de ofrecernos buenas películas sobre catástrofes. Más humanas, más cuidadas actoralmente y bastante más elaboradas a nivel humano, tanto esta película como “La ola” nos muestra el dolor humano, el miedo ante una muerte inminente o el instinto de supervivencia más primario. Quizás eso es lo que le falta a muchas superproducciones de los EEUU (aunque también me apasionen) y que beneficia a este tipo de filmes, puede que menos taquilleros, pero tremendamente disfrutables.


DEEP BLUE SEA (o prohibido dar de comer a las mascotas)

Opinión de Deep blue sea

Deep blue sea (1999)


Dirección: John R. Leonetti

Reparto: Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson, L.L. Cool J y Michael Rapaport

SINOPSIS

Susan McAlister y su equipo de investigación trabajan en una plataforma científica en medio del océano llamada Aquatica. Sus experimentos tratan de hallar una cura para la enfermedad de Alzheimer a partir del líquido cerebral de tres escualos que poseen en sus instalaciones. Cuando una tormenta tropical azota la plataforma, los residentes que quedan trabajando, deberán hacer frente a unos escualos más grandes, más inteligentes y más voraces.

OPINIÓN PERSONAL DE “DEEP BLUE SEA”

Que las películas de terror me gustan, es obvio. Que veo muchas y algunas muy malas, también. Las películas de monstruos me apasionan, no lo voy a negar; pero cierto es que, dentro del género me gusta hacer una simple distinción: monstruos reales y monstruos inventados. Dentro del paquete de monstruos inventados catalogo a aliens, demogorgons, o kaijus por poner algún ejemplo. Y en la caja de los monstruos reales se ubican todos aquellos animales que son capaces de montar un buen follón. Pero si he de remarcar que dentro de este lote acepto mutaciones genéticas realistas: es decir, nunca disfrutaré de películas sobre tiburones con dos cabezas, pulpos con cabeza de cocodrilo o anacondas con boca de lobo… Ni tornados que nos envíen tiburones (saga infumable para mi gusto).

Disfruto mucho con las cintas de terror donde animales reales son capaces de aterrorizar a los protagonistas, y por ende, esta es una de ellas. Deep blue sea resultó para mí un soplo de aire fresco ante un género que estaba en horas muy muy bajas; los tiburones habían perdido toda su esencia de asesinos implacables (aunque ya sabemos que no es tan fiero el león como lo pintan) atacando a surfistas y bañistas despreocupados. El tiburón como rey del terror marino había sido prácticamente olvidado hasta este resurgir antes de la entrada del nuevo siglo. Antes de entrar de lleno en esta película, destacar que por desgracia, el resurgir de estos bichejos, abrió una decadente veda de películas de bajo presupuesto donde los escualos nadan bajo la arena, bajo el hielo, son fantasmas o tienen cuerpo de pulpo… Despropósitos a cual peor.

Pero centrándome en la cinta que nos ocupa, fue un gran descubrimiento el visionado de esta película en pantalla grande. La disfruté desde sus primeros minutos cargados de tensión ante lo que se avecinaba. Y no me equivoqué. Una cinta llena de momentos angustiosos, situaciones de una acción trepidante, buenos efectos especiales, una historia nada descabellada (viendo como va este mundo) y sustos por doquier.

Renny Harlin, le pese a quien le pese, es un adicto al espectáculo; a veces con buen resultado y otras no tanto. Es un fanático en mostrar sus historias maximizadas al extremo, ofreciendo acción, suspense y tensión a partes iguales. Y a mí, en esta película, consiguió transmitirme todo lo que pretendía. En medio del océano, abandonados a su suerte, los protagonistas sufrirán los ataques continuados de unos asesinos implacables, que para más inri, son más inteligentes de lo habitual.

Los personajes están dibujados superficialmente, lo justo y necesario para conocer cómo es cada uno, cuales son sus aptitudes en aquella plataforma y así empatizar con ellos lo menos posible. Yo empaticé de igual forma, soy así de intenso.

Los efectos especiales me resultaron muy buenos, hablamos de hace veinte años y con el recuerdo del animatronic de Spielberg en la retina. Lo suficientemente creíble como para hacerte saltar del sillón unas cuantas veces, acompañados de buenos efectos de sonido que trabajan los ecos, los sonidos huecos, fugas de agua silenciosas… Todo lo que en una plataforma bajo el océano podríamos escuchar. Solos ante el gran azul.

Una segunda parte diecinueve años después, ha manchado el buen sabor de boca de una historia que debía haberse quedado en nuestros recuerdos. Secuela innecesaria, plagiada prácticamente de su predecesora y que yo obvié nada más verla. Su tercera parte, directa al VOD supera a su antecesora, aunque sigue teniendo una calidad bastante por debajo de la media.

Así que como amante de las películas de escualos (aunque es un amor-terror desmesurado) debo darle un aprobado con nota a esta historia de ataques marinos repleta de acción, suspense, mucha sangre y agua a raudales.


2012 (o que dios nos pille confesados)

Opinión de 2012

2012 (2009)


Dirección: Roland Emmerich

Reparto: John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Eljofor, Thandie Newton y Woody Harrelson

SINOPSIS

El calendario maya avisa del fin del mundo en el año 2012. Catástrofes naturales crearán una nueva tierra donde probablemente nadie sobreviva. Un escritor, Jackson Curtis, conductor de limusinas a tiempo parcial, regresa a casa de su ex mujer tras un fin de semana con sus hijos y comprobará como los mayas estaban en lo cierto. Es el momento de comenzar una lucha por la supervivencia.

OPINIÓN PERSONAL DE “2012

Me gusta esta película. Le pese a quien le pese. Solo tengo una gran critica que hacerle y no es a la película en si. Es a quien haya encargado el doblaje en español. Creo que nunca antes había escuchado unos acentos tan falsos, unos tonos tan mal pronunciados y unas voces tan poco creíbles. Ninguno de los personajes extranjeros me resulta bien doblado. Solo eso.

Y ahora vamos a lo que vamos. A lo que pienso de esta película en general. Me parece una película sobre catástrofes naturales muy bien salvada. Con una premisa nada alocada (teniendo en cuenta el camino que llevamos con el cuidado de nuestro planeta) nos plantea un ejercicio de concienciación acerca de lo que estamos dispuestos a poner en juego por salvarnos. Las historias personales sirven únicamente de nexo de unión entre todo lo que va a ocurrir. Lo realmente importante de esta cinta es su predisposición al “madre mía”, al “venga ya” y al “no me lo puedo creer”. Es tan alocada como se espera de una historia así. En películas de catástrofes menores, las historias personales necesitan de una base más asentada puesto que trataran de sobrevivir tras el desastre que les ha tocado vivir. Lo que ocurre en esta cinta, es que los desastres vienen uno tras otro, no hay respiro y no hay lugar de la tierra que se salve de las ideas del señor Emmerich. Todo vale y todo puede pasar. Y por supuesto que pasa. A lo bestia, sin reparo por quien fallece (no tiene importancia debido a la magnitud del desastre) y dando el mayor espectáculo en mucho tiempo.

La película se toma el tiempo suficiente para presentarnos el por que de lo que esta por llegar con años de antelación y con una preparación en las sombras políticas, que el ciudadano de a pie ignora. Conocemos a la gran mayoría de personajes involucrados en el desastre, con el tiempo suficiente para decidir quien te va a gustar y quien no. Es probable que no se desarrollen sus personalidades lo suficiente como para llegar a empatizar con ellos a un nivel poco mas que basal. Pero, aun así, al estar definidos tan claramente, conoces bastante de ellos para que el destino de alguno te produzca algo de tristeza. Pero tampoco creo que sea el objetivo del film. Los personajes son meros instrumentos para un entretenimiento mastodóntico donde los efectos digitales son su mejor baza. Como amante de las películas catastrofistas (desde “La aventura del Poseidón” y el “Coloso en llamas”, siendo yo un enano) no pude sino disfrutar de lo lindo con este blockbuster.

No puedo dejar de lado el trasfondo político y clasista que rodea a las arcas. Triste pero cierto, esta claro que siempre el dinero es quien lo dirige todo. Y si para la creación de aquellas arcas es necesario vender pasajes a quien pueda pagarlos, ellos serán los que se salven. Aunque sean multimillonarios sin escrúpulos, ellos tendrán el derecho a conseguir una habitación en cualquiera de esos salvavidas. Porque tienen dinero.

Como película de catástrofes me parece soberbia. Exagerada por supuesto. De todo lo que ocurre en la película, dudo mucho que yo consiguiera escapar de la mayoría de situaciones. Pero eso es lo que me atrae de este tipo de cintas. La exageración de lo que podría suceder si la naturaleza nos dijera “Ya esta bien, hasta aquí hemos llegado”. Aquí no se salvaba ni el apuntador. ¿La escena del supermercado y después dudas de tu ex marido? Amanda Peet, venga ya… Pero es que da igual, no tratemos esas nimiedades en un espectáculo de desastres… Una limusina no aguantaría ni la cuarta parte de lo que aguanta la de Jackson, pero ¿qué mas da? Lo importante es saber si llegaran vivos al siguiente desastre o no… Todo lo demás carece de importancia.

Porque esta es una película para puro y sencillo entretenimiento. No tiene mas, porque analizar el trasfondo político sobre lo que nos oculten o sobre lo que el vil metal es capaz de dominar en nuestra sociedad, es demasiado. Y no apetece cuando estás viendo tsunamis, terremotos y grietas imposibles. Para ver todo esto, solo hay que dejarse llevar y no analizar tanto…


THE ACT

The Act por Alexander J. Cox

The Act (2019)


Creación: Nick Antosca y Michelle Dean

Reparto: Joey King, Patricia Arquette, Chloë Sevigny, AnnaSophia Robb, Calum Worthy y Steve Coulter

Temporadas: 1

SINOPSIS

Miniserie basada en los hechos reales acaecidos en Springfield el 14 de junio de 2015. La trama gira en torno a la relación entre Dee Dee Blanchard, una madre sobreprotectora y su hija Gipsy Rose, aquejada de múltiples enfermedades y trastornos.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE ACT”

No sé por donde empezar. No tengo muy claro el camino que va a llevar ésta reseña. Y todo es a causa del cúmulo de sensaciones tan contradictorias que me ha producido ésta sobresaliente miniserie de la plataforma Hulu. La historia, como poco rocambolesca, está llena de giros inesperados, situaciones in extremis y momentos casi inverosímiles. En ocho capítulos, los creadores Nick Antosca y Michelle Dean, nos presentan la historia de Dee Dee Blanchard y su hija Gipsy Rose Blanchard con todo lujo de detalles. Conocidas por prácticamente todo el estado americano, viajaron de un lugar a otro recibiendo ayudas del estado y donaciones de gente anónima que se enamoraron de la pobre Gipsy, aquejada de infinidad de enfermedades desde los cuatro años de edad. Trataré de no hacer ningún spoiler acerca de todo lo que sucede durante estos ocho episodios, y me será difícil, lo sé.

La sobreprotectora Dee Dee, ejerce una fuerza sobre su hija, a la que domina de forma obsesiva, preocupada constantemente por la salud de su pequeña. Su obsesión enfermiza, lleva a Gipsy a rebelarse contra su madre de una forma sorprendente. Y hasta aquí puedo leer.

La dirección artística ha hecho un trabajo excepcional. Ambas protagonistas ofrecen interpretaciones magistrales. Joey King ha plasmado a la perfección la personalidad de Gipsy (cosa que se puede apreciar en cualquier video de las Blanchard reales, en las que habla y gesticula). El timbre de voz es prácticamente idéntico y eso pone los pelos de punta. Un diez para ésta actriz. Patricia Arquette también recrea a Dee Dee en diferentes etapas de su vida con total acierto. Y es que ésta señora vale para enfrentarse a cualquier rol que le ofrezcan, dando el 200%. El resto de actores también están a la altura de sus personajes, creando un círculo coral a veces indiferente ante la situación y otras extremadamente implicados. Tal y como fue en la realidad.

La fotografía consigue envolvernos en un ambiente opresivo y asfixiante de una forma totalmente diferente a lo que el espectador está acostumbrado. En una casa pintada de color rosa, repleta de peluches y disfraces de princesas, como un cupcake inmenso. Y todo ese dulce envoltorio está podrido por dentro. Y eso angustia. A mí me ha provocado momentos de verdadero desasosiego.

Por otro lado, existe un documental acerca de ésta truculenta historia titulado “Mommy dead and dearest” (disponible en HBO), que se estrenó en 2017 y que con toda seguridad, inspiró a los creadores de ésta visión de la historia. Como no estamos en los Estados Unidos, éste tipo de noticias pueden llegarnos vía internet, pero pasar sin pena ni gloria como otro suceso escabroso del ser humano. Así que yo descubrí primero la serie y después visioné el documental. Y creo que fue un gran acierto hacerlo en ese orden.

Porque al ver una serie, puedes creer que los hechos, en mayor o menor medida están basados en una realidad constatada; pero siempre cabe la duda de saber hasta qué punto el creador se ha tomado sus propias licencias para dotar a la historia de una  buena dosis de morbo que enganche a los espectadores. Pues esto no ocurre en “The act”, querido lector. Tras quedar boquiabierto con la serie, decidí echarle un vistazo al documental. En él se recogen entrevistas a todo el entorno del binomio Dee Dee – Gipsy, así como documentación acerca del suceso y declaraciones tanto de la policía como de una de sus implicadas. Y hiela la sangre. Mucho más que la serie. Porque desde mi punto de vista, la serie se queda corta en ésta historia.

Y es ahí donde me comienzan a asaltar las dudas… ¿Quién es bueno y quién es malo? ¿Quién es la víctima y quién el verdugo? Es muy difícil responder ante éstas preguntas cuando has visto la serie y luego el documental. A mí personalmente, me ha creado un conflicto acerca de lo que está bien y lo que está mal. No deja buen sabor de boca, eso es cierto. Pero te hace pensar, y eso es de agradecer.


TRAS LOS SUEÑOS

Tras los sueños por Alexander J. Cox

Descubrir si es posible conseguirlos

Hoy, antes de seguir indagando en los entresijos de “Suicidio del 97”, me parece interesante y efectivo hablar sobre nuestros sueños, nuestros anhelos o nuestras metas (podemos llamarlos de mil maneras). ¿A qué me refiero con nuestros sueños? El abanico es tan extenso que podría estar toda una vida hablando acerca de nuestras metas. Pero me voy a centrar en los sueños “reales”, los sueños “posibles”.

Nuestra vida diaria, nos va delimitando un camino que seguimos como pequeños corderitos, acompañados de familia, amigos o solos. Pero nuestro camino, aunque creamos que ya está marcado por aquello llamado “destino”, es susceptible de un cambio. El destino, como palabra en si misma, nos condiciona a creer que nos pase lo que nos pase, ya estaba predestinado a ocurrir. Si no conseguimos el trabajo que ansiábamos, era el destino; si esa relación que creíamos única llega a su fin, le echamos la culpa al destino.

Pues lo mismo ocurre con nuestros sueños. De menor o mayor envergadura, situamos al destino frente a ese desvío que nos puede llevar a conseguir lo que nuestro corazón desea, y achacamos nuestros miedos a una cruel jugarreta del destino.

No puedo triunfar en la música (no conozco a nadie que me ayude); soy un gran modisto, pero no puedo coser (nadie me ayuda a conseguirlo); me encantaría tener una tienda de manualidades hechas por mi (no seré capaz de sacar adelante todo lo que conlleva).

Son sólo tres ejemplos. Y podríamos achacar a cualquiera de los tres el vil metal. Sin dinero, no se hace nada. Podría ser así. ¿O es otra excusa para no luchar por lo que te gustaría? Desgraciadamente, la respuesta es tan triste como cierta. Durante toda nuestra vida, el sentimiento de comodidad, la sensación de bienestar, han sido impregnadas “a fuego”. Conseguir un buen trabajo, una casa, una familia, un futuro.

Pues bien, todo esto es maravilloso. Todo posee coherencia hasta el momento en el que vemos nuestro sueño escondido tras una maraña llamada destino. Como si esa maraña no se pudiera deshacer. Simplemente, nos supone “demasiado esfuerzo” dentro de nuestra acomodada existencia y es mejor seguir el camino que nos han delimitado. No es la solución. Nunca lo será, por mucho que nos hayan enseñado lo contrario.

El conformismo, cuando es innato es una solución tan correcta como la que estoy tratando hoy. Pero en el momento en que ese conformismo se genera por el miedo a lo que puede suceder si vamos en busca de nuestros sueños, pierde su propio sentido. Para cualquier persona que deseara hacer “algo” diferente en su vida, el miedo a equivocarse no debería ser una opción. Aunque nos parezca la solución fácil.

Por supuesto, a todos (incluido yo, por supuesto), nos encantaría no tener carga ninguna; poder viajar cuando quisiéramos, comprar todo lo que nos gustara… Pero hablamos de utopías demasiado alejadas de la realidad. y lo mas importante para lograr tus sueños, es tener los pies en la tierra. Ser consciente de tu propia realidad y buscar la forma de moldear esta realidad para adecuarla a la consecución de tus sueños.

Si hablamos de sueños a corto o medio plazo, el miedo debería desaparecer como el humo cuando se apaga un fuego. No ocurre nada si nos equivocamos. Al menos sabremos que lo hemos intentado. Esa satisfacción es lo que el “destino” nos tendrá preparado. No importa si, tras esa sensación de “haber ganado”, llega una bocanada que nos muestra que, aunque lo hayamos intentado, no era lo nuestro.

Nunca existirá mayor tristeza que la de no haber intentado algo.

Por eso, me gustaría acabar diciendo, que las excusas son las marionetas que tiene el “destino” para lanzarnos de nuevo a nuestro camino de corderitos. Simplemente, hay que cortar los hilos de esas marionetas y aprender a equivocarse.

Porque a lo mejor, no te equivocas.

Y te sorprendes.

¡Hasta la próxima!