LA NIEBLA (o cuando el mal que está dentro es peor que el que está fuera)

Alexander J. Cox Reseña

La niebla (2007)


Dirección: Frank Darabont

Reparto: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, William Sadler y Andre Braugher

SINOPSIS

Una gran tormenta causa estragos en un pequeño pueblo de Maine. Tras la terrible noche, David y su hijo se acercan al supermercado del pueblo con su vecino Brent, al que un árbol ha destrozado el coche. Ya en el supermercado, una alarma les avisa de la llegada de una espesa niebla que cubre todo el pueblo. Encerrados en el supermercado, deberán hacer frente a los monstruos que acechan en el exterior y también a los monstruos que se van forjando en el interior.

OPINIÓN PERSONAL DE “LA NIEBLA”

Hoy te voy a presentar (si no la conoces, porque tiene ya unos añitos) una de las mejores adaptaciones de una novela de mi autor favorito: Stephen King. Siempre hablo desde mi perspectiva nada profesional fílmicamente hablando, sino más bien a nivel emocional; es decir, lo que me ha transmitido cada fotograma.

La acción tarda poco en arrancar y meternos en la historia; una niebla espesa cubre todo un pueblo de Maine y deja encerrados en un supermercado acristalado a un variopinto grupo de habitantes. Hasta aquí todo bien. Pero cuando la niebla comienza a mostrar todo lo que oculta, los nervios, el pánico y la locura comienzan a hacer estragos entre todos los clientes del supermercado. Sin saber lo que se esconde tras esa niebla, los sucesos van poniendo en peligro a los protagonistas a medida que se forjan alianzas macabras entre ellos y decisiones muy peligrosas.

Para mí, lo que más me impactó de esta película no fue la niebla y lo que en ella se escondía, sino lo que estaba frente a los protagonistas. Los antagonistas reales, el resto de personas atrapadas en aquel supermercado. Resulta tan terrible el saber cómo la mente humana es tan fácil de manejar… Cómo las palabras pueden retorcer tu mente y predisponerte a cometer las locuras más horribles. Y eso es lo que ocurre dentro del supermercado. La locura se va apoderando de todos los clientes y trabajadores encerrados por culpa de una falsa profeta. El miedo los va transformando y se crean dos grupos muy bien diferenciados (como en la vida real, que casualidad). Los que opinan de una manera y los que, opinando de otra, no dan cabida a unas ideas diferentes a las suyas. Y de ahí al caos más absoluto. Cómo se adoctrina a la plebe de la manera más absurda posible.

Obviamente, la niebla ofrece momentos de angustia bastante tensos. Todo lo que esconde en su densa oscuridad es aterrador. Los efectos especiales me parecieron muy buenos (fui a verla al cine, por lo que el impacto fue mayor). Los espectros que esconde la niebla están muy bien resueltos. Lo malo a día de hoy… Los televisores tienen tanta calidad, que muchas películas pierden su encanto con la nitidez cristalina de muchas de las pantallas actuales. Pero aun así, no encuentro que los efectos queden mal. La banda sonora es brutal. Tras ver la película, lo primero que hice al llegar a casa fue buscar esa banda sonora. “The host of Seraphim” es una pieza musical gloriosa. El resto de la banda sonora también por supuesto, pero ese tema, que es la música del final de la película es desgarrador.

El final de la película. Si no conoces la historia, tampoco te la voy a desmenuzar, pero se ha hablado tanto y tanto del final de la película de Frank Darabont que tampoco voy a ser yo menos que el resto. Mi opinión personal… Es sublime. Un diez. Es Stephen King en estado puro (aunque el libro de King no tenga el mismo final). Por si no has leído nada de King, decirte que este autor tiene más bien poquito apego por sus personajes. Vamos, que no le tiembla el pulso a la hora de liquidar a sus protagonistas o a sus coprotagonistas. Y eso es desolador sí, pero tiene un toque cruel que se aleja del “happy end” típicamente americano y que muchas veces ya aburre. Y eso a mí me gusta. Aunque haya libros que he leído de él que me ha fastidiado bastante (léase Cujo, Carrie, Perseguido, La larga marcha, Thinner… no sé, hay tantos que a veces es para cogerlo de  las solapas y zarandearlo), pero bueno, es otro estilo de literatura y si te embarcas en sus historias, ya sabes a lo que te expones. Pero que tampoco implica que todas sus historias acaben como el rosario de la aurora, ni mucho menos.

Pues a lo que iba, no creo que pueda haberse filmado un final más catártico que el que nos ofrece “La niebla”. La mayor crueldad hecha imágenes, y no por eso estoy hablándote de nada al estilo “gore”. De hecho el final se sabe, pero no se ve. De ahí esa sensación de desolación, de angustia, de dolor. Vamos, que cuando leí el final del libro me quedé sorprendido, porque primero había visto la película y pensé, ¡este final es King puro y duro! Pues no, para nada…

Y ya para concluir, sabes que no soy dado a hacer malas críticas, pero por si no conocías la existencia de la serie basada en esta novela, Netflix realizó una primera temporada con un tráiler muy apetecible que se quedó en eso. Un muy buen tráiler, y una temporada difusa, desconcertante y sin aliciente alguno. Aun así, siempre puedes echarle un vistazo. Tampoco yo tengo la verdad absoluta.

¿Conocías esta película? ¿Te gustó? Deja tus comentarios más abajo y suscríbete a mi blog para que te avise cada vez que publique nuevos artículos.


LLEVO TU NOMBRE GRABADO (o la lucha del amor prohibido)

Alexander J. Cox Reseña

Llevo tu nombre grabado (2020)


Dirección: Liu Guanghui

Reparto: Edward Chen, Jing-Hua Tseng, Fabio Grangeon, David Hao-Chi Chiu, Leon Dai

SINOPSIS

Finalizada la Ley Marcial a finales de los ochenta y tras la muerte del presidente, un joven, Jian Han, conoce a un compañero en el coro, Wang Po Te, pero que se hace llamar Birdy. La locura de Birdy frente a la realidad de Jin Han, chocan en una explosión de la que salen chispas que hacen brotar un amor tan puro como prohibido. La lucha de ambos por aceptar una realidad que no les corresponde, supondrá un camino sin retorno por una vida llena de sufrimiento.

OPINIÓN PERSONAL DE “LLEVO TU NOMBRE GRABADO”

Hoy hago otra reseña de una película, aunque no era el artículo que tenía pensado para hoy. Pero es que esta semana he visto el filme del que hoy te voy a hablar y no he querido dejar pasar la oportunidad de presentártela (si es que no la conoces aún). Una historia de amor en Taiwan, tras el fin de la Ley Marcial, entre dos chicos muy diferentes entre sí. Después de la lucha de “The Prom” y el amor oculto de “Con amor, Simon“, hoy te hablo de una nueva historia de amor.

Nos encontramos ante una de esas películas que en nuestro país pasan desapercibidas pero que merecen y mucho que se disfruten de ellas. De hecho, Netflix te la ofrece en versión original con subtítulos, no estoy seguro si por la lentitud en el trabajo de doblaje por causa de la pandemia, o porque no existe interés en realizar este doblaje.

Película en versión original. Puedes pensar ¡puf!, que pereza… Porque sentarse a ver una película en inglés, puede resultar un trabajo más o menos sencillo, puesto que todos sabemos algo de inglés, o al menos es el idioma más conocido por todos. Pero en chino mandarín… como que puede apetecerte un poquito menos. Pero tengo que decirte y sobre todo animarte a que le des una oportunidad porque es de esas historias que hay que ver si o si.

A medida que la historia avanza, vamos descubriendo saltos en el tiempo, que en algún momento (un par de ellos nada más) me descolocaron sin saber en qué parte de la historia me encontraba. Pero el conjunto general se empasta correctamente, dando cohesión a la historia.

Toda historia que nos cuentan y se aleja de nuestra cultura arraigada, siempre ofrece ese punto de misterio y curiosidad en el espectador. Es por eso que esta historia atrae. Y engancha. Sobre todo engancha desde el minuto uno, porque no se anda por las ramas a la hora de entrar en faena. Desde un primer momento conocemos a los protagonistas y en poco tiempo se fragua esa relación turbulenta entre Birdy y Jian Han. Una época convulsa, reprimida y autoritaria, lleva a los personajes a luchar incansablemente por frenar sus sentimientos, ocultar sus impulsos, mentir a su corazón. Y eso, visitante de mi blog, nos ha pasado a todos en mayor o menor medida. Y duele. Duele mucho. Además, yo que soy de lágrima fácil, ya lo sabes, lo he pasado muy mal. Me ha encantado y lo he pasado muy mal. Y eso en una película de este tipo es un círculo perfecto. Bien organizado y perfectamente sellado.

Los personajes de esta película. Debo admitir que por decisión directa no me habría lanzado a ver esta pieza. Pero, como Netflix sabe muy bien jugar con sus algoritmos tan personalizados, me colocó esta recomendación y me picó la curiosidad. Como siempre suele pasar, Netflix peca de desvelar demasiado en sus trailers. Pero en este caso concreto, a mí me desveló las ganas internas de descubrir esta historia. Los dos actores protagonistas realizan una interpretación creíble, mostrándonos una relación simbiótica, verdadera, humana. Sobre todo, altamente humana. Cada mirada, cada gesto, cada palabra (si, si, en chino, pero cada palabra) están cargadas de sentimiento. Cada grito y cada lágrima se clavan en la retina del espectador ante cada injusticia, haciéndonos partícipes del recorrido de ese amor prohibido. Y tanto los dos protagonistas como el elenco que les acompaña, consiguen crear esa atmósfera de opresión subyacente en aquella época. Las conversaciones de Jian Han con el sacerdote fueron para mí, de los mejores momentos de la historia que rodea a la pareja protagonista.

Cada fotograma nos ofrece la belleza de un amor puro, sincero… Oculto. Las calles, las playas, ese colegio opresor, todo rezuma la increíble postura negativa ante un amor que la mayoría de la sociedad no entendía. Y esa sensación es importante para aceptar que ha existido (y existe) tanto sufrimiento en relación a la forma de amar y a quien amar. No creo que haya que catalogar esta película en el sector de películas LGTBIQ+, porque me parece importante que esa catalogación desaparezca y se englobe simplemente en el género al que pertenece. Romance, amor o drama. Simple y llanamente. Independientemente del sexo de sus protagonistas.

Así que te animo a que disfrutes de este filme desconocido y que descubras una historia de amor diferente en un entorno desconocido por nuestros lares. Te aseguro que la barrera del idioma terminará siendo un obstáculo fácilmente salvable.

Espero que hayas disfrutado de esta reseña y que si no conocías esta película, al menos te animes a darle una oportunidad. ¡Nos vemos la semana que viene!


THE PROM (o la inclusión como algo necesario)

Alexander J. Cox

The Prom (2020)


Dirección: Ryan Murphy

Reparto: Meryl Streep, Nicole Kidman, James Corden, Andrew Rannells, Keegan-Michael Key, Jo Ellen Pellman, Ariana DeBose, Kerry Washington

SINOPSIS

Dos estrellas de Broadway, Dee Dee Allen y Barry Glickman, fracasan con su último espectáculo y la crítica masacra sus carreras. Decididos a buscar una causa que apoyar para limpiar su mala fama, encuentran (junto a una corista venida a menos y un actor con mala suerte en su vida) a una joven en el pequeño pueblecito de Edgewater (Indiana) que reclama por internet su derecho a asistir al baile de promoción con su novia. Los cuatro artistas viajan hasta indiana para poner patas arriba la mentalidad de sus habitantes.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE PROM”

Que me encantan los musicales es cierto. Adoro la idea de contar historias a través de la música, puesto que soy de la creencia que sin música la vida tendría bastante menos sentido. Pues la película que te traigo hoy ha cosechado críticas diversas; y aquí tienes la mía. A mí me ha gustado. Seguramente no pase a los anales de la historia como un clásico musical (“Ana y el apocalípsis” tampoco, pero a mi me hizo pasar un buen rato) pero como entretenimiento colorido y musical me vale. Y además tiene ese mensaje agridulce que te remueve por dentro.

Dos historias totalmente diferentes entre sí, que convergen en un final de aprendizaje para todos es la base de ésta película de Ryan Murphy (El asesinato de Gianni Versace). Por un lado, unos actores de Broadway preocupados únicamente por ellos mismos, deben buscar algo altruista para limpiar sus nombres. Y por otro, una joven de un pueblecito que pide ayuda vía Twitter para poder asistir al baile de graduación con su novia. El espectáculo está servido. Y muy al estilo americano, que ahí está el porqué de la cuestión.

¿Por qué creo que esta película debe ser entendida desde una perspectiva americana? Trataré de explicártelo, puesto que así lo veo yo. Para la sociedad americana, el baile de graduación es una institución; es una  experiencia más en el crecimiento de la juventud americana. Puedes estar a favor o en contra, te puede parecer una ñoñería, pero la realidad es esa. Lo hemos visto en infinidad de series y películas. La ilusión que envuelve esta celebración estudiantil es legendaria. Pues imagínate que a ti no te permiten disfrutar de ella, por el simple hecho de no cumplir los cánones establecidos por la sociedad hace siglos. Por buscar alguna similitud (que no trato de hacer escarnio de nada) podría asemejarse a nuestra comunión. Imagínate que quieres hacer la comunión y no te dejan por tus preferencias sexuales. La iglesia no concibe la homosexualidad (poniendo también por caso, que la comunión no se hiciera a las 9-10 años, si no a los 16-17) y no te permite recibir a Cristo por ser como eres, como Dios te ha creado. Que repito, hablando de algo que yo no comparto, pero que se me asemeja para la gente que crea en la iglesia. Pues “The Prom” lucha por romper esas barreras culturales que se han quedado obsoletas, pero que todavía rondan por la mente de mucha gente.

Y es que, por mucho que le cueste entender a la gente, el mundo está cambiando (lleva mucho tiempo cambiando, pero parece que no queremos verlo) y existen muchas Emmas en el mundo. Muchas personas que se sienten diferentes y que no lo son. Y a pesar de tanta purpurina, luces de neón y sedas y satenes, “The Prom” quiere hacerte ver que el derecho a ser uno mismo no debe ser condicionado por el resto de la sociedad. Y desde mi punto de vista, esta película intenta más hacer entender a quien no quiere entender, que animar a cualquier “Emma” a ser como es. Creo que esta película está destinada para todos aquellos que ven algo extraño en todos esos sentimientos.

No he visto el musical de Broadway, que se estrenó en 2016. Pero puedo entender este filme como un mero espectáculo con trasfondo reivindicativo. Las canciones son efectivas, tienen potencial para elevar un ya de por sí recargado escenario. Las baladas compactan con los momentos en los que son interpretadas, consiguiendo dejar una sensación de injusticia social que choca en el cerebro. El elenco hace lo que puede, puesto que ocurren tantas cosas durante la película, que nadie tiene un peso pesado en ella. Quizá puedan parecer algo desdibujados, pero si nos centramos en el mensaje real de esta historia, poco nos importa el trasfondo del personaje de Nicole Kidman, por ejemplo, puesto que simplemente son peones en el ajedrez de este ejercicio de inclusión.

Una crítica que le haría al señor Murphy, es la falta de coherencia en el número musical de Nicole Kidman en casa de la joven Emma. Una actuación muy al estilo de las coreografías de Bob Fosse, que debería haberse visualizado en plano secuencia o por lo menos en planos completos de las actrices. Queda totalmente deslucido por el juego de cámaras que hace Murphy para enfocar cara, manos, torso o piernas de Kidman sin centrarse en el conjunto completo. Y bueno, James Corden utilizando todos los tópicos de un homosexual de película de los noventa (básico y penoso). Su compañero de viaje, Andrew Rannells, se lo come con patatas con un 80% menos de aparición en pantalla, pero bueno… Por cierto, el número musical en el centro comercial es soberbio. Y muy muy crítico dentro de esa comicidad que tratan de ofrecer. Un buen ejemplo de saber leer entre líneas…

El final, muy al estilo Broadway es una mezcla de colores, música, baile y reivindicación. Aunque los más cerrados de mente no quieran verlo. Existen tantas formas de sentir, tantísimas formas de amar, que incluso a mí se me escapan. Y eso es lo que quiere hacerte sentir “The Prom”. Que amar no tiene barreras. Que no tienes por qué esconderte, no tienes que engañarte a ti mismo por lo que piense el de enfrente. Y sobre todo, que al de enfrente le tiene que dar igual a quien ames y cómo lo ames. Puedes pensar que el final es demasiado edulcorado, irreal y exagerado. Pero no te confundas, es que así debería ser la vida. Solo que nos hemos acostumbrado a vivir entre injusticias y la visión de una realidad con final feliz nos parece surrealista.

En definitiva, esta película, con sus defectos y sus virtudes, lo único que trata es de ponerte a la distancia suficiente de una situación que por desgracia todavía late en el interior de una gran parte de la sociedad. Dicen que a día de hoy, esta reivindicación resulta desfasada, fuera de época, innecesaria. Y yo te digo, querido lector, como consumidor de redes sociales que soy: date una vuelta por TikTok para descubrir el odio, la maldad, la envidia y la crueldad que anidan en demasiados seres humanos. No sonrías, hazlo. Te sorprenderás. Todavía, por desgracia, queda mucho camino por recorrer; aunque nos creamos el non plus ultra de la tolerancia y la diversidad, estamos muy lejos de esa meta.

¿Te gustan los musicales? ¿Qué opinas de la inclusión? ¡Deja tu comentario y suscríbete para conocer todas mis actualizaciones!


KM. 666 DESVÍO AL INFIERNO (o cuando tomas el camino equivocado)

Km. 666 Desvío al infierno (2003)


Dirección: Rob Schmidt

Reparto: Desmond Harrington, Eliza Dushku, Jeremy Sisto, Emmanuelle Chriqui, Lindy Booth, Julian Richings y Kevin Zegers

SINOPSIS

Un estudiante de medicina que se dirige a una entrevista de trabajo, toma un desvío por los bosques de Virginia para escapar del atasco general en la carretera. A pocos kilómetros del desvío, choca contra un coche que se encuentra en medio de la carretera. Un grupo de jóvenes han sufrido un accidente y su coche ha quedado inutilizado. Junto a ellos, se interna en el bosque en busca de ayuda, sin saber que están siendo observados y son presa fácil para los habitantes del bosque.

OPINIÓN PERSONAL DE “KM. 666 DESVÍO AL INFIERNO”

¿Por qué hablo hoy de “Km. 666 Desvío al infierno? Bueno, como consumidor de cine de terror, he visto por las RRSS el tráiler de un remake de esta película y decidí verla (una vez más) para recordar todo lo que sentí la primera vez que la vi.

Si sueles leer mis posts, sabrás, que aun no siendo una actriz muy famosa, me encanta Eliza Dushku. Ya la mencioné en el post de “A por todas” y en el de “Buffy cazavampiros(interpretó a Faith Lehane). La pequeña hija de Arnold Schwarzenneger y Jamie Lee Curtis en “Mentiras arriesgadas” creció y protagonizó, entre otras, este slasher de manual. Nada más que por su presencia, merecía ver esta película. Y no me arrepentí en absoluto. También participa Desmond Harrington (Ghost ship) o Jeremy Sisto (Tormenta blanca). Pero entremos en materia.

Película de principios de los 2000 con todos los ingredientes  necesarios para ser un slasher en toda regla. Jóvenes perdidos en un bosque, sin cobertura y asediados por unos asesinos despiadados. Y no hay más. El argumento de las películas slasher no suele ser mucho más rebuscado. Puedes tratar de dar un giro final que sorprenda al espectador, pero las tramas de terror teen siguen un patrón tan trillado como efectivo. Y esta película de la que te hablo hoy, cumple con lo prometido: terror y palomitas.

Un grupo de jóvenes se adentran en un bosque tras un accidente con su vehículo y comienzan a ser perseguidos por un grupo de asesinos caníbales que habitan en las montañas. Uno de los puntos a favor que encuentro en esta película, es la concordancia entre día y noche; es decir, se pierden de día, llega la noche y nuevamente el día. Existen muchas películas que ocurren prácticamente en su totalidad en la oscuridad de la noche, y eso, en muchos casos, resta tensión al filme. Para mí, no existe terror más agobiante que el que aparece a la luz del día. La ausencia de luz, de por sí aterra, pero la luz del sol tiene algo que acrecienta ese nerviosismo de verlo todo tan claro, y aun así, no saber que hay a tus espaldas. Y “Km. 666” juega más tiempo bajo los rayos del sol que bajo la luz de la luna. Y eso me gusta.

Los personajes aparecen lo suficientemente delineados como para conocerlos y sufrir con ellos. Como en cualquier historia de este tipo, existen personajes a los que matarías tú directamente, pero esa deformidad en el grupo es lo que engrandece este tipo de películas. La diferencia de caracteres, las decisiones erróneas, las actitudes sin sentido. Lo digo mucho, lo sé, pero nunca sabré como actuaría yo en ciertas situaciones, así que, ¿qué puedo criticar yo?

Los antagonistas suelen ser muy importantes en los slasher, y aquí no se quedan atrás. Un trabajo de maquillaje muy bien realizado, una localización (su casa) resuelta muy dignamente, provocan en el espectador esa mezcla de repugnancia y rechazo propia del asesino de turno. Y aquí, la sangre no se echa en falta. Efectos dignos para la época, no dejan de mostrarnos que no nos encontramos ante una super producción de Hollywood. Pero es que tampoco creo que lo pretenda. Pocas películas de terror alardean de ello y ni siquiera lo intentan. Solo pretenden hacernos pasar un buen-mal rato a costa de giros de cámara, música inquietante y sustos a mansalva. Y créeme, “Km. 666. Desvío al infierno” tiene todo eso. Un cocktail para una noche de terror en las montañas de Virginia.

Ya sabrás que no suelo hablar mal de las películas que no me han gustado (excepción “Dirty Dancing 2017”), pero sí creo que es necesario comentarte algo de esta saga. El título original es “Wrong turn” y aquí en España decidimos hacer una traducción al libre albedrío y llamarla “Km.666 Desvío al infierno”. Pues bien, debido al enorme éxito que tuvo para ser una película de terror teen, la secuela estaba asegurada. “Wrong turn 2” se tradujo por “Camino sangriento: Km. 666 2”. Más retorcido imposible. Con el resto de secuelas (que fueron 4 más), el Km. 666 se perdió y la saga se llamó “Camino sangriento”. De acuerdo, por mí estupendo.

Me resulta muy gratificante que ésta primera película no lleve el mismo título que su infumable saga. Y te explico el por qué. Los personajes antagonistas (osea, los malos malísimos) fueron degradándose poco a poco tras cada secuela, tanto a nivel interpretativo (de tratar de asustar hasta tratar de hacer reír) como a nivel morfológico (las prótesis para deformar a los malos en cada película eran peores). Las historias, cada vez más rocambolescas, hasta llegar a un declive máximo.

Así que imagino que de ahí habrá surgido la idea de un reboot en vez de una nueva secuela. ¿Qué si le daré una oportunidad? Por supuesto. Se la di a las cinco partes (a cual peor), así que me parece coherente dársela al reboot. Al fin y al cabo, hay reboots que me han sorprendido gratamente. ¿Cuáles? Ya te iré hablando de ellos…

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MISS (o el camino hacia la plenitud)

Alexander J. Cox Reseña

Miss (2020)


Dirección: Ruben Alves

Reparto: Alexandre Wetter, Isabelle Nanty, Pascale Arbillot, Thibault de Montalembert, Stefi Celma, Baya Rehaz, Hedi Bouchenafa, Moussa Mansaly, Alexiane Torres

SINOPSIS

Alex, un joven apocado que trabaja como profesor de boxeo para niños, sueña desde pequeño con ganar el certamen de Miss Francia. Con la ayuda de su “familia” de compañeros de piso, tratará de llegar hasta la final del certamen de belleza más conocido del mundo. Un joven que busca su identidad en un mundo con demasiados prejuicios y demasiadas ideas arraigadas.

OPINIÓN PERSONAL DE “MISS”

¡Feliz domingo de San Valentín visitante de mi blog! Creas o no creas en esta fecha señalada en el calendario como el día del amor, seguro que la reseña sobre la película de hoy te sorprende. Porque la historia que te voy a contar hoy trata sobre el amor; pero el amor más importante que puede existir: el amor a uno mismo. El conocimiento de la propia identidad, la búsqueda de la felicidad con la aceptación de uno mismo.

Lo más importante a la hora de afrontar esta película, es tener bien claro (a pesar de lo que pueda dar a entender la sinopsis) que no es una historia sobre una persona trans. Alex no es transexual, no se siente así. En ningún momento se vislumbra la posibilidad de que el personaje vaya a entrar en esa transición. En realidad, tampoco se confirma la heterosexualidad u homosexualidad del personaje. Y eso puede crear confusión, puesto que la definición no-binaria es relativamente nueva. Alex no se siente ni hombre ni mujer. Lo único que nos deja claro el director, es que Alex desde pequeño sueña con ser Miss Francia. Ese es su objetivo y decide luchar por él con todo lo que ello conlleva. Enfrentándose como mujer a un certamen en el que la perfección es símbolo de triunfo.

El ejemplo a seguir, su mejor amigo de la infancia que ha conseguido ser campeón de boxeo gracias a su tesón y fuerza de voluntad. Un gran apoyo para Alex, al igual que su disfuncional grupo de amigos (su única familia al fin de cuentas) que realizan el viaje con él.

He de decir que me esperaba una historia más dirigida a la comedia que al drama y ahí me equivoqué. Pero tampoco pienses que vas a llorar pañuelo en mano; sencillamente esta película francesa se toma muy en serio el camino que recorre Alex para sentirse realizado. Su discurso alaba el derecho a la propia identidad sin necesidad de dar explicaciones. Sin obligación ante nadie, sin derecho a represalia. Sin tapujos, directo al corazón. Y ahí es donde, para mí, acierta esta película. Su final, para mí sorprendente, da que pensar. Y eso me gusta.

Prácticamente el peso de la película recae completamente en su protagonista Alexandre Wetter, para mí, un gran descubrimiento. Un actor y modelo con una belleza andrógina increíble. Es verdad, alguien habrá que diga “si, si, pero se ve que es un hombre”. Hasta que se maquilla para entrar en el concurso. Lo siento por ese grupo de amantes de la crítica destructiva, pero es que incluso el cartel promocional de la película, da a entender que esa miss con la corona, es en realidad un hombre. El elenco en general gira en torno a Alex, matizando levemente el esbozo de cada uno de ellos. Tampoco creo necesaria la profundización en el resto de personajes, puesto que el viaje del héroe en este filme, es el viaje de Alex. No puede hacerlo solo, así que las pruebas las va superando gracias a su entorno, pero no creo que se precise saber más de ellos que lo que el director nos ofrece. Resulta más que suficiente.

Al igual que “Primer verano”, de la que hablé hace unas semanas, te invito a que descubras esta pequeña joya del cine galo, estrenada en plena pandemia. Con aquella película de Sébastien Lifshitz pudiste viajar al año 2000 y descubrir el despertar al amor homosexual de un adolescente. En este 2021, podrás descubrir el amor de un joven tímido hacia sí mismo, la aceptación del ser humano, con la sutileza que sólo el cine francés puede ofrecer. Y es que algo tiene el cine europeo, que se diferencia tan abismalmente del cine americano (que no lo menosprecio, por supuesto). El cine francés también se diferencia del español y estamos al lado. La fotografía, el método de narración, la música, los silencios. Cine intimista, que llega a tocar más allá del corazón.

La música original del filme (a excepción de algunos temas) corre a cargo de Lambert, que nos ofrece unas bellísimas composiciones musicales en gran parte pianísticas. Colocadas muy acertadamente en los momentos más delicados, dotan a la historia de la guinda dulce de un pastel que no peca de edulcorado en ningún momento.

Al final de todo, lo que he aprendido con este filme es la necesidad del ser humano de aceptarse tal y como es, dejando de lado el qué dirán; olvidando lo que la persona que está enfrente pueda opinar. Cada uno somos especiales tal y como somos, y ocultar nuestra esencia, lo único que hace es hacernos daño a nosotros mismos.

Y tras esta última reflexión, te deseo un San Valentín lleno de amor hacia ti con todo lo que eres, con todo lo que puedes llegar a ser y con todo lo que mereces. ¡Nos vemos la semana que viene!

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AVENTURAS EN LA GRAN CIUDAD (o los goonies en Chicago)

Aventuras en la gran ciudad (1987)


Dirección: Chris Columbus

Reparto: Elisabeth Shue, Maia brewton, Keith Coogan, Anthony Rapp, Penelope Ann Miller y Ron Canada

SINOPSIS

Chris Parker es una joven universitaria que ve frustrado su plan de quedar con su novio, cuando este lo cancela sin avisar. Deprimida, decide ir a cuidar a Sara, la hija pequeña de unos amigos de sus padres. El hermano mayor de Sara, Brad, está enamorado de Chris en secreto. Cuando la mejor amiga de Chris, Brenda, llama a casa de los chicos pidiendo ayuda porque se ha escapado de casa, comienza un enredo a través de la ciudad de Chicago. El mejor amigo de Brad se une a este variopinto grupo en una comedia alocada y peligrosa.

OPINIÓN PERSONAL DE “AVENTURAS EN LA GRAN CIUDAD”

El cine de los ochenta es inolvidable. Puedes ser fanático del cine de esa década porque esté de moda, puesto que a lo mejor eres más joven que yo. Pero para la gente que vivió aquella época, esas películas, salvando su mayor o menor calidad, tienen una magia inexplicable.

Tras el increíble éxito de “Los Goonies” dos años antes, el señor Chris Columbus decidió realizar una película muy al estilo de este taquillazo, pero en una gran ciudad como Chicago. La premisa parte de un inicio similar: jóvenes necesitan ir a buscar algo (el tesoro de Willy el tuerto o la amiga de Chris en apuros) y camino a su objetivo, la cosa se complica sucediéndose así una serie de situaciones a cada cual más retorcida y divertida.

Conste que no estoy comparando las películas, pero como enamorado del cine de los ochenta (hartito estaba de ir al videoclub a por los VHS de turno, una y otra vez), me encantaban este tipo de historias de aventuras. Estamos ante una comedia sencilla, sin trasfondo extremadamente rebuscado. Solo la idea de pasar un buen rato de diversión sin lecturas enrevesadas ni mensajes trascendentales.

No es una película que provoque intensas carcajadas, sino leves sonrisas. Y ahí está el equilibrio de esta película. Dentro de la extensa cantidad de situaciones disparatadas, subyace una  realidad acerca de lo que sucede, puesto que no extrapolan la historia como harán más adelante películas del estilo  “Scary movie”.

El paso de los años para una de mis actrices favoritas de antaño, Elisabeth Shue, ha sido muy prolífico. Tras darse a conocer en Karate Kid en 1984 protagonizó Link (de la que ya hablé en este blog) y después protagonizó esta divertida comedia. Es cierto que no ha sido una de esas actrices con grandes producciones a sus espaldas (aunque consiguió el Oscar por la maravillosa “Leaving Las Vegas”), pero a mí sigue enamorándome con cada trabajo que hace. Los tres niños al cuidado de Elisabeth resultan divertidos y compactan con ella, creando un grupo en apuros muy bien conectado entre sí.

Uno de los mejores momentos de la película es sin duda alguna el blues que se marcan los chicos en un club lleno de gente de color (donde ellos son los diferentes, no olvidemos que eran los ochenta y este tipo de sitios eran pequeños guetos), sin olvidar el gatito que Brenda encuentra en la estación de autobuses. El viaje en metro, la fiesta de los Anderson, la visita al restaurante… Es que existen tantísimos momentos divertidos en este film, que no deja lugar al respiro. Las situaciones se suceden sin descanso para los protagonistas, y por ende, para el espectador. No hay momento para el aburrimiento, porque todo lo que viven estos jóvenes, solo sucede en una noche. ¡Y vaya noche!

Como nota informativa, en 2016 Disney realizó un remake de esta película titulada “Canguros en apuros”, que dista bastante aunque la historia sea muy similar. Obviamente, el regusto Disney (que yo adoro) se nota, dándole  su toque infantil y a veces extremadamente inocente.

Y es que este tipo de películas, y es mi humilde opinión como siempre, demuestra que no es necesario el uso de bromas escatológicas o comentarios vulgares, tan de moda durante la década de los 2000. Que tampoco desmerezco comedias que usan ese tipo de humor, pero me resulta interesante marcar esa diferencia.

Así que si no conoces esta película y te apetece pasar un rato divertido a ritmo de blues sin complicaciones, te invito a que la veas y dejes en comentarios tu impresión acerca de “Aventuras en la gran ciudad”. ¡Que vivan los ochenta!