TODO LO OTRO

Todo lo otro (2021)


Creación: Abril Zamora

Reparto: Abril Zamora, Juan Blanco, Marta Belenguer, David Matarín, Andrea Guasch, Miguel Bernardeau,  Bea de la Cruz,  Nuria Herrero, María Maroto.

Temporadas: 1 por ahora

Episodios: 8

SINOPSIS

La vida de Dafne no está resultando ser como ella esperaba. Atrapada en una vida que se desmorona, sueña con todo lo que no ha conseguido y como su vida está anclada en un presente que la deprime día tras día. Su novio la ha dejado, la despiden de su trabajo y descubre que está enamorada de su mejor amigo y compañero de piso.

OPINIÓN PERSONAL DE «TODO LO OTRO»

Lo cierto es que tenía bastantes ganas de ver esta serie, que aunque es del año pasado, por una cosa o por otra, la había dejado en el cajón desastre de series pendientes. Y por fin me puse a ello, puesto que gracias a los formatos de hoy en día, podemos digerir una serie en poco más de cuatro horas. Y entre descanso y descanso de escritura, me la zampé enterita. Y ni tan mal. Bueno, mejor dicho, súper bien. Encantado he quedado con esta historia de Abril Zamora.

Una de las cosas que más me llama la atención de esta serie, es que Abril Zamora es mi Juan Palomo preferido. Ella es creadora, directora y actriz. Un todo en uno. Vamos, lo que yo también quiero conseguir algún día. Pero tiempo al tiempo. Poco a poco y con buena letra, como dicen.

Problemas y situaciones de unos treintañeros que no terminan de ubicarse. Vale, yo he sobrepasado esa edad, pero me siento identificado, porque ya he pasado por ello. La incertidumbre, las dudas, los miedos, los errores, que por supuesto, pesan mucho más a los treinta que a los quince. Y también generan sentimientos bastante más intensos que a los quince. Al menos, se graban más a fuego que cuando eres un joven de la edad de los chicos de “Élite”. Obviando que esta última de realista tiene poco, pero entiendes por dónde voy.

Vamos a los personajes. La protagonista, Abril Zamora llena cada fotograma en el que aparece, con un carisma exageradamente natural. Nada en ella resulta artificial. Cada mirada, cada gesto, sutilmente nos sumerge en sus pensamientos, haciéndonos partícipes de sus alegrías y sus penas y eso es de agradecer. Juan Blanco consigue crear una química deliciosa con Abril. Es imposible que no te veas identificado si alguna vez has tenido un amigo/amiga tan cercano como lo son ellos. Todo el círculo tiene una personalidad muy marcada, que los diferencia a unos de otros y eso está muy bien trabajado en el guion y la creación de personajes en el papel. Por supuesto, cada uno de los actores/actrices impregna a su ser ficcional del alma que necesitan para formar parte de la vida de Dafne. Y ninguno chirría ni parece fuera de lugar. Compactan todos a la perfección.

Lo más importante ante una serie de estas características, es conseguir que las situaciones cotidianas, reflejen eso, la realidad diaria de este grupo de amigos. Las discusiones, que para mí gusto, elevan o se cargan un proyecto, tienen esa carga de dramatismo que no raya en lo exagerado. Consiguen hacerte entrar en ese mundo de dos, hacerte partícipe de ese momento tenso. Y consiguen que sea creíble (todos) y nada histriónico (cosa que por desgracia ocurre en algunas otras series). Los momentos dramáticos van por los mismos derroteros, bien llevados, perfectamente resueltos y nada exagerados. Y eso dota a todo el proyecto de un alma que se agradece. Obviamente, otro tipo de series no se preocupan de estos matices, puesto que no tratan de llegar a esa delgada línea entre tu realidad y la del protagonista, donde te ves tan reflejado que dejas de sentir que es un guion, para sentir que es una vida real.

La voz en off, que a algunas personas les ha chirriado bastante en esta serie, a mí me ha parecido de lo más acertado. ¿Que podría haber utilizado el recurso manido y mil veces utilizado de relatar la historia con la voz de la protagonista en off? Por supuesto. Pero eso ya está muy visto. Ya lo hemos visto en muchas series y películas. Así que esa voz, que descubres tras el primer capítulo, que no corresponde a ninguno del círculo de amistades de Dafne, te hace pensar en quién puede ser… Y cada comentario resulta ser más mordaz que el anterior. Yo me he reído bastante con muchos de los cortes de esa voz en off.

Los capítulos son un in crescendo alrededor de la historia de Dafne y sus amigos. Cada episodio enreda más y más el día a día de todos ellos, salpicando momentos entrañables con otros más amargos. Pero toda la serie está regada de un positivismo neutral (no siempre tiene que ser todo maravilloso, pero aun así, te deja un regusto de que todo va a salir bien) Al final, son sensaciones, y esta serie transmite una realidad que mucha gente experimenta, y que aunque parece que nada tiene arreglo, o que todo se desmorona, no es así. Hay que dejar que todo fluya, que de una manera u otra, todo se coloca en el sitio adecuado.

Esta serie es real, dura, divertida, fresca, triste. Un canto a la vida, a afrontar lo malo, sufrirlo pero sobreponerse. Aprender a reírse de uno mismo, del de enfrente, del mundo. Un grito al mandarlo todo a la mierda y que no te importe el mañana. Una risa, una lágrima, un por qué y un qué más me da. Esa es la sensación final que me quedo después de ver esta maravillosa historia.

Y poco más que comentarte de esta idea convertida en serie. Un reflejo real de muchas de las vidas que habitan este país. Porque, punto claro, problemas más cercanos que los que Abril Zamora nos cuenta, pocos vas a encontrar en la parrilla digital. Porque es una serie española. Con personajes españoles, con historias españolas. Y eso mola bastante. Al menos a mí, me ha sorprendido y para bien.

¿Conocías esta serie? ¿Qué más series LGTBIQ+ conoces?


HEARTSTOPPER

Heartstopper (2022)


Creación: Alice Oseman

Reparto: Joe Locke, Kit Connor, William Gao, Yasmin Finney, Corinna Brown y Kizzy Edgell

Temporadas: 1 por ahora

Episodios: 8

SINOPSIS

Esta serie basada en los webcomics de Alice Oseman, que también ejerce como guionista de la serie, relata la relación que nace entre dos jóvenes tan dispares como Charlie y Nick. Ambos estudian en el mismo instituto, y aunque nunca han cruzado una palabra, el destino hace que se tengan que sentar juntos en una asignatura nueva. Esas clases de estudio, propician que ambos se conozcan, se hagan amigos y nuevos sentimientos afloren dentro de ellos.

OPINIÓN PERSONAL DE «HEARTSTOPPER»

Vuelvo a la carga después de un parón necesario y lo hago de manos de ésta nueva apuesta de Netflix. Aunque todavía tengo pendiente comentarte “Con amor, Victor”, empezaré por esta que acabo de terminar hace muy poquitos días. Esta serie británica de tan solo 8 episodios, se ha convertido en un fenómeno a los pocos días de su estreno. Y desde mi punto de vista, no es para menos. Dulce, divertida, romántica, y muy queer. Y eso me gusta. Una serie en la que los sentimientos son puros, sin importar quién los sienta y hacia quién los sienta (como hice yo al escribir mi obra de teatro “Todavía tengo tiempo«). Mientras que en otras series o películas actuales, los guionistas tratan desesperadamente abarcar todos los géneros y sexualidades existentes para que nadie se sienta excluido (y aun así, siempre reciben  mazazos por todos lados), aquí no hay lugar para pensar que están metidos por el mero hecho de cumplir con la normatividad. En “Heartstopper” hay gays, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, transexuales y están ahí, porque de eso va la historia. No de incluirlos en una vida heteronormativa, sino mostrar los sentimientos de todos ellos en su esencia, sin pensar si casan o no con nuestra realidad actual. Una historia en la que todos tienen cabida, porque así debería de ser la realidad, muy a pesar de muchos…

Me gusta bastante leer las críticas de películas y series que me gustan después de haberlas visto. Tengo que reconocer que muchas veces descubro visiones muy sorprendentes acerca de lo que otras personas reciben de estos productos audiovisuales. Tras ver esta serie al completo, me aventuré a navegar en busca de las sensaciones que había producido a otros espectadores. La gran mayoría coincidían conmigo, y tengo que contarte que los que no lo hacían, no era por creer que fuera un mal producto. La razón por la que “Heartstopper” no había calado, era por mostrar una historia chico-chica de toda la vida, pero sustituyéndola por una historia chico-chico.

Pues qué quieres que te diga, si es que ahí es donde radica su éxito. Ahí es donde nace esa pasión por este tipo de nuevas historias que estamos viendo últimamente. Las mismas historias de siempre, pero contadas por personajes que no han sido los de siempre. Probablemente, es más, casi con toda seguridad, todas esas personas que opinan que un producto es más de lo mismo cambiando el género heterosexual por el homosexual, es porque se encuentran en el primer grupo. Y probablemente ponga la mano en el fuego y no me queme. Pero es que el segundo grupo, llevamos deseando ver este tipo de historias desde hace muchísimo tiempo. Sentirnos identificados fuera de clichés, con nuestros cuentos de hadas particulares. Que la gente vea que también sentimos mariposas, que también soñamos despiertos y que también nosotros merecemos nuestra historia de amor (bendita frase de “Con amor, Simon”).

La propia autora, Alice Oseman, además de encargarse del guion, colaboró con la elección del casting y he de decir que me resulta muy acertado este trabajo. Los protagonistas Charlie y Nick son naturales, no son perfectos físicamente (clara muestra de que no es una serie americana, sino británica) y sin embargo su belleza interior te cautiva desde el minuto uno.  El mejor amigo de Charlie es heterosexual, pero totalmente fuera del rol de cishetero que ni siente ni padece. De hecho, es uno de los personajes que más demuestra sus sentimientos al resto. Y el actor lo clava, al igual que la actriz trans que interpreta a Elle. Me parece muy interesante la elección, porque nadie mejor que una actriz trans podrá entender a su personaje trans. Que eso no quita que no sea posible que sea interpretado por alguien no trans, ni muchísimo menos. Pero está claro, que eso suma. Mención especial a la madre de Nick, que me recuerda que no hay papeles pequeños, solo actores pequeños; con unas breves escenas durante toda la temporada, nos regala una interpretación para el recuerdo.

Soy mayor, ya he pasado los cuarenta, pero no me importa decir que las animaciones 2D me han parecido muy cuquis. Porque reflejan momentos muy  tiernos en la evolución de la historia. Sin duda, y sin spoilear, me quedo con la animación de la electricidad (cuando la veas, la entenderás). Al final, los pequeños detalles son los que hacen que algo se desmarque del resto. El último episodio es simplemente una apoteosis…

La banda sonora está muy bien escogida, sobre todo para mí, que me encanta conocer grupos nuevos y cantantes desconocidos en nuestro país. Shura, Chvrches, Chairlift o Sunflower Bean forman parte de esta historia, sin olvidarnos del precioso score de Adiescar Chase (sí, me encantan los scores, no lo puedo evitar, Riverdale tiene uno de los mejores). El último episodio me parece apoteósico, lleno de imágenes de una sensibilidad y emoción impresionantes.

Y para terminar, quería contarte que si hay algo que me sigue llamando la atención cada día, y es algo que va en aumento por desgracia, es el afán por menospreciar el trabajo de los demás. No hablo de esta serie en particular, sino de cualquiera que pueda verse en cine o televisión. Basura, vergüenza ajena, asco, bazofia… Adjetivos que leo muy a menudo, perlas llenas de desprecio hacia el trabajo que realizan actores, directores, etc…

Esa es una de las razones por las que, si sueles leer mis artículos, solo me gusta hablar y valorar las cosas que me gustan. Explicarte el porqué de esas buenas sensaciones que me ha transmitido lo que he visto o leído y animarte a que conozcas las historias que a mí me gustan. Para mí, infravalorar, insultar o despreciar algo que no me ha gustado, me parece además de éticamente reprobable, una pérdida de tiempo absurda. Yo no gasto ni un segundo de mi tiempo en echar por tierra a nadie, no va conmigo. Y me apena el saber que tras las ondas cibernéticas, la gente escupe su bilis sin inmutarse, o vanagloriándose de hacerlo, que de todo hay por estos lares.

Es cierto que no le puedes gustar a todo el mundo, pero yo que sé, atacar por el placer de sentirse mejor, como que… Qué pena, ¿no? Así que yo te recomiendo esta nueva historia de Netflix, si te gustan las historias románticas, el amor adolescente, y sobre todo, si crees que las series y películas LGTBIQA+ son un gran paso hacia la normalización y aceptación.

¿Has visto ya esta serie? ¿Me recomiendas alguna serie LGTBIQA+?

QUEER AS FOLK

Queer as folk (2000)


Creación: Russell T. Davies

Reparto: Gale Harold, Hal Sparks, Randy Harrison, Peter Paige, Scott Lowell, Michelle Clunie, Thea Gill, Robert Gant y Sharon Gless

Temporadas: 5

Episodios: 82

SINOPSIS

Queer as folk retrata la vida de un variopinto grupo de amigos homosexuales residentes en Pittsburg (Pensilvania). Michael, Brian, Emmett y Ted son amigos desde siempre. Junto a ellos, Melanie y Lindsay, pareja consolidada, Debbie, la madre defensora de Michael o Justin, joven recién salido del armario, viven sus vidas cada día, buscando la felicidad, la estabilidad y un futuro lleno de felicidad. Aunque no siempre resulta fácil.

OPINIÓN PERSONAL DE «QUEER AS FOLK»

Un triunfo del siglo XXI. Es mi sincera opinión acerca de ésta serie de la que te hablo hoy. Conseguir una serie que contara la vida de un grupo de amigos gays, era como conseguir el vellocino de oro para Jasón. Parecía imposible. Y la cadena Showtime decidió arriesgarse y fue un tremendo éxito.

La serie está basada en la serie británica del mismo nombre, estrenada el año anterior. Sorprendentemente, el remake americano disfrutó de un éxito mucho más grande a nivel mundial. Y en España, pudimos disfrutar de el, allá por el 2006 (sólo seis años de espera, cuando la serie ya había finalizado, increíble) y fue Cuatro, una cadena relativamente nueva por entonces la que se arriesgó en un país con tantos tabúes como el nuestro, a comprarla y mostrárnosla, eso sí, a altas horas de la madrugada. Es una lástima que una cadena que prometía tanta trasgresión haya sido absorbida por la decadente Mediaset.

Ya los títulos de crédito de por sí son un claro precedente de que lo que vas a ver no te va a dejar indiferente. Me encantaría creer que de la misma forma que a mí los devenires de los inquilinos de Melrose Place me hacían disfrutar, llorar y estar en tensión, Queer as folk despertó esos sentimientos en el público heterosexual. Porque Michael está enamorado de su mejor amigo, Justin está en plena adolescencia y quiere expresarse tal y como es. Ted no se quiere a sí mismo tal como es, Brian se quiere demasiado y hace daño a los demás para que no le hieran antes. Y así es esta serie. La lucha por ser feliz recorriendo tu propio camino. La serie nos muestra la realidad poco conocida de una gran parte del colectivo, apoyada por unos guiones de una calidad abrumadora, una puesta en escena realista y un elenco que rebosa frescura y ganas.

Un grupo de personajes que trata de mostrar diferentes personalidades dentro de la comunidad lgtb de la época, añadiendo también con personajes recurrentes y episódicos, un abanico tan amplio como escaso a nivel humano. Es decir, cada persona es diferente al resto, aunque ciertas actitudes, reacciones o acciones son comunes en gran cantidad de personas. Pues eso trata de reflejar esta serie, escapar de los clichés, de los tópicos típicos que había ofrecido el cine y la televisión de personajes lgtb. Y lo consigue, creando un grupo heterogéneo de amigos que aunque caminan hacia delante todos juntos, poseen la suficiente personalidad como para recorrer ese camino a su forma, con sus errores y sus aciertos. Y con su forma de ser. Única y particular. Y creo que eso es lo que hace a ésta serie tan especial para el público lgtb. Salvando las distancias, fue nuestro “Sensación de vivir”, nuestro “Friends” particular. La comunidad gay era mostrada tal y como era. Con lo bueno y con lo malo. Con los excesos de algunos personajes, con los amores no correspondidos, con el rechazo, con el miedo a envejecer, con los nuevos amores. Matrimonios, rupturas, nuevos trabajos, lágrimas, música, sexo, amor, envidia, celos, risas… Vamos, igual que las series anteriores. Una serie de sentimientos igual que todas las demás, pero en la que los protagonistas son lgtb.

La serie trabaja muy bien la dualidad drama-comedia. Sabe cómo llegar al punto álgido de cada escena para provocarte ese pequeño gemido contenido y al momento relajarte con una situación fresca y desenfadada. Analizando las tramas, no creas que es una serie sobre gays, nada más alejado de la realidad. Sí, sus personajes son gays, pero lo interesante de esto es conocer las tramas que rodean a los personajes, sean gays o no. Ahí creo que radica el éxito de esta serie.

El elenco enamora desde el primer episodio. En él conocemos a cada uno de ellos y podemos conocer el rol que ocupan en el grupo de amigos. ¿O no? A medida que avanza la serie, descubrimos que cada persona tiene tantos matices, tantos giros en su mente, que esos roles que creíamos al principio se desdibujan para mostrar a unas personas totalmente diferentes a como creíamos a primera vista.

Gale Harold, alias Brian Kinney, es uno de los personajes más carismáticos de la historia de la televisión; le odias y le amas a partes iguales, no hay término medio. Randy Harrison, Justin, crea un personaje tan dulce, inocente y con buen corazón que es imposible no encariñarse con él; y eso que insiste hasta la saciedad en su afán por estar con Brian y eso sacaría de quicio a más de una persona, pero su ternura hace que te olvides de todo. Y así podría seguir con todos los personajes que conforman esta maravillosa serie. Porque Michael es mi favorito por tantas razones que no acabaría nunca… Pero prefiero que te pique el gusanillo y te aventures a descubrirla. Y si ya la has visto, pues mira, una revisión tampoco estaría mal ¿no?

Aún a día de hoy me hace sonreír alguna que otra crítica en la que algunas personas del colectivo LGTBIQ+ se sienten ofendidos por esta serie, pues «no les representa» o «muestra una visión del universo gay exagerado y exacerbado». Desde mi humilde opinión, están equivocados, puesto que todos sin excepción, han sido alguna vez un Michael, un Justin, un Ted o un Brian. Aunque les pese y les toque la moral admitirlo. Es así. No es necesario verse representado al 100% en una serie o en una película. Es ficción, nunca lo olvidemos. Pero reconozcamos que todos sabemos que Babylon existe en cada ciudad y lo que ocurre allí también. Y eso no implica que todos hayamos visitado esas esquinas oscuras… ¿Que no sabes qué es Babylon? Pues ya sabes, busca la serie y comienza a echarle un vistazo. Te va a gustar.

Un canto a la igualdad, a la libertad de amar a quien se quiera, que es como debería ser cualquier sociedad mínimamente civilizada. Ya, nos queda tanto por recorrer…

Cuéntame si conocías esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Nos vemos por el mundo!


ÉLITE

ELITE de Alexander J. Cox

Élite (2018)


Creación: Carlos Montero y Darío Madrona

Reparto: María Pedraza, Itzan Escamilla, Miguel Bernardeau, Arón Piper, Mina El Hammani, Ester Expósito, Álvaro Rico, Omar Ayuso, Danna Paola, Miguel Herrán y Claudia Salas

Temporadas: 3 (estreno de 4 y 5 próximamente)

Episodios: 24

SINOPSIS

El colegio privado «Las Encinas» acoge a la clase alta estudiantil en un entorno clasista y elitista. A este selecto colegio llegan tres nuevos estudiantes de clase humilde a los que se les ha ofrecido una beca. El choque social de estos nuevos alumnos con los residentes de «Las Encinas» provoca situaciones inesperadas que enmarañan a un grupo de estudiantes.

OPINIÓN PERSONAL DE «ÉLITE»

Sí, lo sé. Últimamente estoy menos activo de lo que debería por aquí. Tengo bastantes proyectos en proceso y me encuentro bastante atareado. Pero en los momentos de distensión que encuentro, me sumerjo en el mundo de las historias que la pequeña pantalla nos ofrece. Y hoy te traigo una serie, que aunque se estrenó en 2018, no había visto todavía.

Tras ver «El desorden que dejas» de la plataforma Netflix, y de la que hablaré algún día de estos, el gigante del streaming me sugirió esta serie. Es cierto que ya había visto la publicidad y conocía su existencia, pero nunca me había planteado verla (más que nada por la cantidad de opciones que existen actualmente). Pero, decidí ver el primer capítulo para ver que me transmitía. También he de decirte que tras haber visto «El internado: Las cumbres» de HBO, mis expectativas eran bastante bajas (por lo que puedes deducir que esta secuela de «El internado» me pareció un pésimo regalo envuelto en un paquete precioso). Pero, para mi sorpresa, me equivoqué con «Élite». Me ha gustado y mucho.

Si eres asidua/o lector/a de este blog, te habrás dado cuenta del estilo de series y películas que me suelen gustar. Por lo que tampoco es de extrañar que esta ficción me haya parecido una propuesta interesante.

Mucho he leído acerca de lo que algunos usuarios opinan acerca de esta serie española (nunca se nos olvide que es una serie española) y me sorprende bastante. Tildada de serie llena de tópicos, clasista, absurda y poco creíble. Resulta interesante la forma en la que nuestra sociedad (la española) tiende a desprestigiar cualquier producto nacional que se desmarque de los cánones que nuestra cultura tiene marcada a fuego en el imaginario colectivo.

Es decir, hemos vivido desde hace muchísimos años el éxito de series (mayoritariamente americanas) en las que todos los excesos tabú según la época nos encantaban. Nos sonrojaban y nos hacían sentir cómo se transgredían todos los límites permisivos culturalmente. Dinastía o Falcon Crest en los años 80, Sensación de vivir o Melrose Place en los 90, Pequeñas mentirosas en los 2000 y así infinitas ficciones que nos bombardeaban desde la caja tonta. Pues lo que «Élite» nos ofrece es más de lo mismo en formato español y en la segunda década de los 2000. Temas tabú para unan gran parte de la sociedad se muestran tal y como son. Sin tapujos, sin excusas. Porque le pese a quien le pese, nuestra sociedad está cambiando, evoluciona día a día y tenemos que aceptarlo como algo natural del ser humano. Y ahí creo que está la diferencia de esta serie con el resto de las series que nos ofrece el país patrio. Una mirada directa a la yugular de la clase social conservadora, demostrando que existe más oscuridad en el ser humano de lo que queremos vender al mundo.

Clases sociales, homosexualidad, racismo, sexualidad múltiple, drogas y un sinfín de situaciones al mejor estilo «Gossip girl» pero con una sensualidad y sexualidad bastante más pronunciada. Pero al final, el resultado de su objetivo es el mismo que todas estas series de las que hablo: mantener al espectador pegado al asiento desde el capítulo uno, con una trama bien elaborada, una fotografía cuidada y una banda sonora bien escogida.

El elenco formado por un grupo de actores y actrices en ciernes, que pueden destacar algunos más que otros (al final ocurre en cualquier producción, no importa el país del que provenga) cumple correctamente su función, ofreciendo unos personajes, que si bien pueden ser arquetípicos y trillados, no dejan de ser necesarios para crear una historia completa. Una trama en la que cada personaje tiene su objetivo muy marcado, tiene su recorrido sobre el tapete y saben como conducir su historia personal hacia el objetivo final. Un guion que sabe como enredar una historia en apariencia sencilla, convierte esta serie en un producto disfrutable lleno de intriga, mentiras y traiciones. En definitiva, un thriller dividido en varios episodios.

La serie está filmada a base de flashbacks y flashforwards en sus tres temporadas. Para quien no sepa en qué consiste este sistema de grabación, lo explicaré brevemente. Cada temporada comienza en dos espacios temporales diferentes (al igual que «El desorden que dejas»). Un suceso trágico y las pesquisas que se realizan en base a ese suceso, se entremezcla con los días previos a ese suceso y las consecuencias que llevan a los personajes al desenlace final. En el ultimo capitulo, los espacios temporales confluyen en la resolución del suceso y sus consiguientes consecuencias. Desde mi punto de vista, es una serie de una muy buen calidad, bien filmada, correctamente interpretada y visualmente ágil y entretenida.

A mediados de junio se estrena la cuarta temporada con la ausencia de antiguos personajes y la aparición de nuevos estudiantes, pero es lo que tienen las series que transcurren en colegios, institutos y universidades… Que los años pasan y los estudiantes terminan su edad escolar y hay que renovarse o morir… Habrá que esperar que nos depara esta cuarta y su futura y ya confirmada quinta temporada.

Comparte y opina acerca de esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Hasta la próxima!


TRUE BLOOD (SANGRE FRESCA)

Opinión personal de True Blood

True Blood (Sangre fresca) (2008)


Creación: Alan Ball

Reparto: Anna Paquin, Stephen Moyer, Sam Trammell, Ryan Kwanten, Rutina Wesley, Alexander Skarsgård, Chris Bauer, Nelsan Ellis, Jim Parrack, Carrie Preston, Kristin Bauer van Straten,  Joe Manganiello, Deborah Ann Woll

Temporadas: 7

Episodios: 80

SINOPSIS

Sookie Stackhouse es una camarera que trabaja en el bar de su amigo Sam Merlotte en la pequeña localidad de Bon Temps, en Louisiana. Es una época en la que humanos y vampiros comparten su existencia en “armonía”. Sookie conocerá al nuevo habitante de Bon Temps, Bill Compton, un vampiro de más de 100 años y su vida dará un giro, arrastrando con ella a toda la gente que le rodea.

OPINIÓN PERSONAL DE «TRUE BLOOD»

Yo y mi pasión por los vampiros… Si es que no lo puedo evitar. Tras revisionar “Buffy cazavampiros”, decidí volver a visitar el mundo vampírico con otra serie que me apasiona. Si no la has visto, he de confesar que True Blood es una experiencia absolutamente catártica a nivel sensorial y sensual. Rezuma sexualidad, erotismo y sangre a partes iguales.

Esta serie de HBO está basada en los libros de Sookie Stackhouse creados por la escritora Charlaine Harris. Hace dos años que una sangre artificial llamada Tru Blood se comercializa para satisfacer la sed de los vampiros, y gracias a ella, los chupasangres han salido de sus ataúdes mezclándose con los humanos e interactuando con ellos; hasta tal punto, que tienen sus derechos y sus deberes como los humanos. Con la llegada del vampiro Bill Compton a la ciudad da comienzo esta serie.

Debo puntualizar, antes de entrar en materia, que el hecho de que te guste una serie como “Buffy cazavampiros”, no implica que “True Blood” te vaya a gustar, puesto que son completamente diferentes dentro del mismo universo de los vampiros. Mientras que la primera juega en la liga soft adolescente, como hacía su partenaire de la época “Embrujadas” en el mundo de las brujas, la serie de la que te hablo hoy es de todo menos dulce e inocente.

En esta serie, los vampiros son malos, sí. Obvio. Pero son eróticamente malos. Son sexualmente apasionados, violentamente psicópatas y mortalmente adictivos. Poseen una atracción que traspasa la pantalla. El vocabulario no es precisamente para un Disney Channel y sus escenas eróticas tampoco. Y creo que esa es la baza con la que juega y gana esta serie. Porque enseña la sensualidad y erotismo del que siempre han presumido todos los escritos acerca de vampiros, pero nadie había mostrado nunca. Y sorprende mucho ver todo eso. Y gusta, para qué engañarse…

La serie hila cada final de temporada con el comienzo de la siguiente, colocando al espectador en el momento exacto en que terminó la temporada anterior. Aquí no hay lugar para momentos tragicómicos. Los diálogos en su mayoría son duros, directos y van a lo que interesa. No existen los rodeos en True Blood. No giran incesantemente en subtramas sin sentido. Lo que ocurre alrededor de Sookie, le afecte directa o indirectamente, ocurre en función del avance de la historia. Y eso es de agradecer. No existe algo que me desespere más que el relleno a base de empujones (hola “The walking dead”… sabes por donde voy ¿no?). En True Blood las historias comienzan y terminan cerrando todos los círculos. No dejan cabos sueltos y cada personaje llega a su destino (bueno o malo) en el final de la serie.

Bon Temps, anteriormente un pueblecito tranquilo, tiene de todo. Vampiros y hombres lobo (eternos rivales como en casi todas estas historias) aparecen en escena. Pero hay teriántropos, hadas, ménades, hombres pantera, espíritus, brujas… Vamos, para no aburrirse. Solo faltaban los muertos vivientes recorriendo las calles para rematar la historia… Pero estos últimos no hacen su aparición, por si los esperas en algún episodio. Aun así, el disfrute visual está asegurado durante sus siete temporadas, que si bien son las mismas que Buffy, poseen casi la mitad de episodios que esta (80 frente a los 144 de la cazavampiros).

Tengo que decir que el personaje de Anna Paquin fue con el que más me costó llegar a conectar. No puedo decir si es por la actriz que la interpreta o por las características del personaje creado por Charlaine. En algunos momentos desesperante, pero en conjunto aceptable. Bill Compton (Stephen Moyer) es su vampiro y aunque le pese a la autora (puesto que no he leído los libros), Eric Northman (Alexander Skarsgård) se lo come con patatas. El antagonista de Bill Compton (que no el malo de la serie) posee un magnetismo que no deja a nadie indiferente. Sus diálogos mordaces e irónicos, su mirada penetrante y sus casi dos metros de altura ensombrecen el personaje de Bill. Obviamente hablo de mi apreciación personal. El elenco resuelve bien su cometido, siendo creíbles en todos los aspectos, volviéndose cercanos al espectador con facilidad. Sus destinos te harán soltar alguna que otra lagrimita, pero también eso dota de humanidad a la serie, que rezuma oscuridad por todos los poros.

Aunque el final de la serie no es uno de mis favoritos, he de reconocer que me satisfizo lo suficiente como para dejarme un buen sabor de boca y querer volver a verla más adelante.

¿A que te apetece un poco de “Sangre fresca?

Comparte y opina acerca de esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Hasta la próxima!


VENENO

Crítica de "Veneno" de Alexander J. Cox

Veneno (2020)


Creación: Javier Calvo y Javier Ambrossi

Reparto: Lola Rodriguez, Daniela Santiago, Isabel Torres, Jedet Sánchez, Paca “La piraña”, Guille Márquez. Marcos Sotkovski, Lola Dueñas, Ana Milán, Elvira Mínguez

Temporadas: 1

SINOPSIS

Biopic sobre la vida de Cristina Ortiz, más conocida como “La Veneno”. Transexual que se convirtió en un icono mediático gracias a sus colaboraciones en un late night. La serie nos muestra la vida de Cristina desde su infancia en Adra, su pueblo natal, hasta su trágica y extraña muerte en 2016.

OPINIÓN PERSONAL DE «VENENO»

Vaya por delante que NO soy fan de “La Veneno”. Quede claro que esta crítica no sale del sentimiento de un admirador de esta mujer. ¿Y por qué aclaro esto antes de empezar? Simple. Tras cada biopic, o para que nos entendamos, tras cada película, serie o documental acerca de alguien conocido, siempre encontraremos dos visiones muy diferentes. La gente que admiraba al personaje en cuestión y la gente que simplemente reconoce a quien ve en pantalla sin más o menos ilusión. La diferencia es clara. Es difícil ser objetivo si admiras, amas, adoras a la persona de la que están hablando (lo mismo ocurre en la vida real, cuando hablan mal o bien de tus hijos, padres, amigos… cuesta salir del rol de parte amante del criticado/alabado), y ese sentimiento puede chocar con lo que estás observando, siempre pensando a nivel crítico. Yo me encuentro en el segundo grupo. Por si a medida que vas leyendo, crees que soy un fan incondicional de Cristina. Lo cierto es que no.

Siempre he sabido quien era, la veía por televisión y me resultaba alguien con quien pasar un rato ameno. Pero poco más. Uno de los muchos personajes que Navarro mostraba en su show nocturno. Cristina no sabía leer, es algo que yo ya sabía, y aun así consiguió que España entera supiera quién era ella. Pero es que Boris Izaguirre también se dio a conocer en el mismo programa. Más culto, sí. Más inteligente, puede que también. Referente para mí. Nunca. ¿Que abrió las puertas por normalizar la homosexualidad en un programa de televisión? Desde mi humilde opinión, por aquella época yo me sentía más avergonzado de mi condición que respaldado por aquel señor que solo gritaba como un energúmeno. Luego vendrían peores que él… Mucho peores. Más vergonzosos. Y ahí siguen.

Así que con lo que me vengo a referir, es que Cristina dudo mucho que quisiera dar visibilidad al colectivo trans, luchar por él o defender la normalización. Con la edad que tengo, veo que en este 2020 donde todo es tan sencillo de criticar, volver a los 90 y creer que esa época era igual que ahora es una necedad. Soy de la opinión de que si no has vivido lo que vas a criticar… Mejor te callas. Burda, ordinaria, vulgar, irrespetuosa. Han sido tantos los calificativos que ha llevado a sus espaldas que a veces asusta. ¿Y? Enciende la tele… El mismo canal donde ella triunfó en 1996. ¿Ha cambiado tras casi 25 años? Sonrisa mientras me entiendes…

A mí me ha encantado esta serie. Porque seamos sinceros, ningún biopic es real al 100%, y quien lo afirme, simplemente miente. Para mostrar la historia de alguien tienes la posibilidad de conocer los datos a través del propio personaje o por el contrario, los recuerdos que su entorno pueda ofrecerte. ¿Qué ocurre si los datos te los da el personaje? Que no puedes saber hasta qué punto la realidad es tal cual la estás escuchando (los affaires de Sara Montiel, los niños amigos de Michael Jackson, y así hasta el infinito). Puedes creerlos o no, ahí entra el imaginario colectivo de hasta qué punto el personaje en cuestión miente o no. La serie, en su primer episodio lo deja bien claro. Está basado en información que Valeria Vega recogió de boca de Cristina, así como testimonios de gente allegada a la artista.

A mí, personalmente, poco me importa si Cristina mintió acerca de lo que ocurrió en la cárcel, por poner un ejemplo. La realidad está ahí, yo sí recuerdo que la encerraron en el módulo masculino, puesto que nunca se cambió el nombre. Ya de por sí esa situación debió ser un infierno… ¿Qué quieres dramatizarla más aun con lo que ella contó que sufrió dentro? Me parece bien, el grueso de la situación duele por la injusticia, el resto solo acrecienta ese dolor. Y como esa situación, ocurren bastantes que solo ella podía confirmar. En cada uno está el creérselas o no.

Lo que sí alabo por encima de todo (sin desmerecer al resto, por supuesto) es que veo que los directores manejan a la perfección la música. Ya lo hicieron en “Paquita Salas” de la que hablaré algún día. Si hay algo que el ser humano posee, es la capacidad de sentir a través del imaginario de la música. Ellos no solo trabajan las canciones por todos conocidas, encajadas en cada época de la vida de Cristina, sino que además saben en qué preciso momento intercalar piezas instrumentales que te rompen por dentro. Siempre jugando con los momentos más dramáticos (obvio) pero también con situaciones de rebeldía o rabia. Creo que es una de las bazas más profesionales que poseen los directores, esa búsqueda de la mejor melodía que consiga hacerte estremecer, e incluso soltar unas cuantas lágrimas.

El elenco es maravilloso, las tres actrices que interpretan a Cristina desde su transición hasta sus últimos días hacen un trabajo de recreación soberbio, sobre todo Daniela en la época más conocida de la artista (gestos, movimientos, forma de hablar). Los dos actores que nos muestran a “Joselito” consiguen tocarte el corazón. El resto, muy acertado. Un diez al casting.

Al final, lo que realmente queda tras ver esta serie es la sensación de una vida rota desde la infancia, una vida marcada por el dolor. Porque le pese a quien le pese, nadie, y repito NADIE, debe juzgar el dolor de otra persona. Porque no hace falta una paliza en la infancia o adolescencia para sentir que alguien lo está pasando mal. Una simple palabra como “maricón” se clava como un puñal, estalla en tu interior y te marca de por vida. Puedes preguntarle a cualquiera. Por eso entiendo ese dolor que los Javis han sabido mostrarnos. Y lo alabo.

Y lo siento mucho, nadie tiene la obligación de ser referente de nadie, ni representar a nadie, ni luchar por nadie. Si alguien lo hace, gracias. Si no lo hace, no juzgues. A lo mejor deberías levantarte tú y hacer algo al respecto. Pero es más fácil ladrar desde el sofá por twitter.


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