DIRTY DANCING 1987 (o cómo un baile nos cambió a todos)

Dirty dancing (1987)


Dirección: Emile Ardolino

Reparto: Jennifer Grey, Patrick Swayze, Jerry Orbach, Cynthia Rhodes, Jack Weston, Jane Brucker, Kelly Bishop, Lonny Price y Max Cantor

SINOPSIS

A principio de los años 60, la familia Houseman viaja a un balneario para descansar y disfrutar de las vacaciones de verano. La hija pequeña, Baby, aburrida y solitaria, conoce en el balneario al bailarín Johnny Castle, uno de los animadores del lugar. Al instante queda prendada de él, de la vida de los trabajadores del hotel, y sin darse cuenta se va introduciendo en aquel mundo, tan distinto al de su familia de clase alta. Las diferentes clases sociales tratarán de mantenerlos alejados, pero el ritmo de la música les unirá irremediablemente.

OPINIÓN PERSONAL DE «DIRTY DANCING 1987»

Bueno, he tardado en hablarte de esta película, puesto que el post en el que hablé del remake de 2017 (aquí puedes leerlo) es de hace casi dos años… Y en él te dije que algún día te contaría mi opinión sobre la película original. Así que, más vale tarde que nunca, aquí va mi opinión sobre «Dirty Dancing», la original, tras mi parón veraniego. Vuelvo a la carga…

El remake del que hablé en su momento, ha sido a día de hoy, mi única crítica “negativa” acerca de algo que he visto, pero en este post podré justificarte el porqué de aquella reseña y las razones que me llevaron a tener esa opinión acerca de aquel remake innecesario.

Algunos alegan que la cinta ha envejecido mal. Mentira. Es una película de los ochenta y tiene ese regusto en la forma de recordar los años pasados que tanto nos gustaba en aquella época (léase «Grease», de finales de los 70, pero evocando los 50 por ejemplo, o «Regreso al futuro»). Nunca entenderé esa manía de echar por tierra películas de otras épocas. Y lo repetiré una y otra vez, porque es una ley en mi vida. Si no lo has vivido, no lo critiques. Nunca criticaré los guateques que hacían mis padres, porque no los he vivido. Pues esto es lo mismo. Si no has vivido los ochenta, opina, pero no critiques. Pero es una batalla perdida. Lo sé.

La historia es básica, no hay que darle muchas vueltas. Chica conoce chico, se enamoran y no pueden estar juntos. Pero es que esa manía de querer rizar el rizo, querer buscar donde no hay por alardear de experto en filmografía me sobrepasa. Es una historia de amor (aunque ella tuviera diecisiete años) y hay que verla dentro de ese espectro. Es como tratar de buscarle el lado filosófico y teocrático a «Pretty woman». No señoras y señores. Son historias. Ya está. El hecho de que Baby tuviera en la película 17 años, a día de hoy sería inconcebible. Cerrarían los cines, habría manifestaciones, demandas… Pero en aquella época, poco nos importaba analizar si ella era menor de edad, porque lo importante eran los bailes, la historia de amor, las clases sociales, vamos, el grueso. No éramos tan microscópicos como lo son muchos a día de hoy (si no, busca los memes acerca de la relación lésbica de «Lightyear», penoso).

Un apunte importante, que yo ya sabía desde hace años, pero no en el momento de su estreno, fue la relación entre sus protagonistas, Patrick Swayze y Jennifer Grey. No se llevaban bien, pero nada bien. Prácticamente no se soportaban. ¿Lo notaste en alguna escena de la película? Imposible, de hecho se supo al cabo de muchos años. Porque los dos tenían una química increíble ante las cámaras. Eso es lo que hace que seas capaz de creerte una historia, la química entre los protagonistas. Y también demuestra la valía como intérpretes, porque sus desavenencias tras las cámaras, nunca afectaron al resultado final de la película. Esta es la gran diferencia entre esta peli y su remake. La química entre ambos. En el remake no existía y aquí sí. Y probablemente Abigail y Colt (los protas del remake) se llevarían a las mil maravillas fuera del set, pero dentro… Fríos como el hielo. Y en la original fue a la inversa.

La banda sonora es increíble, rescatando clásicos de los años sesenta, entremezclándolos con nuevos temas de la época. Muchas canciones te sonarán, porque estás vivo. Es que no hay más, son canciones de toda la vida, y te gusten o no, te sonarán. Compactan a la perfección con la historia, todas y cada una de ellas.

Los bailes. Madre mía, aquellos bailes que hacían los chicos en su zona de descanso cuando los huéspedes del balneario dormían… Sí, obviamente, si eres joven, esos bailes a día de hoy te parecerán hasta demasiado puritanos, visto lo visto en internet y la evolución del movimiento de los cuerpos de baile. Pero eso, nunca le va a quitar a esta película su estatus de que rompió moldes con pasos muy sensuales, casi eróticos para la época y mucha, mucha piel con piel. Y esa forma de bailar nos sorprendió a toda una generación de adolescentes (aunque la Lambada, un par de años después volviera a cortocircuitarnos), por lo sensual, lo descarado, lo “sucio”.

Obviamente su escena más recordada es el final de la película con el tema “I’ve had the time of my life”, ganador de un oscar. Y esa escena resume a la perfección lo que esa película quiere enseñarnos. Pasar un buen rato, no tiene por qué ser el mejor de tu vida claro está, pero que se sigue disfrutando su visionado a día de hoy, eso es innegable. Porque una película que te hace evadirte de la realidad, ha conseguido su propósito, y «Dirty Dancing» lo sigue consiguiendo. Al menos a mí.

Bueno, creo que con todo lo dicho es suficiente para que sepas mi opinión acerca de este clásico, que imagino que habrás visto, al menos una vez. Y si no, pues ya sabes, te animo a que le eches un ojo, siempre que ese ojo no sea desde el prisma de la mentalidad de 2022. Abramos la mente y no diseccionemos cada fotograma.

¡Feliz semana!

¿Conocías esta película? ¡Déjame tu comentario más abajo!


PERFECT SENSE (o el recorrido hacia lo desconocido)

Perfect sense (2011)


Dirección: David Mackenzie

Reparto: Ewan McGregor, Eva Green, Connie Nielsen, Ewen Bremner, Stephen Dillane, Denis Lawson, Anamaria Marinca

SINOPSIS

La tierra se enfrenta a una epidemia global totalmente desconocida. Sin saber por qué, todos los seres humanos están perdiendo sus sentidos: el olfato, el gusto, el oído, y por último la vista. Un chef conoce en medio de todo este desconcierto a una viróloga y el amor surge entre ellos de forma tan intensa como el caos que los rodea. Ambos tratarán de hacer frente a la evolución de la epidemia, mientras su amor crece a la misma velocidad que el virus, cerrando poco a poco las puertas a un final feliz.

OPINIÓN PERSONAL DE «PERFECT SENSE»

Hoy quiero hablarte de una película de hace unos añitos, pero que revisité hace poco (ya sabes que ahora escojo más al detalle lo que veo) porque tenía ganas de analizarla más al detalle. «Perfect sense» fue un bello descubrimiento en su momento y a día de hoy me ha vuelto a emocionar al verla de nuevo. Sí, he llorado. Porque es una historia para llorar, al menos a mí así me lo parece.

Empezaré diciéndote que Ewan McGregor es uno de mis actores favoritos, por lo que ya el punto a favor para visionarla lo tenía. Y eso no implica que sea imparcial, puesto que he visto cosas de Ewan que no me han gustado nada, la verdad. Su compañera de reparto, Eva Green, me parece una muy respetable actriz que conocí en «Soñadores» y luego en la estupenda serie «Penny Dreadful». O sea, que la idea de verla en su momento empezaba bien. No es una película de mucha duración (no llega a los noventa minutos), pero tras verla, sientes que no necesitas que esa historia se alargue tontamente. Cosa que por desgracia ocurre en muchas de las películas de hoy en día.

La idea de una pandemia mundial (dejando de lado la que hemos vivido por desgracia hace poco) siempre va unida a la idea del fin del mundo. Y eso, si nos paramos a pensar, nos transporta a la idea de un buen blockbuster lleno de efectos especiales, historias de superación, héroes y antihéroes y toda esa vaina. Pero esta película, como reza su epígrafe bajo el título, es una moderna historia de amor. Por lo que ya sabes que esto no va a ser un «Armageddon». El mundo va camino de un desastre a nivel humano, en el que las fuerzas de la naturaleza no tienen nada que ver. Un virus ataca a los seres humanos y estos van perdiendo progresivamente todos sus sentidos. Uno tras otro, irremediablemente. Y dos extraños cruzan sus caminos, se enamoran y se enfrentan a esa nueva realidad que no para de cambiar. Y por desgracia para peor. Cada nueva falta de sentidos, provoca en ellos nuevas reacciones, a veces buenas, a veces malas, pero demostrando que el ser humano trata de aclimatarse a los cambios de diferentes formas. Aunque a veces no sean las correctas.

Los parlamentos que tienen los protagonistas se degustan con el placer de analizar cada palabra, cada frase, cada pensamiento. Al ser una cinta de duración excesivamente corta, cada momento está estructurado para no ser alargado más de lo necesario. Expresar la idea principal y no perderse en eufemismos baratos. La película es directa y concisa. No se anda con medias tintas y va a l grano desde el minuto uno. Y eso es de agradecer. Al menos para mí.

Por mucho que los eruditos quieran buscarle tres pies al gato y sus detractores quieran tacharla de absurda, lo cierto es que «Perfect sense» es una historia de amor hacia la vida. Una historia que nos demuestra que los sentidos son importantes, pero más aún lo son los sentimientos. Podemos perder todos los sentidos. Podemos perdernos en la oscuridad y el caos. Pero si el amor nos llena, somos capaces de seguir adelante. Hasta el fin que nos depare la vida. Y eso es lo que demuestran los protagonistas en ese camino que recorren juntos, mientras la pérdida de cada uno de sus sentidos, les modifica, les transforma, les redirige por un nuevo camino.

Buena banda sonora, estupenda fotografía, dos protagonistas que conectan desde la primera secuencia en la que aparecen juntos y un final emotivo que te rompe el corazón. Es de esas películas que tras terminar de verla, debes dejar pasar un tiempo para que todo lo que te ha removido por dentro, se vaya colocando de nuevo en su sitio. Una preciosidad, sin duda.

Así que para terminar, simplemente invitarte a que descubras esta película, si no la conocías, y descubras una historia de amor fuera de lo común. ¡Nos vemos la próxima semana!

¿Conocías esta película? ¿Cómo afrontarías tú una epidemia de este calibre? ¡Déjame tu comentario más abajo!


LOS GOONIES (o cuando los niños eran simplemente niños)

Los Goonies (1985)


Dirección: Richard Donner

Reparto: Sean Astin, Corey Feldman, Josh Brolin, Martha Plimpton, Joe Pantoliano, Kerri Green, Jeff Cohen, Jonathan Ke Quan, Anne Ramsey, John Matuszak y Robert Davi.

SINOPSIS

Los hermanos Mikey y Brandon Walsh viven en los muelles de Goon, un apacible pueblecito que va a ser derruido para crear un complejo hotelero con campos de golf. Un día de tormenta, deciden subir al desván y encuentran un mapa de un tesoro perdido. Junto a los amigos de Mikey, que se hacen llamr “Los Goonies”, deciden embarcarse en la búsqueda de ese tesoro, que podría salvar los muelles de ser derribados. A escondidas de su hermano mayor, Mikey y sus amigos emprenden una aventura llena de trampas, persecuciones y pasadizos secretos.

OPINIÓN PERSONAL DE «LOS GOONIES»

Creo que este tiempo alejado de la web e inmerso en proyectos teatrales y literarios me han transformado un poquito. Con poco tiempo para la distensión y el relax, mis gustos se han ido haciendo más selectivos a la hora de tumbarme en el sofá a disfrutar de imágenes catódicas. Muchas noches he revisionado clásicos de mi época favorita, los ochenta.

Tengo que decirte, que si a día de hoy no has visto “Los Goonies”, no has visto una película inolvidable. Le pese a quien le pese y le moleste a quien le moleste (que hoy en día es muy fácil molestar a cualquiera), los ochenta fueron, son y serán la mejor década. Y no lo digo solo por el hecho de haberla vivido. Lo digo porque he vivido las siguientes, con la misma intensidad, con mayor madurez y por eso lo creo a pies juntillas. El nacimiento de una nueva era tecnológica, mezclado con la inocencia de aquellos que se conformaban con un bocadillo de nocilla y unas chapas para jugar en la calle. Para todas esas personas, los Goonies fueron nuestros héroes de fin de semana. Les envidiamos por poder vivir todas aquellas aventuras.

Para alguien que creció con los Goonies, puede resultar tan fácil como previsible que defienda este film ochentero… Para alguien que creció con ellos, como yo, se demuestra que ha pasado mucho tiempo, y por lo tanto ha visto muuuucho cine, mucha evolución en el séptimo arte, y de ahí ésta crítica. Te presento una película de aventuras juveniles sin pretensiones grandiosas, sin efectos especiales millonarios, una comedia sin chabacanería, sencilla y divertida. Simplemente es una película que a los que no crecieron con un ipad en la mano, sino con una espada de plástico pobre imitación de Star Wars… consigue transportarles a esos muelles y hacerles partícipe de las increíbles aventuras de unos adolescentes que sólo esperaban pasar un buen rato en busca de un tesoro. Y que jamás imaginaron vivir lo que vivieron.

Es sorprendente, como a día de hoy (véase la nueva versión de IT como claro ejemplo) a los jóvenes es sencillo colocarles una serie de palabras malsonantes y zafias, simplemente por el hecho de estar en la década de los 20 donde todo es permisible. A mí me sigue chocando escuchar a niños de 11 y 12 años, hablar de tirarse a la madre del otro o de cómo tiene de grande su aparato, me habré quedado anticuado. Por eso siento “Los Goonies” algo tan limpio y claro. Y que conste que yo tengo una boca muy sucia cuando quiero… Pero a esa edad, como que no. Es obvio que la vida está cambiando, pero lo siento, prefiero a un grupo de Goonies, antes que a los niños de “IT” (y que conste que me gusta la película y mucho, pero…).

Mítico es Sloth, mítica es la canción de Cindy Lauper, mítico es el órgano de esqueleto, la confesión de Gordi, el beso de Mikey, los toboganes o Bocazas hablando con Rosanna. Tantos y tantos momentos llenan el metraje de este filme, que no hay lugar para el respiro. Porque ya desde el principio de la película, se nos presentan a todos los personajes, los buenos y los villanos. Y tras ese frenético comienzo, la aventura está servida.

Un detalle que me encanta es el guiño que esta película hace a uno de los éxitos del año anterior “Gremlins”, en el momento que Gordi está pidiendo ayuda por teléfono al sheriff y este no le cree. Obviamente, el guionista de ambas películas es  Chris Columbus, por lo que se dio el gusto de recordar su taquillazo anterior…

Tuve la suerte de volver a verla en el cine antes de nuestra querida pandemia, con un reestreno que hicieron. Maravilla. Deberían hacerlo más veces. Ya lo hice en su momento con el reestreno de Grease (que no vi en el cine en su época) y creo que son experiencias que deberían vivirse de nuevo. Ver la aventura de este grupo en pantalla grande fue alucinante. Ese día sí que me transportó a mi infancia… Porque este tipo de películas, marcaron a muchísima gente y dejando de lado su mejor o peor calidad artística, tengo que afirmar, que no todos los clásicos son perfectos. Y que la condición de clásico no se fundamenta solo en una factura impecable en la filmación, interpretación y producción. Clásico es todo aquello que perdura en el imaginario. Le guste o no al vecino.

No voy a defender los ochenta como un cuarentón desesperado por hacer ver que su infancia fue mejor que la de los millenials, para nada. Pero Indiana Jones, Marty McFly, Bitelchus, Freddy Krueger, Bastian y Atreyu, E.T., Annie, Gizmo, Buttercup, Batman y Alien están de acuerdo conmigo. Y están felices de haber nacido en los ochenta.

Así que en definitiva, desde mi punto de vista, lo mejor que ofrece “Los Goonies”, es que son niños haciendo locuras de niños y actuando como niños. Y en contraposición, lo más triste es que la gente haya perdido la inocencia para disfrutar de éste tipo de películas.

¿Eres un Goonie? ¿Eres fan de las películas de los 80? ¡Deja tu comentario!

Hasta la próxima!!!


MI NOMBRE ES KHAN (o la inocencia en un mundo cruel)

Mi nombre es Khan (2010)


Dirección: Karan Johar

Reparto: Shahrukh Khan, Kajol, Christopher B. Duncan, Katie A. Keane, Benny Nieves, Parvin Dabas, Arjun Mathur, Mackenzie Firgens, Natasha Marc.

SINOPSIS

Rizwan Khan es musulmán y tiene Síndrome de Asperger. Desde pequeño, su madre sabe que su hijo es especial. Y trata de enseñarle la mejor forma de defenderse en un mundo que para él es demasiado complejo. Cuando Rizwan viaja a Nueva York, conoce a Mandira, una madre hindú divorciada de la que se enamora. En el marco de los atentados del 11S en Nueva York, Rizwan es confundido con un terrorista debido a su Asperger. Su lucha por hacerse entender le lleva a buscar al presidente de EEUU para hablar con él.

OPINIÓN PERSONAL DE «MI NOMBRE ES KHAN»

Vaya descubrimiento el de esta película. Muy sorprendido con ésta historia, con estos personajes y con el mensaje final. Y no es una película americana. Si quieres una versión descafeinada, puedes ver “Forrest Gump”.

Si cuando digo que de todo se aprende no me equivoco. Aunque sean cosas pequeñas como esta joyita. Siendo una película de hace más de diez años, creo que si no hubiera sido por mi situación actual jamás la hubiera visto, y más con el ritmo de producción que llevan los estudios y las plataformas de streaming. En el proyecto teatral en el que me encuentro ahora con la compañía Ujo Teatro, el personaje principal tiene Síndrome de Asperger. Nuestro director, en el trabajo de mesa, nos ofreció una charla con un educador que tiene este trastorno, para que entendiéramos de primera mano en qué consiste. Y él nos recomendó ésta película. Así que, sintiéndolo mucho por los críticos, que alguien con el Sindrome de Aspereger se vea reflejado en éste film, a mí me vale y mucho. Porque no nos recomendó “Forrest Gump”. Por algo sería…

Sé que seré de los pocos a los que no les gustó “Forrest Gump” (a excepción del recorrido de Robin Wright) y cuando digo que no me gustó, se me llena la boca. Ahora habrá quien se rasgue las vestiduras, seguro. Pero es así. Me aburrió soberanamente. Lo siento mucho por el heroísmo americano y su tendencia a querer ser los mejores en todo, a veces empacha. Y mientras que Tom Hanks no consiguió transmitirme ningún sentimiento, quizás aburrimiento, Shahrukh Khan me atrapó desde el primer momento.

La madre de Rizwan sabe que su hijo es especial y trata de enseñarle con el cariño que solo una madre puede ofrecer, las vicisitudes de la vida. Una de las mejores frases de la película es suya, que se graba a fuego en Rizwan y que debería hacerlo en todo el mundo.

“Solo hay dos clases de personas:

gente buena que hace el bien

y gente mala que hace el mal.”

Lo triste es que hay gente que piensa: “que estupidez”, “que ñoño” y tonterías varias. Pero es una frase tan aparentemente absurda que encierra tanto… Ojalá nos rigiéramos por esa simple diferencia. Ojalá supiéramos distinguir únicamente estos conceptos. Ni color, ni religión, ni sexo. Solo el bien y el mal. Pero bueno, esto daría para otro post…

Esta película juega muy bien la baza del sentimentalismo y la lágrima fácil (yo estuve llorando gran parte de la película, aunque bueno, soy yo…), no lo voy a negar. Pero es que es efectiva porque los personajes se hacen querer, la historia te toca el corazón aunque creas que estás viendo una de “Bollywood”. Para nada, puesto que el mensaje va más allá de musulmanes, hindúes o americanos. Es un canto al respeto, al descubrimiento de aquello que no conocemos, a la aceptación de que todos merecemos ser amados, entendidos y aceptados.

El hilo conductor es el propio Khan, su visión del mundo desde la inocencia de una persona que no entiende de odios, envidias, ironías o maldad. Vemos su historia en dos tramas paralelas. La vida antes de los atentados del 11S y su recorrido actual en busca del presidente.  Y Khan percibe el mundo de una manera diferente a la que tratan de explicarle, de ahí esa ternura que consigue despertar en el espectador. Mandira le acompaña durante gran parte de su recorrido, con una dulzura que envuelve a su personaje, y que ve en Khan a alguien que nunca le va a hacer daño.

Dentro del marco de una historia romántica, el trasfondo es más duro de lo que el colorido y la música muestran. Hay odio, hay miedo, hay dolor. Tras los atentados, el pueblo americano tenía miedo, lógico, también el resto del mundo lo tuvo. Pero cometimos el peor error que tiene el ser humano: generalizar. Meter a todos en un mismo saco. Crucificar a toda una comunidad por la barbarie de unos pocos. Y esto es lo que también nos muestra “Mi nombre es Khan”. Las represalias hacia la minoría musulmana tras uno de los peores atentados de nuestro siglo.

Una película digna que merece ser visionada por muchas de esas personas que se consideran mejores que el resto. Un guantazo de realidad. Una verdad arrolladora.

¿Conocías ésta película? ¿Qué lectura has sacado de ella? Déjame tus comentarios más abajo…

Hasta la próxima!!!


TIEMPO (o el dolor por las oportunidades perdidas)

Tiempo (2021)


Dirección: M. Night Shyamalan

Reparto: Gael García Bernal, Eliza Scanlen, Thomasin Mckenzie, Aaron Pierre, Alex Wolff, Vicky Krieps, Abbey Lee Kershaw, Embeth Davidtz y Rufus Sewell.

SINOPSIS

Un matrimonio con serios problemas sentimentales, decide hacer un último viaje con sus dos hijos pequeños a un excepcional resort. Allí, colmados de los más lujosos detalles, son invitados por el dueño del hotel a visitar una cala exclusiva a la que solo acceden ciertos clientes del hotel. Junto con un par de parejas más, son trasladados a ese paraíso desconocido.

Pero al poco tiempo de estar allí, descubrirán que aquella playa esconde un secreto que les afectará a todos de una manera que nunca llegarían a imaginar. El tiempo avanza a una velocidad mucho más rápida de lo normal.

OPINIÓN PERSONAL DE «TIEMPO»

Me encanta no ser crítico de cine. Me alegra no desgranar al milímetro cada película que veo. Simplemente disfrutar de un rato de entretenimiento y sacar mis propias conclusiones. Como ya sabes, no me gusta hablar de lo que no me gusta, así que pienso que escribir sobre algo que no te ha gustado, enfatizando en los errores, o en las carencias, debe ser muy poco gratificante.

Así que hoy te traigo mi opinión personal sobre esta película a la que le tenía bastantes ganas. Y no me ha decepcionado, la verdad. Ya la publicidad despertó en mí el gusanillo después de mi ración seriéfila de “Servant” y su segunda temporada.

Lo cierto es que el señor Night Shyamalan a mí me gusta. Aunque le fastidie a sus detractores… Porque a este director, se le ama o se le odia… Es raro conocer el término medio. Tras tantos años y tantas películas visionadas de éste director, he llegado a la conclusión siguiente: su marketing de promoción es muy bueno. Tras el boom que supuso “El sexto sentido” (la recomiendo aunque haya gente que conozca su historia sin haberla visto), descubrí en “La joven del agua” y “El bosque”, que este director juega en una línea muy fina entre el suspense y el terror, acercándose más al thriller, pero utilizando golpes de efecto muy típicos del cine de horror. Y a mí eso me gusta. Me gusta que me sorprendan. Sus giros a lo mejor no siempre son lo acertados que podrían llegar a ser, pero esa capacidad de atrapar al espectador con historias que aparentan ser una cosa y luego son otra, es innegable.

Y esto es lo que vuelve a ocurrir en “Tiempo”, porque como ya sabes, me sumerjo tanto en la historia que trato de no desentrañar todo antes de que ocurra. Creo que la gente que observa así cualquier película, nunca disfrutará de grandísimas historias que el cine nos brinda.

Además, en una época de remakes, reboots y spin-offs, cualquier historia nueva, debería ser por lo menos tenida en cuenta. Buena localización, a ver, que es una playa nada más, pero ese lugar idílico, la arena, ese mar embravecido, y el tiempo que va pasando inexorablemente… Me vino a la memoria esa sensación que también me transmitió “Midsommar”; un ambiente idílico, luminoso que se torna terrible y asfixiante sin variar el tono ni la iluminación. Un gran acierto.

¿Agujeros de guion? ¿Problemas en la continuidad? Sí, los tiene, tampoco te voy a mentir. Podrías encontrar como yo, algunos momentos que quizá digas ¿Y esto? ¿No se han dado cuenta de..? Pero es que creo que la película se disfruta de la misma manera sin analizar tanto esos detalles. Eso sí, agradecí la ausencia de relleno sin sentido de la que abusan muchos directores. La historia va al grano y no se enreda en sub historias o diálogos innecesarios. Buenos efectos especiales y buen trabajo de caracterización. El trabajo de cámara de Shyamalan siempre me sorprende, ocultando lo que ya sabemos o guiándonos como si de nuestra propia mirada se tratase. Aquí funciona como una muestra del paso del tiempo, con esos giros de 360 grados que enfocan esa rapidez con la que la vida supera a los protagonistas.

Obviamente, entiendo que el mensaje principal de la película va más allá de un sentimiento acerca del paso del tiempo, pero a mí es el que más se me ha quedado marcado. Así que yo, en mi humilde opinión me llevo dos lecturas muy diferentes entre sí, pero que me han hecho pensar bastante. Por un lado, me ha generado esta pregunta: ¿Cuánto sacrificarías por el bien común? No puedo extenderme mucho en esta cuestión, puesto que spoilearía demasiado la película. Pero creo que la pregunta te hará pensar más allá de conocer o no la historia de “Tiempo”. Y la segunda lección, que tengo muy claro que el director quería transmitir, es la importancia de la palabra que da título a éste film: “Tiempo.” Cómo pasamos nuestra existencia preocupados de los demás, de lo que pensarán, de juzgar sus acciones, de arrepentirnos de nuestras decisiones, de no aprender de los errores… Perdemos tanto tiempo en los ¿y si..? que no valoramos lo que la vida nos ofrece. Cada segundo que gastas, ya no vuelve. Si lo utilizas en tu crecimiento personal, ese segundo que ha pasado habrá sido correctamente utilizado. Si lo desperdicias, probablemente y con toda seguridad, irá acompañado de más y más segundos echados a perder. Y resulta tan gratificante saber que estás exprimiendo al máximo tu vida, que merecerá la pena lo que dejes atrás, porque quizá no era tan importante como tú creías. Al final, me doy cuenta que la reflexión de esta película tiene mucho que ver con mi forma de ver la vida últimamente, se asemeja mucho a mi último post, «No hace daño».

Así que, por mi parte, sólo decirte que no malgastes el tiempo, aprovéchalo al máximo y disfruta cada segundo. Al final, es lo que debe movernos cada día.

¿Has visto ésta película? ¿Qué lectura has sacado de ella? Déjame tus comentarios más abajo…

Hasta la próxima!!!


BEAUTIFUL THING (o aprender a ver la vida con otros ojos)

Beautiful thing (1996)


Dirección: Hettie MacDonald

Reparto: Glenn Berry, Scott Neal, Linda Henry, Ben Daniels y Tameka Empson

SINOPSIS

Un barrio humilde del sureste de Londres. Jamie, un joven que vive con su madre. Ste, otro joven que vive con su padre y su hermano mayor. Jamie no quiere ir a clase porque se meten con él. Ste está cansado de las palizas de su padre y de su hermano. Son vecinos y casi ni se hablan. Hasta que el amor surge entre ellos de la forma más sincera y sencilla.

OPINIÓN PERSONAL DE «BEAUTIFUL THING»

Es divertido el cerebro humano. Resulta muy interesante la manera en que me he decidido a hacer ésta reseña hoy. Por una canción. Te explico; hace unos días vi la película “Free Guy” de Ryan Reynolds (una película de acción bastante divertida para echar una tarde de domingo). Pues bien, en cierto momento de la película, suena la canción “Make your own kind of music» de Mama Cass y mi cuerpo se eriza de la misma forma que lo hizo la primera vez que la escuché. Y esa primera vez fue en la película de la que te voy a hablar hoy.

Hace 25 años que se estrenó “Beautiful thing” y mirando hacia atrás, me parece increíble haber estado presente, sintiendo cada fotograma de esta bella historia de amor. Cómo pasa el tiempo. Es sorprendente saber que hay pequeñas joyas que no han llegado a todo el mundo y deberían. Ésta es una de ellas. “Beautiful thing” es un retrato intimista, crudo, duro pero esperanzador canto al amor. No hay espacio en sus escasos 90 minutos para sentimentalismos de cliché, para dramatismo exacerbado ni para surrealismo que trate de vendernos algo que no existe ni existirá. Esta historia es tan simple, tan del día a día, que podría ocurrirte a ti, o estar sucediendo en la puerta de al lado.

Uno de los alicientes que hacen de esta película algo tan especial es que es británica. La forma de filmar de éste país es muy diferente al estilo americano, de esto ya he hablado muchas veces. Un barrio londinense, actores desconocidos, una historia intimista y una dirección de actores que consigue que realmente creas estar viviendo en ese barrio de clase obrera. Y es que hablamos de 25 años atrás, y somos espectadores del descubrimiento de extraños sentimientos que no eran los “correctos”, y cómo todos los personajes afrontan esa realidad. Una delicia, sin más.

En ésta historia no encontramos fornidos muchachos ni madres perfectas en un entorno idílico. Podemos ver la realidad de todo un barrio humilde (discusiones entre vecinos, drogas, malos tratos, abandonos, absentismo) y descubrir que entre toda esa tristeza y desorientación general, el amor puede surgir de la forma más bella e inesperada. Y no hablo del amor gay, porque creo que en esta película, no se trata el amor gay o heterosexual. Quizá sea esa pequeña connotación la que impregna la historia de ese gran realismo. Es una historia de amor, más difícil y confusa que una historia de amor a la que estamos acostumbrados a ver en el celuloide, pero así es.

El elenco, formado por actores y actrices desconocidos a nivel mundial, ofrece unas interpretaciones sinceras, equilibradas y consiguen atrapar al espectador desde el primer minuto. Las justas dosis de un humor irónicamente trágico, de una dureza dolorosa, sin caer ni en el humor absurdo ni en el drama más irreverente. La medida exacta para delinear unas personalidades muy marcadas: soledad, frustración, ira, dolor; las gotas necesarias para crear el coctel perfecto.

El final es un canto a la libertad, al amor en mayúsculas, y no sólo al amor “gay”, sino a ese sentimiento que como dice la canción debe hacer que hagas tu propia música y cantes tu propia canción. Que olvides lo que te quieran hacer creer que es correcto y simplemente vivas tu vida para ser feliz, sin importar el qué dirán.

Como detalle  informativo a título personal (y es más de lo que suelo hacer por aquí, pero me apetece que lo sepas), gracias a ésta película conocí, como dije al principio de la reseña esa maravillosa canción que es “Make your own kind of music” de la fabulosa Mama Cass. La película se estrenó en el año 1996, que fue mi momento de aceptación, de “dar el paso” y comenzar a descubrir todos esos sentimientos que había mantenido ocultos. Pues bien, ésta película, y ésta canción (y por supuesto el momento en que la canción hace su aparición en la historia) forman parte de mi historia personal, y sí, ya me conoces, se me saltaron las lágrimas al oír ésta canción de nuevo. Si es que soy así de sentimental, no lo puedo evitar…

Pero bueno, lo importante es que te invito a que descubras ésta preciosa película de mediados de los 90 y disfrutes de la perfecta combinación que se crea cuando un guion, una dirección, unos actores y una música se fusionan llenándolo todo de amor.

¿Conocías ésta película? ¿Te gustaría descubrirla? Déjame tus comentarios más abajo…

Nos vemos en la próxima!!!


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