PRIMER VERANO (o el intimismo intenso francés)

Primer verano(2000)


Dirección: Sébastien Lifshitz

Reparto: Jérémie Elkaïm, Stéphane Rideau, Marie Matheron, Dominique Reymond, Laetitia Legrix y Nils Ohlund

SINOPSIS

Mathieu, un joven perteneciente a una familia resquebrajada, decide pasar las vacaciones de verano en un pequeño pueblecito costero. Allí reside su tía, que cuida de la madre y la hermana de Mathieu. En ese verano, el joven conoce a Cédric, un muchacho que llama su atención y con el que comienza una relación, descubriendo así su homosexualidad y la pasión del primer amor.

OPINIÓN PERSONAL DE “PRIMER VERANO”

Esta película es preciosa. Si, así empieza la crítica. No me considero un cinéfilo de esos que ven cine iraní y desprestigian las superproducciones. No soy un experto, pero creo que tampoco me hace falta. Como ya habrás visto en mis posts anteriores, tengo un abanico muy amplio en cuanto a gustos, y hoy toca revisitar este film estrenado en la entrada del 2000.

Antes de entrar en materia, desearte un feliz año 2021, que seguro vendrá cargado de cosas buenas, momentos inolvidables y grandes éxitos. Dejamos atrás un año excesivamente raro, extraño y que nos ha descolocado a todos en mayor o menor medida. Pero vayamos al grano…

Un verano que lo cambia todo. Un verano para descubrir el despertar sexual. Un despertar diferente, prohibido, desconcertante. Así nos presenta Sébastien Lifshitz a Mathieu. Conociéndose a sí mismo por primera vez, reconociendo su homosexualidad. Disfrutando de ella entre el caos que es su vida familiar. Un hogar desestructurado, una hermana intolerante, una madre enferma, una tía excesivamente controladora y un padre ausente. Solo los momentos con Cédric consiguen ser la tabla de salvación de Mathieu. Un amor de verano normal. Y digo normal, porque a pesar del entorno que les rodea, el director sabe ofrecer al espectador una relación realista  y sincera sin caer en los estereotipos a los que estamos acostumbrados. Son dos personas que se enamoran, o al menos eso sienten, y aprovechan los momentos juntos para disfrutar el uno del otro.

Como buena cinta de cine francés de primeros de siglo, la película transcurre a un ritmo lento, calmado, pero para nada aburrido. Si algo caracteriza al cine galo, es la abundancia de imágenes sin diálogos, amplios silencios, juegos de cámara y situaciones que a primera vista parecen no ofrecer nada interesante, pero que esconden sutiles historias entre líneas.

La película juega en tres estructuras temporales, aunque no se especifica la distancia entre ellas. Los cambios de estación son los que diferencian cada una de las tramas temporales, jugando gracias a ello, con la iluminación de cada plano.

No hay clichés, no hay topicazos en cuanto a la creación de dos personajes homosexuales, lo cual, en aquellos años era más que agradecido. Los personajes principales interpretados por Jérémie y Stephane ofrecen una compenetración extremadamente realista. Sin artificios, sin excentricidades; únicamente dos personas que se conocen, se aman y sienten la pasión de un amor de verano. Las miradas, los pequeños gestos, todo cuadra a la perfección. El elenco al completo ofrece unas interpretaciones bien cuajadas, trabajadas y convincentes.

Algo que me sorprendió de esta película era la falta de ambientación musical. Sí que aparecen momentos en los que se escucha música, pero va ligada a la historia (una discoteca, una feria). No hay prácticamente música de fondo en esta película; el director sustituye esa carencia (que realmente tampoco se hace necesaria) por el sonido de las olas del mar, el bullicio del pueblo, o deja el silencio como sonido.

Eso sí, como ya te he comentado, al ser cine francés, la película es mucho más intimista y delicada, que para muchos se traduce por lenta y tediosa. Pero a mí no me lo ha parecido.

Con un final que puede que no satisfaga a todo el público, no deja de ofrecer una realidad de la vida misma. Como su título indica, es el “primer verano” del nuevo Mathieu, al que seguirán, con seguridad muchos veranos más. Además, es una película que ensalza el amor en estado puro, tenga o no un final de cuento de hadas. Ese momento en que el cosquilleo y las mariposas parecen indestructibles. Con un estilo de cine diferente al comercial que solemos consumir, estoy seguro que te gustará pasar un buen rato intimista y recordar tu primer amor de verano.

¿Conocías esta película? Deja tus comentarios acerca de este film, suscríbete a mi web y comparte!


JURASSIC WORLD (o vamos a liarla parda)

Jurassic World (2015)


Dirección: Colin Trevorrow

Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Nick Robinson, Ty Simpkins, Irrfan Khan, Vincent D’Onofrio

SINOPSIS

Han pasado 22 años desde la fatídica visita a Jurassic Park, aquel parque de atracciones con dinosaurios creados a partir de ADN extraído del ámbar fosilizado, y que no resultó como su creador John Hammond esperaba. Tras diez años en funcionamiento, un nuevo parque mejorado se ha instalado en la misma isla, Nublar. Los beneficios son inmensos, pero la directiva continúa trabajando por mantener el interés de los clientes gracias a la creación de nuevos dinosaurios. Cuando un nuevo espécimen genéticamente modificado se escapa de sus instalaciones, el pánico vuelve a cundir, pero esta vez, en un parque abarrotado de visitantes.

OPINIÓN PERSONAL DE “JURASSIC WORLD”

Vuelvo al ataque con más dinosaurios, esta vez con la reinvención y continuación de la trilogía creada por Steven Spielberg a principios de los noventa. Tras tantos años de espera, la curiosidad recorría mi cuerpo por saber de qué manera volverían los dinos a nuestras vidas. Y mis expectativas se vieron superadas cuando el director me mostró el mismo parque en el que sufrieron Sam Neill y compañía reformado y en funcionamiento. Abarrotado de clientes, lleno de dinosaurios y a pleno rendimiento. Un sueño hecho realidad para un fan como yo…

Realmente no deja de ser la evolución lógica si querían continuar donde lo dejaron. El ser humano seguiría investigando, obviando los errores del pasado, con tal de conseguir sus objetivos. Y si esos objetivos le pueden reportar ingentes cantidades de dinero, mejor que mejor. Y ahí es donde arranca esta nueva historia de Jurassic Park. Ha pasado el tiempo y el ser humano ha conseguido sacarle beneficio a la creación de dinosaurios. Y como tenía que ser, el experimento se les va de las manos. A partir de ahí, blockbuster del bueno. Y yo, que lo agradezco con una sonrisa.

Los efectos especiales, nuevamente y para mi gusto, son increíbles. Colin vuelve a utilizar los animatronics que usó Spielberg, sobre todo para tomas cercanas con los protagonistas. Este tipo de efectos, dotan de más realismo a esos momentos entre dinosaurios y humanos. Los efectos CGI crean tomas de gran calidad, que unidas a la banda sonora (con base de John Williams, maestro) generan momentos para el recuerdo.

Increible el Mosasaurio y el vuelo de los Pteranodon. Los ataques en el parque y la girosfera. Todo es acción, todo es riesgo. Y al final de eso se trata. De ofrecer un espectáculo visual acorde con la franquicia. De no perder la esencia que hizo tan famosas estás aventuras. Como ya dije en la segunda o la tercera parte (no lo recuerdo bien) la sorpresa de ver a dinosaurios merodeando y atacando a los protagonistas ha desaparecido. Ese cosquilleo en el estómago ante lo desconocido nunca se sentirá de nuevo. Pero esta nueva entrega mantiene el listón bien alto en cuanto a innovación y evolución de la historia.

Los nuevos personajes poseen una mezcla aventurera y divertida. Chris Pratt y Bryce Dallas Howard se complementan a la perfección como pareja sufridora de esta entrega, dotando a las situaciones un ligero toque cómico sin rayar en el exceso. Lo justo para distender los músculos tras alguna escena cargada de adrenalina. Los sobrinos de Claire sustituyen a los nietos de Hammond para dar el toque adolescente a la cinta.

Los guiños a su trilogía original encantarán a los amantes de Jurassic Park. El jeep, el centro de visitantes antiguo o el gran portón por el que atraviesa el tren traerán a tu memoria aquella primera sensación allá por el 93. Y es que la esencia está ahí. Por mucho que sus detractores quieran tacharla de no creíble o exagerada… No hay nada como analizar si la primera Jurassic Park podría suceder. Y si sucediera, ¿qué la separaría de la constante evolución de haber creado dinosaurios? ¿El ser humano no le habría sacado beneficio a semejante descubrimiento? Pues ya está, tan simple como eso.

Un detalle que me resultó bastante divertido tras el estreno, fueron aquellas críticas que ponían en tela de juicio la “supuesta domesticación” de los velocirraptores; que eso era de risa, que quién podía creerse eso… Y yo me preguntaba, ¿las orcas son mascotas? ¿los leones? No se, cualquier animal es imprevisible, al menos así lo veo yo… Lo somos los humanos, imagínate los animales. Pero pienso que debe existir gente que le saque punta a todo…

Así que, con esta película, solo me queda “El reino caído” para completar la crítica sobre una de las sagas que más me apasiona. Y bueno, a esperar el final de la trilogía que cerrará Bayona.


DIRTY DANCING 2017 (o como destrozar un clásico)

Opinion de Dirty Dancing 2017

Dirty Dancing (2017)


Dirección: Wayne Blair

Reparto: Abigail Breslin, Colt Prattes, Nicole Scherzinger, Bruce Greenwood, Sarah Hyland y Debra Messing.

SINOPSIS

Remake de la película del mismo título del año 1987. Baby Housemann viaja con su hermana y sus padres a un balneario en las montañas en el año 63. Allí conoce a Johnny Castle, bailarín y profesor de baile del hotel del que se enamora perdidamente. Por circunstancias, Baby debe aprender a bailar en un tiempo récord para sustituir a Penny, la compañera de baile de Johnny. Esos momentos de aprendizaje y ensayos continuos, harán que el amor surja entre ambos, aunque la diferencia de clases sociales será un impedimento para que triunfe el amor.

OPINIÓN PERSONAL DE “DIRTY DANCING 2017”

Como ya comenté en mi primer post, mi intención no es poner “a caldo” las películas, series o libros que no me gusten. Ya existen suficientes haters por la red… Pero sí que es cierto que con ésta película haré una excepción. Hablaré de ella porque como a la gran mayoría que crecimos con el Dirty Dancing original, este remake no era necesario. Y está de más por muchas razones.

La película de 1987 es un clásico (dejando de lado su mejor o peor calidad) por méritos propios. Marcó a una generación con esos bailes tan subidos de tono para aquella época. Coreografías estudiadas al detalle, giros de cámara para captar cada esencia de aquel “baile sucio”. Una música para el recuerdo, unos protagonistas con química desde la primera mirada que cruzan… Desgraciadamente nada de eso ocurre en esta nueva versión. Los protagonistas no desprenden ninguna química entre ellos, los bailes son cuasi deficientes. El director ha convertido una película musical en un musical colocando a todos los actores delante de un micrófono para que versionen los hits de su predecesora. Y eso está mal. Está mal porque es innecesario. La música en esta película debería transportarnos a los años 60 y no lo hace. Las bases musicales no son adecuadas ni para su momento posterior al final de la película, en 1975.

En un siglo en el que todo debe tener cabida, se coloca una actriz con una figura fuera del estándar de bailarina para que se convierta en “dirty dancer”. Y no hay que malentender estas palabras, ni mucho menos. Nikki Blonsky, actriz del remake de Hairspray de 2007 pesaba bastante más que Abigail cuando rodó la película. Pero a diferencia de ésta última, Nikki se movía a la perfección y cantaba como los ángeles. Si vamos a dejar cabida a que cualquiera puede ser bailarina, pongamos a alguien que aprenda a bailar durante el transcurso de la película. Y eso no le ocurre a Abigail (actriz que me gusta bastante) que no encaja en éste papel. El baile final, icónico en su original, resulta a mi visión vergonzoso; queda absurdo, flojo, pasos de clase de primaria, que le restan más calidad al producto, si cabe. El compañero de Baby camina a la par, puesto que no empatiza en ningún momento con el espectador; siempre prepotente, nada zalamero, sin miradas tiernas como tenía Patrick. Nada. Cero química. Colocar un romance interracial con la hermana de Baby no está mal, puesto que si hilamos muy fino, en el 62 más o menos ocurrió la revuelta racial en Estados Unidos para conseguir la integración; así que ocurriendo un año después esta película, le daré el ok. La relación de los padres aparece metida con calzador, gran relleno, pero no aporta nada a la historia. El final añadido que conecta con el inicio de este telefilm es de las soluciones más sin sentido que he visto. El colofón para un desastre total.

Así que, en general, opino que este es un remake que nunca se debería haber hecho. Quizás, y solo quizás, para los jóvenes que no hayan visto la película original, pueda llamarles la atención. Mucha gente opina que la película del 87 ha envejecido mal, pero discrepo. No deja de ser una historia de amor y baile, así que mejor recomendar la original antes que ésta versión.

Lo único que destaco desde mi punto de vista, es la nueva versión de “Hungry eyes”, que no ensombrece a su original, pero posee una calidez y base musical digna de mención. Así que gracias, Greyson Chance Pero ni por esas, la escena del baile “a trois con Penny ensayando” consigue ser interesante.


GHOST SHIP (o vacaciones en el mar a lo gore)

Opinion de Ghost ship

Ghost ship (2002)


Dirección: Steve Beck

Reparto: Gabriel Byrne, Julianna Margulies, Desmond Harrington y Emily Browning

SINOPSIS

El Antonia Graza, lujoso trasatlántico italiano, desapareció hace cincuenta años, tras un horrible suceso acaecido a bordo. Un equipo de “piratas modernos”, dedicados a reflotar barcos perdidos y quedarse con sus tesoros, es contratado por un caballero para que consigan llegar hasta un barco que ha aparecido en el estrecho de Berig y que podría ser el Antonia Graza. Una vez llegados al barco, descubrirán el horror que sucedió hace medio siglo y que aún sigue latente…

OPINIÓN PERSONAL DE “GHOST SHIP”

Otra película de terror de primeros de siglo que hizo las delicias de mis ojos amantes del miedo. He de reconocer que más que terror, es una sensación de intranquilidad lo que produce este barco. Lo bueno de esta cinta, es que se disfruta de principio a fin. No posee lagunas de guion, puesto que la historia es sencilla y clara. Barco abandonado; piratas al rescate; fantasmas al ataque. Poco más. Pero es que la historia que esconde el Antonia Graza está muy bien construida; retorcida y desconcertante. Y eso hace que no puedas despegar la mirada para no perderte ni un detalle de ese precioso y ahora derruido barco.

La historia original del Antonia Graza, que es mostrada al principio de la cinta, ofrece uno de los comienzos más violentos que he visto. Me es difícil recordar un inicio tan impactante y sorprendente como este. Y es que, si el principio es así, ¿qué es lo que vamos a ver después? Pues una película asombrosa, una historia de fantasmas en alta mar, un equipo de marineros perdidos en la grandeza del mar azul, sin ninguna ayuda cerca, solo ellos… y los fantasmas. Para poder entender el porqué de ese comienzo, debemos avanzar más o menos hasta la mitad de la proyección, en la que descubrimos ese horror más al detalle. Y sorprende, porque todo esta dosificado de tal manera que es difícil ubicar por donde van a ir los tiros.

La historia va mostrándonos pequeñas pinceladas acerca de lo que oculta aquel trasatlántico, pero sin dejarnos lugar para el aburrimiento. Cada acontecimiento nos va preparando y descubriendo que nada es lo que parece dentro de ese barco. Los personajes, sin ser arquetipos, tampoco serán recordados por su calidad, pero como pasa en este tipo de películas, sintiéndolo mucho, el protagonista principal es el barco y sus pasajeros fantasmales. Lo demás es subjetivo y necesario para el desarrollo de la historia. Ninguno de los personajes resulta excesivamente pedante como para querer que desaparezca, pero tampoco consiguen llegar al corazón del espectador. Quizá Julianna Margulies, por su relación con el barco, pueda inspirarnos algo más que el resto, pero repito, tampoco creo que sea necesario.

La estética del barco, tanto en su esplendor como en su decadencia, son de una belleza máxima. Una decoración que se nota cuidada al detalle, tanto en el lujo como en el desastre. Los fantasmas hacen de las suyas y eso produce incomodidad. Miedo, lo que se dice miedo, no da. Pero sí que hay bastantes momentos en la película en los que se te hace un nudo en la garganta. Y eso hace que una película guste. Por todos esos pequeños momentos, que al final consiguen hilar una historia con la que pasar un buen rato.

Una película que impacta en su comienzo, en su mitad y en su final. Tres momentos que merece la pena que sean degustados. El resto, mero entretenimiento para colocarnos ante una historia distinta, con giros inesperados y un desenlace que no deja indiferente.


JURASSIC PARK III (o a la tercera va la vencida)

Opinion de Jurassic Park 3

Jurassic Park III (2001)


Dirección: Joe Johnston

Reparto: Sam Neill, Tea Leoni, William H. Macy, Alessandro Nivola y Trevor Morgan

SINOPSIS

El doctor Alan Grant es engañado por los Kirby, para sobrevolar la isla Sorna a cambio de financiación para sus proyectos arqueológicos. Tras el desastre de la isla Nublar, Alan no quiere oír ni hablar de los dinosaurios, pero su excavación necesita un empujón y acepta a regañadientes. Los Kirby, lejos de querer sobrevolar la zona, pretenden aterrizar para buscar a su hijo desaparecido en circunstancias extrañas junto a su tío. Un aparatoso accidente, los dejará a todos incomunicados en una isla que ninguno conoce, a merced de los depredadores más antiguos de la historia.

OPINIÓN PERSONAL DE “JURASSIC PARK III”

Pues me va a resultar ser 100% objetivo acerca de ésta película o de cualquiera perteneciente a esta saga. Y es que Jurassic Park es una de mis debilidades cinematográficas. De mayor o menor calidad cinematográfica, el mundo creado por Michael Crichton y llevado a la pantalla por Spielberg en un principio (y sus demás directores) me cautivó desde el momento en que lo descubrí. En esta ocasión es el actor Sam Neill el que tropieza de nuevo con la misma piedra, como hiciera Jeff Goldblum en la segunda parte, volviendo a enfrentarse a unos dinosaurios cada vez más inteligentes.

Leí el libro de Michael Crichton tras ver la primera película y me pareció soberbio. No me importó para nada haber visto Jurassic Park, puesto que había bastantes diferencias con respecto al libro. De hecho, eché en falta grandes momentos del libro que, sin saber por qué, Steven Spielberg había dejado de lado. Y es en esta tercera película cuando pude disfrutar de uno de los momentos más angustiosos y a la vez más intensos del libro. La pajarera. Existe en el libro una pajarera donde están recluidas todas las aves prehistóricas del parque y uno de estos monstruos alados secuestra a uno de los nietos de Hammond. Pues bien, en esta tercera parte, he podido disfrutar de esa pajarera y de un momento añorado durante tantos años. No desvelaré más porque, pensando en mí mismo, hay películas que son antiguas y aun no he visto. Puede ser que haya alguien que no haya visionado esta.                                                                         

La historia de esta tercera parte podría estar metida con calzador para volver a ver de nuevo a los dinosaurios en acción. También es posible que Alan Grant hubiera dicho que no al ofrecimiento de los Kirby, puesto que ese tipo de ayuda fue la que le llevó a la isla Nublar en la primera parte, y ya sabemos qué le ocurrió allí… Pero claro, entonces no habría historia que valga, ni Alan Grant que tropiece con la misma piedra. Así que no le debemos dar mas vueltas. Los dinosaurios han vuelto y punto. Y eso, para amantes de esta parte de la historia de nuestro planeta como yo, es un placer.

Errores que desde mi punto de vista podrían haber sido mejorables los hay. Para empezar, este final de la trilogía deja de lado el suspense para girar sus guiños hacia la comedia; sin llegar a ser paródica, algunos personajes no se llegan a tomar completamente en serio, por lo que sus acciones, justificadas o no, en ciertos momentos carecen de realismo. Ciertas partes del guion deberían haber sido obviadas o sustituidas por textos algo más serios, puesto que la situación en la que se encuentran los protagonistas es de todo menos graciosa.

Nunca hablaré de huecos en el guion o en la historia, o de situaciones que no podrían darse, puesto que este tipo de películas pueden permitirse este tipo de licencias. De otro modo, ni Misión imposible ni A todo gas podrían tampoco tomarse en serio. Lo humanamente posible tiene un límite. Pero he ahí la magia del cine y la ilusión por adentrarse de lleno en una historia, que cierta o no, nos haga remover la adrenalina de nuestro cuerpo durante una cierta cantidad de minutos. Y esta película es un ejemplo. Sin apenas darnos respiro, nos coloca en situación dentro de la isla, a merced de sus habitantes y luchando por escapar de todos ellos. Y desde mi punto de vista, eso es lo importante. Pasar un buen rato de acción trepidante volviendo a visitar las creaciones de John Hammond y descubrir que los seres humanos, casi siempre, nos buscamos nuestros propios problemas.


SKJELVET (TERREMOTO) (o vaya suerte la de esta familia)

Opinion de Skjelvet (Terremoto)

Skjelvet (Terremoto) (2018)


Dirección: John Andreas Andersen

Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro y Edith Haagenrud-Sande

SINOPSIS

Tres años después de la gigantesca ola que asoló una población de Noruega, Kristian es incapaz de superar aquella tragedia. Aun siendo el salvador de gran parte de la población, su incapacidad de afrontar que podría haber hecho más ha destruido a su familia. Afincados en Oslo, la familia se enfrenta a la posibilidad de que un terremoto asole la ciudad.

OPINIÓN PERSONAL DE “SKJELVET (TERREMOTO)

Vamos a por otra peli de catástrofes de esas que tanto me gustan. Con tres títulos a elegir, puesto que Skjelvet es su título original, pero en nuestro país elegimos “Terremoto” o “The quake”. Tras la película “La ola” del 2015 (de la que hablaré más adelante), nos llega una segunda parte, esta vez situada en Oslo, donde en vez de una ola, nos encontramos con un terremoto inminente. Y digo tras la ola, porque la familia protagonista que sufre ambas catástrofes es la misma en ambas películas. Si bien en la primera parte forman un núcleo familiar sólido, en esta segunda parte, la unidad familiar se encuentra resquebrajada, en parte por la negativa del padre de familia a superar lo ocurrido durante la inundación tres años atrás. Si que es cierto, que de su metraje, la mitad es presentación y la otra mitad supervivencia, pero si hay algo que no hay que olvidar, es que no estamos ante un blockbuster americano, donde poco importa el quién, cuando lo que prima es el cómo. Aquí se esmeran, o al menos lo intentan, en conseguir dotar de humanidad a cada uno de los integrantes de la familia, mostrándonos cómo el tiempo ha ido minando esta pequeña familia. Aun así, no resulta tedioso en ningún momento, si acaso, acostumbrados a la acción americana, deseamos que comience ya el desastre para ponernos a comer palomitas a destajo.

Con unos efectos especiales muy bien elaborados y una banda sonora potente e hipnótica, los momentos de tensión se suceden sin descanso desde el instante en que el terremoto hace acto de presencia. Y aunque eso no ocurre hasta pasada la primera hora de metraje, no desmerece conocer la situación de la familia tras la desgracia sucedida anteriormente y cómo esta ha marcado de una u otra forma a los protagonistas.

Uno de los puntos a favor de ésta cinta, radica en el poco heroísmo de sus protagonistas; es decir, nos encontramos ante seres humanos que luchan por sobrevivir sin necesidad de realizar acrobacias increíbles o saltos imposibles. Resulta mas creíble y por lo tanto, más disfrutable, al menos para mí.

Los momentos de acción dejan sin aliento, ofreciendo uno de los giros de guión más contundentes que he visto últimamente; francamente me dejó perplejo y con una sensación de vacío durante el resto de la cinta. Por lo que aplaudo esa decisión, porque no hay nada mejor en una película de catástrofes que tener los nervios a flor de piel. A simple titulo informativo, debo decir que por muy trillado que sea, toda escena con algo quebrándose bajo los protagonistas me produce una angustia desmesurada.

Como secuela me parece muy acertada la idea de mantener al mismo elenco y variar la catástrofe y el lugar. La fotografía nos ofrece imágenes de Noruega de una belleza increíble, al igual que ya lo hizo su predecesora. Con esto, se demuestra que no solo el cine americano es capaz de ofrecernos buenas películas sobre catástrofes. Más humanas, más cuidadas actoralmente y bastante más elaboradas a nivel humano, tanto esta película como “La ola” nos muestra el dolor humano, el miedo ante una muerte inminente o el instinto de supervivencia más primario. Quizás eso es lo que le falta a muchas superproducciones de los EEUU (aunque también me apasionen) y que beneficia a este tipo de filmes, puede que menos taquilleros, pero tremendamente disfrutables.