TIBURÓN (o al agua patos si tienes lo que hay que tener)

Tiburón (1975)


Dirección: Steven Spielberg

Reparto: Roy Scheider, Richard Dreyfuss, Robert Shaw y Lorraine Gary

SINOPSIS

La pacífica vida en Amity Island, una ciudad costera americana, se ve perturbada por los ataques a los bañistas por parte de un enorme tiburón blanco. El jefe de policía Martin Brody, es el único en el pueblo que está convencido de que el culpable es un tiburón, por lo que, junto a un caza tiburones profesional y un biólogo marino, deciden lanzarse en su busca.  

OPINIÓN PERSONAL DE “TIBURÓN

Hoy, por ser mi cumpleaños, me voy a remontar hasta los maravillosos años setenta y lo que ocurrió por aquella época. Esta película fue estrenada un año antes de mi nacimiento, y me da a mí que debió ser un presagio sobre lo que esta película significaría para mí. Supongo que como a la gran mayoría de amantes del cine, las películas marcan en mayor o menor grado nuestra psique. Pues esta película lo hizo conmigo. No me considero persona con traumas infantiles, aunque he de reconocer que tras ver esta película y su segunda parte (la cual afianzó este problemilla) he sido incapaz de meterme en cualquier playa más allá de donde mis pies tocan el fondo. ¿Absurdo? Seguro, nunca lo he negado. Siempre he dicho que para acabar conmigo solo hay que llevarme en medio del mar y tirarme al agua; ese terror infantil haría que probablemente me diera un infarto instantáneo. No me avergüenza decirlo, porque es una realidad tan latente en mí, que debo agradecerle a Spielberg que me haya hecho creer que este donde este, me va a atacar un tiburón. Así de simple y ridículo.

Pero es entendible, que debido a la antigüedad de la película y sus efectos (animatronicos), para la mayoría que la vieran por primera vez a día de hoy, no les infundiría el mismo miedo que en el momento de su estreno. Eso juega en su contra, pero nadie le puede negar su status de clásico veraniego de terror. Ya su solo inicio produce una sensación de angustia que nos prepara para lo que se avecina. Nunca unos gritos dieron tanto de sí, ni provocaron tal desasosiego en un paraje tan placentero como desconocido. Pero es que esa es la gran baza de esta película.

Todo en ella es idílico. La isla de Amity es tan hermosa, tan paradisíaca, que cualquiera desearía tener una casita en ese pueblecito. Esas playas de arena tan blanca, tanta naturaleza (nada de enormes resorts, ni edificios altos, hablamos de 1975), solo casitas de pescadores y mucho sol. Y muchos turistas. Y un pedazo de tiburón.

Y aunque por problemas técnicos, el tiburón no se ve tanto como a Spielberg le hubiera gustado, la sola intuición de que está bajo aquellas tranquilas aguas, ya produce en el espectador una tremenda sensación de nerviosismo que no consigue apaciguarse hasta que la película llega a su fin. Porque el director consigue mantener esa tensión durante todo el film, aunque intercale momentos más calmados para relajar la situación.

La interpretación de los tres protagonistas no está exenta de análisis. Tres personalidades totalmente diferentes entre sí que deciden luchar contra un mismo mal, crea una simbiosis entre ellos, haciendo que llegues a empatizar con cualquiera, aunque en un principio no hayas conectado con alguno de ellos.

La banda sonora, o más bien el tema principal escrito por John Williams, se convirtió en un clásico al instante y no es para menos. Una melodía sencilla pero intensa que nos prepara psicológicamente acerca de la llegada del terrible escualo. Es probable que, a día de hoy, esta melodía carezca de la fuerza para quienes no vivieron en los 80 o 90. Pero su solo comienzo eriza la piel y produce un escalofrío que recorre la espalda.

Probablemente sea la mejor película “con monstruo marino” que se ha hecho, porque habría tantas películas que analizar que nos faltaría vida. Pero, le pese a quien le pese, el terror que provocó Tiburón allá por los años ochenta no lo ha conseguido ninguna película marina de nuevo. Y ese merito no se le puede negar. Aunque personalmente, y con permiso de Spielberg, me marcó más la segunda parte. ¿Por qué? Probablemente porque cuando yo la vi, tendría la edad del hijo pequeño del capitán Brody. Y eso marca. Vamos, que si marca…


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