EL MUNDO PERDIDO (Jurassic Park 2) (o como tropezar dos veces con la misma piedra)

El mundo perdido (Jurassic Park 2) (1997)


Dirección: Steven Spielberg

Reparto: Jeff Goldblum, Julianne Moore, Vince Vaughn y Pete Postlewaite

SINOPSIS

Han pasado cuatro años desde el desastre ocurrido en el parque de dinosaurios creado en la isla Nublar. John Hammond, enfermo y encamado, cita a Ian Malcolm para explicarle que existe otra isla llamada Sorna, en la que se criaron todos los dinosaurios antes de ser transportados al parque. En aquella isla están los animales en libertad absoluta y John ha enviado a un equipo para estudiar su comportamiento. Ian, junto a dos expertos en la materia, debe viajar a la isla para rescatar al equipo en el que se encuentra su novia. Pero los problemas no acaban nada más que empezar…

OPINIÓN PERSONAL DE “EL MUNDO PERDIDO”

Vamos a por la segunda parte de esta saga. Sí, hablaré de todas ellas poco a poco… Es lo que hay, jejeje… Secuela del gran éxito Parque Jurásico del año 93 que irremediablemente pedía a gritos una continuación. Mas dinosaurios, mas acción y más sustos. Olvidando lo acontecido en la primera novela de Michael Crichton, comenzamos una nueva historia en la que recuperamos al irónico Malcolm para deleite de sus seguidores (entre los que me hallo). Pues su ironía de poco le va a servir, puesto que por desgracia deberá enfrentarse de nuevo a los depredadores prehistóricos que ahora campan a sus anchas en una isla que el doctor no conoce.

No puedo asegurar las similitudes que pueda tener con El mundo perdido de Michael Crichton, porque no lo he leído aun (uno de esos libros que están pendientes desde hace demasiado tiempo), aunque estará inspirado en esta novela con toda seguridad. La acción sigue latente al igual que su predecesora, manteniendo el ritmo desde prácticamente el principio de la película (hay que esperar unos treinta minutos nada mas para que comience todo el desastre) y llevándolo hasta su clímax final. No hay respiro desde el momento que empieza a desmadrarse todo alrededor de los protagonistas y eso se agradece en una cinta que esta diseñada para eso: hacer pasar un buen rato al espectador mas palomitero.

Esta película cuenta con innumerables momentos excepcionalmente bien rodados y con una tensión magistral. El cristal del camión, escarbando para escapar o la tienda de campaña, no hacen sino recordarnos que Steven Spielberg siempre sabe lo que hace. Conoce lo que el publico quiere, y se lo da sin rechistar. Y como excepcional director que es, le podemos permitir que en su magistral egocentrismo nos coloque al T-Rex en medio de una ciudad, cual King Kong o Godzilla que se precie. ¿Por qué no puede haber un dinosaurio si al señor Spielberg le apetece?

Las interpretaciones son creíbles. Ian Malcolm no ha cambiado nada, su personaje es irónico, sarcástico y punzante. Su novia, Julianne Moore, exquisita como siempre, ofrece momentos extremadamente psicodélicos gracias a su personalidad alocada. En más de una ocasión pasará por vuestras cabezas un “pero, ¿que esta haciendo?”. Y no es para menos…

El momento mas nostálgico para mi, que leí la primera novela, es la aparición del ultimo animal que vemos antes de los créditos finales. ¿Un presagio de lo que veríamos mas adelante? Podría ser.

Que no llega a superar a su predecesora es algo lógico. Spielberg nos trajo a los dinosaurios por primera vez en la primera parte, y esa sensación de cosquilleo en el estomago ante algo tan diferente, nuevo y prehistórico a la vez, y sobre todo tan imprevisible nunca volvería a llenar nuestras barrigas de cinéfilos. Los dinosaurios ya estaban entre nosotros. Ya los conocíamos, sabíamos de lo que eran capaces y en esta segunda parte, solo queríamos mas de los mismo. Pero con conocimiento de causa, sabiendo lo que nos íbamos a encontrar. Por lo que era de esperar un blockbuster en toda regla, no una película que nos descubriera nada nuevo. Y eso lo consigue. Como la primera parte no habrá ninguna, como no habrá ninguna segunda parte de Alien o Tiburón que nos sorprenda tanto como la primera. Porque el efecto sorpresa ya no existe. Solo queda conseguir hacer pasar un buen  rato. Y Spielberg lo logra con una muy digna secuela de su gran taquillazo.


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