ÉLITE

ELITE de Alexander J. Cox

Élite (2018)


Creación: Carlos Montero y Darío Madrona

Reparto: María Pedraza, Itzan Escamilla, Miguel Bernardeau, Arón Piper, Mina El Hammani, Ester Expósito, Álvaro Rico, Omar Ayuso, Danna Paola, Miguel Herrán y Claudia Salas

Temporadas: 3 (estreno de 4 y 5 próximamente)

Episodios: 24

SINOPSIS

El colegio privado “Las Encinas” acoge a la clase alta estudiantil en un entorno clasista y elitista. A este selecto colegio llegan tres nuevos estudiantes de clase humilde a los que se les ha ofrecido una beca. El choque social de estos nuevos alumnos con los residentes de “Las Encinas” provoca situaciones inesperadas que enmarañan a un grupo de estudiantes.

OPINIÓN PERSONAL DE “ÉLITE”

Sí, lo sé. Últimamente estoy menos activo de lo que debería por aquí. Tengo bastantes proyectos en proceso y me encuentro bastante atareado. Pero en los momentos de distensión que encuentro, me sumerjo en el mundo de las historias que la pequeña pantalla nos ofrece. Y hoy te traigo una serie, que aunque se estrenó en 2018, no había visto todavía.

Tras ver “El desorden que dejas” de la plataforma Netflix, y de la que hablaré algún día de estos, el gigante del streaming me sugirió esta serie. Es cierto que ya había visto la publicidad y conocía su existencia, pero nunca me había planteado verla (más que nada por la cantidad de opciones que existen actualmente). Pero, decidí ver el primer capítulo para ver que me transmitía. También he de decirte que tras haber visto “El internado: Las cumbres” de HBO, mis expectativas eran bastante bajas (por lo que puedes deducir que esta secuela de “El internado” me pareció un pésimo regalo envuelto en un paquete precioso). Pero, para mi sorpresa, me equivoqué con “Élite”. Me ha gustado y mucho.

Si eres asidua/o lector/a de este blog, te habrás dado cuenta del estilo de series y películas que me suelen gustar. Por lo que tampoco es de extrañar que esta ficción me haya parecido una propuesta interesante.

Mucho he leído acerca de lo que algunos usuarios opinan acerca de esta serie española (nunca se nos olvide que es una serie española) y me sorprende bastante. Tildada de serie llena de tópicos, clasista, absurda y poco creíble. Resulta interesante la forma en la que nuestra sociedad (la española) tiende a desprestigiar cualquier producto nacional que se desmarque de los cánones que nuestra cultura tiene marcada a fuego en el imaginario colectivo.

Es decir, hemos vivido desde hace muchísimos años el éxito de series (mayoritariamente americanas) en las que todos los excesos tabú según la época nos encantaban. Nos sonrojaban y nos hacían sentir cómo se transgredían todos los límites permisivos culturalmente. Dinastía o Falcon Crest en los años 80, Sensación de vivir o Melrose Place en los 90, Pequeñas mentirosas en los 2000 y así infinitas ficciones que nos bombardeaban desde la caja tonta. Pues lo que “Élite” nos ofrece es más de lo mismo en formato español y en la segunda década de los 2000. Temas tabú para unan gran parte de la sociedad se muestran tal y como son. Sin tapujos, sin excusas. Porque le pese a quien le pese, nuestra sociedad está cambiando, evoluciona día a día y tenemos que aceptarlo como algo natural del ser humano. Y ahí creo que está la diferencia de esta serie con el resto de las series que nos ofrece el país patrio. Una mirada directa a la yugular de la clase social conservadora, demostrando que existe más oscuridad en el ser humano de lo que queremos vender al mundo.

Clases sociales, homosexualidad, racismo, sexualidad múltiple, drogas y un sinfín de situaciones al mejor estilo “Gossip girl” pero con una sensualidad y sexualidad bastante más pronunciada. Pero al final, el resultado de su objetivo es el mismo que todas estas series de las que hablo: mantener al espectador pegado al asiento desde el capítulo uno, con una trama bien elaborada, una fotografía cuidada y una banda sonora bien escogida.

El elenco formado por un grupo de actores y actrices en ciernes, que pueden destacar algunos más que otros (al final ocurre en cualquier producción, no importa el país del que provenga) cumple correctamente su función, ofreciendo unos personajes, que si bien pueden ser arquetípicos y trillados, no dejan de ser necesarios para crear una historia completa. Una trama en la que cada personaje tiene su objetivo muy marcado, tiene su recorrido sobre el tapete y saben como conducir su historia personal hacia el objetivo final. Un guion que sabe como enredar una historia en apariencia sencilla, convierte esta serie en un producto disfrutable lleno de intriga, mentiras y traiciones. En definitiva, un thriller dividido en varios episodios.

La serie está filmada a base de flashbacks y flashforwards en sus tres temporadas. Para quien no sepa en qué consiste este sistema de grabación, lo explicaré brevemente. Cada temporada comienza en dos espacios temporales diferentes (al igual que “El desorden que dejas”). Un suceso trágico y las pesquisas que se realizan en base a ese suceso, se entremezcla con los días previos a ese suceso y las consecuencias que llevan a los personajes al desenlace final. En el ultimo capitulo, los espacios temporales confluyen en la resolución del suceso y sus consiguientes consecuencias. Desde mi punto de vista, es una serie de una muy buen calidad, bien filmada, correctamente interpretada y visualmente ágil y entretenida.

A mediados de junio se estrena la cuarta temporada con la ausencia de antiguos personajes y la aparición de nuevos estudiantes, pero es lo que tienen las series que transcurren en colegios, institutos y universidades… Que los años pasan y los estudiantes terminan su edad escolar y hay que renovarse o morir… Habrá que esperar que nos depara esta cuarta y su futura y ya confirmada quinta temporada.

Comparte y opina acerca de esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Hasta la próxima!


TRUE BLOOD (SANGRE FRESCA)

Opinión personal de True Blood

True Blood (Sangre fresca) (2008)


Creación: Alan Ball

Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Nelsan Ellis, Jim Parrack, Carrie Preston, Kristin Bauer van Straten,  Joe Manganiello, Deborah Ann Woll

Temporadas: 7

Episodios: 80

SINOPSIS

Sookie Stackhouse es una camarera que trabaja en el bar de su amigo Sam Merlotte en la pequeña localidad de Bon Temps, en Louisiana. Es una época en la que humanos y vampiros comparten su existencia en “armonía”. Sookie conocerá al nuevo habitante de Bon Temps, Bill Compton, un vampiro de más de 100 años y su vida dará un giro, arrastrando con ella a toda la gente que le rodea.

OPINIÓN PERSONAL DE “TRUE BLOOD”

Yo y mi pasión por los vampiros… Si es que no lo puedo evitar. Tras revisionar “Buffy cazavampiros”, decidí volver a visitar el mundo vampírico con otra serie que me apasiona. Si no la has visto, he de confesar que True Blood es una experiencia absolutamente catártica a nivel sensorial y sensual. Rezuma sexualidad, erotismo y sangre a partes iguales.

Esta serie de HBO está basada en los libros de Sookie Stackhouse creados por la escritora Charlaine Harris. Hace dos años que una sangre artificial llamada Tru Blood se comercializa para satisfacer la sed de los vampiros, y gracias a ella, los chupasangres han salido de sus ataúdes mezclándose con los humanos e interactuando con ellos; hasta tal punto, que tienen sus derechos y sus deberes como los humanos. Con la llegada del vampiro Bill Compton a la ciudad da comienzo esta serie.

Debo puntualizar, antes de entrar en materia, que el hecho de que te guste una serie como “Buffy cazavampiros”, no implica que “True Blood” te vaya a gustar, puesto que son completamente diferentes dentro del mismo universo de los vampiros. Mientras que la primera juega en la liga soft adolescente, como hacía su partenaire de la época “Embrujadas” en el mundo de las brujas, la serie de la que te hablo hoy es de todo menos dulce e inocente.

En esta serie, los vampiros son malos, sí. Obvio. Pero son eróticamente malos. Son sexualmente apasionados, violentamente psicópatas y mortalmente adictivos. Poseen una atracción que traspasa la pantalla. El vocabulario no es precisamente para un Disney Channel y sus escenas eróticas tampoco. Y creo que esa es la baza con la que juega y gana esta serie. Porque enseña la sensualidad y erotismo del que siempre han presumido todos los escritos acerca de vampiros, pero nadie había mostrado nunca. Y sorprende mucho ver todo eso. Y gusta, para qué engañarse…

La serie hila cada final de temporada con el comienzo de la siguiente, colocando al espectador en el momento exacto en que terminó la temporada anterior. Aquí no hay lugar para momentos tragicómicos. Los diálogos en su mayoría son duros, directos y van a lo que interesa. No existen los rodeos en True Blood. No giran incesantemente en subtramas sin sentido. Lo que ocurre alrededor de Sookie, le afecte directa o indirectamente, ocurre en función del avance de la historia. Y eso es de agradecer. No existe algo que me desespere más que el relleno a base de empujones (hola “The walking dead”… sabes por donde voy ¿no?). En True Blood las historias comienzan y terminan cerrando todos los círculos. No dejan cabos sueltos y cada personaje llega a su destino (bueno o malo) en el final de la serie.

Bon Temps, anteriormente un pueblecito tranquilo, tiene de todo. Vampiros y hombres lobo (eternos rivales como en casi todas estas historias) aparecen en escena. Pero hay teriántropos, hadas, ménades, hombres pantera, espíritus, brujas… Vamos, para no aburrirse. Solo faltaban los muertos vivientes recorriendo las calles para rematar la historia… Pero estos últimos no hacen su aparición, por si los esperas en algún episodio. Aun así, el disfrute visual está asegurado durante sus siete temporadas, que si bien son las mismas que Buffy, poseen casi la mitad de episodios que esta (80 frente a los 144 de la cazavampiros).

Tengo que decir que el personaje de Anna Paquin fue con el que más me costó llegar a conectar. No puedo decir si es por la actriz que la interpreta o por las características del personaje creado por Charlaine. En algunos momentos desesperante, pero en conjunto aceptable. Bill Compton (Stephen Moyer) es su vampiro y aunque le pese a la autora (puesto que no he leído los libros), Eric Northman (Alexander Skarsgård) se lo come con patatas. El antagonista de Bill Compton (que no el malo de la serie) posee un magnetismo que no deja a nadie indiferente. Sus diálogos mordaces e irónicos, su mirada penetrante y sus casi dos metros de altura ensombrecen el personaje de Bill. Obviamente hablo de mi apreciación personal. El elenco resuelve bien su cometido, siendo creíbles en todos los aspectos, volviéndose cercanos al espectador con facilidad. Sus destinos te harán soltar alguna que otra lagrimita, pero también eso dota de humanidad a la serie, que rezuma oscuridad por todos los poros.

Aunque el final de la serie no es uno de mis favoritos, he de reconocer que me satisfizo lo suficiente como para dejarme un buen sabor de boca y querer volver a verla más adelante.

¿A que te apetece un poco de “Sangre fresca?

Comparte y opina acerca de esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Hasta la próxima!


VENENO

Crítica de "Veneno" de Alexander J. Cox

Veneno (2020)


Creación: Javier Calvo y Javier Ambrossi

Reparto: Lola Rodriguez, Daniela Santiago, Isabel Torres, Jedet Sánchez, Paca “La piraña”, Guille Márquez. Marcos Sotkovski, Lola Dueñas, Ana Milán, Elvira Mínguez

Temporadas: 1

SINOPSIS

Biopic sobre la vida de Cristina Ortiz, más conocida como “La Veneno”. Transexual que se convirtió en un icono mediático gracias a sus colaboraciones en un late night. La serie nos muestra la vida de Cristina desde su infancia en Adra, su pueblo natal, hasta su trágica y extraña muerte en 2016.

OPINIÓN PERSONAL DE “VENENO”

Vaya por delante que NO soy fan de “La Veneno”. Quede claro que esta crítica no sale del sentimiento de un admirador de esta mujer. ¿Y por qué aclaro esto antes de empezar? Simple. Tras cada biopic, o para que nos entendamos, tras cada película, serie o documental acerca de alguien conocido, siempre encontraremos dos visiones muy diferentes. La gente que admiraba al personaje en cuestión y la gente que simplemente reconoce a quien ve en pantalla sin más o menos ilusión. La diferencia es clara. Es difícil ser objetivo si admiras, amas, adoras a la persona de la que están hablando (lo mismo ocurre en la vida real, cuando hablan mal o bien de tus hijos, padres, amigos… cuesta salir del rol de parte amante del criticado/alabado), y ese sentimiento puede chocar con lo que estás observando, siempre pensando a nivel crítico. Yo me encuentro en el segundo grupo. Por si a medida que vas leyendo, crees que soy un fan incondicional de Cristina. Lo cierto es que no.

Siempre he sabido quien era, la veía por televisión y me resultaba alguien con quien pasar un rato ameno. Pero poco más. Uno de los muchos personajes que Navarro mostraba en su show nocturno. Cristina no sabía leer, es algo que yo ya sabía, y aun así consiguió que España entera supiera quién era ella. Pero es que Boris Izaguirre también se dio a conocer en el mismo programa. Más culto, sí. Más inteligente, puede que también. Referente para mí. Nunca. ¿Que abrió las puertas por normalizar la homosexualidad en un programa de televisión? Desde mi humilde opinión, por aquella época yo me sentía más avergonzado de mi condición que respaldado por aquel señor que solo gritaba como un energúmeno. Luego vendrían peores que él… Mucho peores. Más vergonzosos. Y ahí siguen.

Así que con lo que me vengo a referir, es que Cristina dudo mucho que quisiera dar visibilidad al colectivo trans, luchar por él o defender la normalización. Con la edad que tengo, veo que en este 2020 donde todo es tan sencillo de criticar, volver a los 90 y creer que esa época era igual que ahora es una necedad. Soy de la opinión de que si no has vivido lo que vas a criticar… Mejor te callas. Burda, ordinaria, vulgar, irrespetuosa. Han sido tantos los calificativos que ha llevado a sus espaldas que a veces asusta. ¿Y? Enciende la tele… El mismo canal donde ella triunfó en 1996. ¿Ha cambiado tras casi 25 años? Sonrisa mientras me entiendes…

A mí me ha encantado esta serie. Porque seamos sinceros, ningún biopic es real al 100%, y quien lo afirme, simplemente miente. Para mostrar la historia de alguien tienes la posibilidad de conocer los datos a través del propio personaje o por el contrario, los recuerdos que su entorno pueda ofrecerte. ¿Qué ocurre si los datos te los da el personaje? Que no puedes saber hasta qué punto la realidad es tal cual la estás escuchando (los affaires de Sara Montiel, los niños amigos de Michael Jackson, y así hasta el infinito). Puedes creerlos o no, ahí entra el imaginario colectivo de hasta qué punto el personaje en cuestión miente o no. La serie, en su primer episodio lo deja bien claro. Está basado en información que Valeria Vega recogió de boca de Cristina, así como testimonios de gente allegada a la artista.

A mí, personalmente, poco me importa si Cristina mintió acerca de lo que ocurrió en la cárcel, por poner un ejemplo. La realidad está ahí, yo sí recuerdo que la encerraron en el módulo masculino, puesto que nunca se cambió el nombre. Ya de por sí esa situación debió ser un infierno… ¿Qué quieres dramatizarla más aun con lo que ella contó que sufrió dentro? Me parece bien, el grueso de la situación duele por la injusticia, el resto solo acrecienta ese dolor. Y como esa situación, ocurren bastantes que solo ella podía confirmar. En cada uno está el creérselas o no.

Lo que sí alabo por encima de todo (sin desmerecer al resto, por supuesto) es que veo que los directores manejan a la perfección la música. Ya lo hicieron en “Paquita Salas” de la que hablaré algún día. Si hay algo que el ser humano posee, es la capacidad de sentir a través del imaginario de la música. Ellos no solo trabajan las canciones por todos conocidas, encajadas en cada época de la vida de Cristina, sino que además saben en qué preciso momento intercalar piezas instrumentales que te rompen por dentro. Siempre jugando con los momentos más dramáticos (obvio) pero también con situaciones de rebeldía o rabia. Creo que es una de las bazas más profesionales que poseen los directores, esa búsqueda de la mejor melodía que consiga hacerte estremecer, e incluso soltar unas cuantas lágrimas.

El elenco es maravilloso, las tres actrices que interpretan a Cristina desde su transición hasta sus últimos días hacen un trabajo de recreación soberbio, sobre todo Daniela en la época más conocida de la artista (gestos, movimientos, forma de hablar). Los dos actores que nos muestran a “Joselito” consiguen tocarte el corazón. El resto, muy acertado. Un diez al casting.

Al final, lo que realmente queda tras ver esta serie es la sensación de una vida rota desde la infancia, una vida marcada por el dolor. Porque le pese a quien le pese, nadie, y repito NADIE, debe juzgar el dolor de otra persona. Porque no hace falta una paliza en la infancia o adolescencia para sentir que alguien lo está pasando mal. Una simple palabra como “maricón” se clava como un puñal, estalla en tu interior y te marca de por vida. Puedes preguntarle a cualquiera. Por eso entiendo ese dolor que los Javis han sabido mostrarnos. Y lo alabo.

Y lo siento mucho, nadie tiene la obligación de ser referente de nadie, ni representar a nadie, ni luchar por nadie. Si alguien lo hace, gracias. Si no lo hace, no juzgues. A lo mejor deberías levantarte tú y hacer algo al respecto. Pero es más fácil ladrar desde el sofá por twitter.


BUFFY CAZAVAMPIROS

Buffy cazavampiros (1997)


Creación: Joss Whedon

Reparto: Sarah Michelle Gellar, Nicholas Brendon, Alyson Hannigan, David Boreanaz, James Marsters, Charisma Carpenter, Michelle Trachtenberg, Emma Caulfield

Temporadas: 7

SINOPSIS

Buffy Summers estudia en el instituto de Sunnydale. La joven es la última “cazadora”. Ella es la encargada de defender a su pequeña ciudad de todas las criaturas malignas que merodean por allí.  Sus mejores amigos son Willow y Xander, y junto a ellos y el bibliotecario del instituto, Giles, tratarán de destruir a vampiros, demonios, y demás monstruos. Junto a ellos, también luchará Angel, un vampiro que ha recuperado su alma y trata de hacer el bien.

OPINIÓN PERSONAL DE “BUFFY CAZAVAMPIROS”

Vale, lo reconozco… Si tienes menos de 25 años, puede que solo te suene de oídas esta serie. Como ya sabes, la temática vampírica me atrae mucho. Cierto es, que prefiero cuando las historias se encaminan más hacia el terror que hacia la comedia… Pero tampoco me desagrada esa vertiente. ¿Por qué Buffy? Pues aunque es cierto que hay infinidad de series a día de hoy, me apetecía revisitar este clásico que está en mi colección personal. Y como ya ando por la mitad de la última temporada, pues qué mejor momento que este…

Para comenzar, habría que hablar de la película original que inspiró esta serie. En 1992, el ahora famoso Joss Whedon, escribió el guión de una comedia negra titulada Buffy cazavampiros. La actriz que le dio vida (Kristy Swanson) estuvo acompañada de un jovencísimo Luke Perry (Dylan de Sensacion de vivir, o para los más jóvenes Fred Andrews, el padre de Archie en Riverdale) y tratando de seguir la estela de filmes como Noche de miedo, mezclaban el humor con vampiros, sangre y muerte. La película no tuvo demasiada repercusión, pero sí la historia de una joven que es elegida para luchar contra las fuerzas del mal. En lo que se llama un giro de 180 grados, el señor Whedon decidió cambiar el balance entre humor y terror y crear un episodio piloto para una serie, que relataba la misma historia que la película, pero en un tono más adulto.

Y la jugada le salió redonda. Siete temporadas y 144 episodios lo certifican. El spin-off Angel con sus cinco temporadas no hizo sino reafirmar el éxito del mundo que rodea a Buffy. Una serie sobre adolescentes que pelean contra todo tipo de monstruos suena a palomitas y ratos de acción. Y es lo que comienza ofreciendo en sus inicios, para ir evolucionando hacia algo más maduro, más duro (como certifican algunos de los episodios de las ultimas temporadas) y más cruel en ciertos momentos. Y creo que ese es el encanto que hace que esta serie sea mítica; que teniendo en cuenta que la serie estuvo en antena seis años, los que la disfrutamos, crecíamos con los personajes, madurábamos al mismo ritmo que la historia. Y eso gusta mucho.

La evolución de los protagonistas durante las siete temporadas resulta acorde a la edad. Es decir, maduran con el paso de los años, cosa que en algunas otras series parece no ocurrir. Mantienen su ironía, su forma de afrontar las situaciones, pero en cada temporada observas como la vida les va pasando factura. A todos, incluida Buffy. O mejor dicho, sobre todo a Buffy.

Como suele ocurrir en series tan longevas, la entrada y salida de personajes en cada temporada ofrece nuevas opciones de variación en la historia de Sunnydale. Algunas más acertadas que otras, cada temporada suele mostrar una historia principal (un malvado supremo) en torno a la cual giran pequeñas historias con diferentes monstruos que atacan a los protagonistas. Personajes como Spike, Faith o Tara demuestran que las historias secundarias deben poseer la misma fuerza que la principal. Personajes fuertes, tímidos, violentos, amorosos… Los amas, los odias, lloras con ellos y lloras por ellos. Muchos dejaron una marca en la serie difícil de borrar. Pero es la causa y efecto de los personajes secundarios… Llegan, hacen su trabajo y se van.

Obviamente no haré spoilers, ya que uno nunca sabe quién se puede animar a darle una oportunidad a esta joya. Pero sí me gustaría destacar episodios que me resultan exquisitos. Silencio, Todo rojo, Otra vez con más sentimiento, El cuerpo, Quién eres tú o Invisible me parecen maravillosos. Por si decidís verla y os acordáis de mí cuando lleguéis a esos episodios.


THE ACT

The Act por Alexander J. Cox

The Act (2019)


Creación: Nick Antosca y Michelle Dean

Reparto: Joey King, Patricia Arquette, Chloë Sevigny, AnnaSophia Robb, Calum Worthy y Steve Coulter

Temporadas: 1

SINOPSIS

Miniserie basada en los hechos reales acaecidos en Springfield el 14 de junio de 2015. La trama gira en torno a la relación entre Dee Dee Blanchard, una madre sobreprotectora y su hija Gipsy Rose, aquejada de múltiples enfermedades y trastornos.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE ACT”

No sé por donde empezar. No tengo muy claro el camino que va a llevar ésta reseña. Y todo es a causa del cúmulo de sensaciones tan contradictorias que me ha producido ésta sobresaliente miniserie de la plataforma Hulu. La historia, como poco rocambolesca, está llena de giros inesperados, situaciones in extremis y momentos casi inverosímiles. En ocho capítulos, los creadores Nick Antosca y Michelle Dean, nos presentan la historia de Dee Dee Blanchard y su hija Gipsy Rose Blanchard con todo lujo de detalles. Conocidas por prácticamente todo el estado americano, viajaron de un lugar a otro recibiendo ayudas del estado y donaciones de gente anónima que se enamoraron de la pobre Gipsy, aquejada de infinidad de enfermedades desde los cuatro años de edad. Trataré de no hacer ningún spoiler acerca de todo lo que sucede durante estos ocho episodios, y me será difícil, lo sé.

La sobreprotectora Dee Dee, ejerce una fuerza sobre su hija, a la que domina de forma obsesiva, preocupada constantemente por la salud de su pequeña. Su obsesión enfermiza, lleva a Gipsy a rebelarse contra su madre de una forma sorprendente. Y hasta aquí puedo leer.

La dirección artística ha hecho un trabajo excepcional. Ambas protagonistas ofrecen interpretaciones magistrales. Joey King ha plasmado a la perfección la personalidad de Gipsy (cosa que se puede apreciar en cualquier video de las Blanchard reales, en las que habla y gesticula). El timbre de voz es prácticamente idéntico y eso pone los pelos de punta. Un diez para ésta actriz. Patricia Arquette también recrea a Dee Dee en diferentes etapas de su vida con total acierto. Y es que ésta señora vale para enfrentarse a cualquier rol que le ofrezcan, dando el 200%. El resto de actores también están a la altura de sus personajes, creando un círculo coral a veces indiferente ante la situación y otras extremadamente implicados. Tal y como fue en la realidad.

La fotografía consigue envolvernos en un ambiente opresivo y asfixiante de una forma totalmente diferente a lo que el espectador está acostumbrado. En una casa pintada de color rosa, repleta de peluches y disfraces de princesas, como un cupcake inmenso. Y todo ese dulce envoltorio está podrido por dentro. Y eso angustia. A mí me ha provocado momentos de verdadero desasosiego.

Por otro lado, existe un documental acerca de ésta truculenta historia titulado “Mommy dead and dearest” (disponible en HBO), que se estrenó en 2017 y que con toda seguridad, inspiró a los creadores de ésta visión de la historia. Como no estamos en los Estados Unidos, éste tipo de noticias pueden llegarnos vía internet, pero pasar sin pena ni gloria como otro suceso escabroso del ser humano. Así que yo descubrí primero la serie y después visioné el documental. Y creo que fue un gran acierto hacerlo en ese orden.

Porque al ver una serie, puedes creer que los hechos, en mayor o menor medida están basados en una realidad constatada; pero siempre cabe la duda de saber hasta qué punto el creador se ha tomado sus propias licencias para dotar a la historia de una  buena dosis de morbo que enganche a los espectadores. Pues esto no ocurre en “The act”, querido lector. Tras quedar boquiabierto con la serie, decidí echarle un vistazo al documental. En él se recogen entrevistas a todo el entorno del binomio Dee Dee – Gipsy, así como documentación acerca del suceso y declaraciones tanto de la policía como de una de sus implicadas. Y hiela la sangre. Mucho más que la serie. Porque desde mi punto de vista, la serie se queda corta en ésta historia.

Y es ahí donde me comienzan a asaltar las dudas… ¿Quién es bueno y quién es malo? ¿Quién es la víctima y quién el verdugo? Es muy difícil responder ante éstas preguntas cuando has visto la serie y luego el documental. A mí personalmente, me ha creado un conflicto acerca de lo que está bien y lo que está mal. No deja buen sabor de boca, eso es cierto. Pero te hace pensar, y eso es de agradecer.


SMASH

SMASH Alexander J. Cox

Smash (2012)


Dirección: Michael Morris

Reparto: Debra Messing, Jack Davenport, Katharine McPhee, Christian Borle, Megan Hilty y Anjelica Huston.

Temporadas: 2

Episodios: 32

SINOPSIS

Julia y Tom son dos creadores de musicales con gran fama en Broadway. Su último proyecto es ambicioso: un musical sobre la vida de Marilyn Monroe. La serie gira en torno al entramado que conlleva el montaje de un gran musical en Broadway, desde el casting hasta el estreno. La segunda temporada continúa la trayectoria del musical y el enfrentamiento contra otro musical que compite por ser el éxito de la temporada en Broadway.

OPINIÓN PERSONAL DE “SMASH”

Me encantan las series musicales, me gustan mucho los musicales y ya era hora de ver ésta serie. ¿Por qué te hablo hoy de Smash? Bueno, ya sabes que en mis reseñas hablo de series y películas de ayer y hoy. El día a día hace complicado engancharse a una serie (aunque sean sólo dos temporadas), y una gran amiga me la recomendó hace bastante tiempo. Así que en la situación en la que nos encontramos por desgracia, decidí invertir unas cuantas noches para verla. Y vaya descubrimiento.

Si no te atraen los musicales ni el mundo del espectáculo, no te va a gustar. No hay que ser muy listo para ello, porque si no te gustan las historias de crímenes, no verás CSI. Pero como la reseña se basa en lo que he visto y me ha gustado, pues voy a ello. La historia me ha fascinado. Conocer los entresijos del montaje de un musical de Broadway (obviamente, el montaje de un espectáculo teatral ya lo conozco en primera persona) y verlos plasmados en una serie me ha resultado un entretenimiento estupendo. Desde el inicio de la andadura, empezando por los castings hasta el día del estreno, todo ello, claro está, regado con los dramas y alegrías de cada uno de los personajes.

He de decir, que en muchos aspectos la trama se acerca mucho a los extremos, para mostrar todo lo que podría pasar (y que muchas veces pasa) durante todo ese proceso, que mucha gente no conoce. Pero como serie que es, veo lógico que extrapolen ciertas situaciones para estirar la tensión hasta su máximo posible. Ello no ha hecho que pierda el interés durante ningún capítulo. Porque pasan muchas cosas en cada capítulo, no encontré momentos de relleno en ningún caso, cosa que series de alta fama exprimen al máximo (véase  The walking dead, que me gusta, pero que quien la haya visto, sabe de lo que hablo) Así que las dos temporadas están lo suficientemente repletas de música, comedia, drama y baile, como para no aburrirte.

El elenco me ha gustado bastante, empezando por Debra Messing (mi eterna Grace, de Will & Grace) que cambia el registro por un personaje mucho menos cómico que en la sitcom que la encumbró. También es un placer volver a ver a Anjelica Huston, soberbia en todo lo que hace, y con un peinado que no ha cambiado en treinta años (en la comedia de los ochenta “La maldición de las brujas” llevaba el mismo corte). El resto de personajes se complementan muy bien entre ellos, haciendo creíbles los vínculos que les unen, así como las acciones que acometen tanto en grupo como en solitario.

Las actrices que compiten por el papel de Marilyn son la cara y la cruz de la moneda. Una recién llegada a ese mundo, llena de inocencia e ilusión y una veterana entre las candilejas, pero siempre a la sombra de grandes proyectos; una chica del coro ansiosa por dar el salto. Las desconocidas (al menos por estos lares) Katharine McPhee y Megan Hilty poseen sendas voces que dejan con la boca abierta. Y me es muy difícil elegir a una de las dos, puesto que cada una tiene un encanto original, tanto cuando interpretan a Marilyn en los ensayos, como cuando son ellas mismas.

La música en éste tipo de series está claramente justificada. Todas las canciones que componen Tom y Julia para el musical son creaciones propias, aunque los personajes también interpretan versiones de temas conocidos. Si te gusta el cine de la época de Marilyn (años cincuenta), te enamorarán los temas compuestos para el musical, porque poseen el encanto de antaño, sumado a cada número de baile que le acompaña.

En la segunda temporada, un nuevo musical irrumpe en escena (nunca mejor dicho) para competir contra Bombshell (el musical de Marilyn). Una pareja de novatos que pretenden darse a conocer en el mundo de las candilejas, lucharán por conseguir triunfar con su espectáculo, totalmente diferente a Bombshell. Por lo tanto, en ésta segunda temporada, los números musicales varían, añadiendo temas originales más actuales. Y de paso, se refresca la narración añadiendo nuevos ensayos, cambios de actores, directores, productores y un sinfín de nuevas tramas.

Por si crees que la serie constaba de dos temporadas, he de decirte que no es así. La idea era continuar las andanzas de todos sus personajes, pero la baja audiencia hizo que los productores decidieran dar por finalizada la historia en la segunda temporada. Y he de decir que, aunque me fastidió saber que no había más temporadas, agradecí que el final de la serie (el cual no voy a desvelar, por supuesto) fuera cerrado. Quizás alguna subtrama quedara en el aire para dar que pensar a gusto del consumidor, pero la historia en su máxima generalidad quedaba cerrada.

Con esto último, he de decir que a día de hoy, conociendo como ya sabes que las audiencias son las que mandan, las cadenas deberían finalizar (o al menos contemplar) las series que no consiguen la audiencia. Más que nada, porque dejar una serie que no va a volver con un cliffhanger no tiene mucho sentido.

Así que si tienes tiempo después de todas las actividades que nos hemos impuesto durante éste confinamiento, te invito a que le eches un vistazo a ésta maravilla. Si el primer capítulo no te engancha, no sigas, porque el primer episodio te muestra el estilo que llevará la serie durante toda su andadura. Y a mí, ese estilo me ha cautivado.