¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO? (o cuando las mentiras quiebran un corazón inocente)

Alexander J. Cox Reseña

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? (1993)


Dirección: Manuel Gómez Pereira

Reparto: Verónica Forqué, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Fernando Guillén, Fernando Valverde, Elisa Matilla e Isabel Ordaz

SINOPSIS

Gloria es una mujer que trabaja en un peep shop realizando espectáculos de sexo en vivo con su amigo gay Kareem. Una noche, la pareja artística de Gloria aparece enfermo en el local con un sustituto para el espectáculo, Manu. Un joven con problemas con el juego que necesita urgentemente dinero para pagar sus deudas. Decide formar pareja artística con Gloria, comenzando un viaje de descubrimiento para ambos; mentiras, amores y enredos comienzan a sucederse, creando una y mil situaciones disparatadas.

OPINIÓN PERSONAL DE “¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?”

Hoy me apetecía retroceder a los noventa con una comedia española dirigida por Manuel Gómez Pereira. Una película natural, que si acaso pasó desapercibida en su momento, no deja de ser amena de visionar. La historia, como casi todas las que cuenta este director, está realizada en base a los enredos que se crean a través de las mentiras (Salsa rosa, Todos los hombres sois iguales o Reinas) y su desenlace final tras descubrirse todos estos engaños. Con esta premisa, el director arranca esta historia que si en un principio puede parecer girar en torno al mundo del porno en vivo, se distancia dejando en un segundo plano ese mundo (que para aquella época era algo bastante escandaloso) para centrarse en las relaciones humanas.

No te dejes engañar por el título. No es una película subida de tono, a pesar de la trama. Alguna imagen de desnudo superior (sobre todo femenino), pero poco más. Esta comedia sencilla y ligera nos habla sobre la confianza, el amor y los errores que cometemos al traicionar ambos conceptos. La diferencia abismal entre clases sociales está muy marcada en los personajes, tanto con los protagonistas, como con los personajes que les rodean. En aquella época, la clase alta y la clase baja se muestran claramente delineadas, marcadas muy limpiamente para que no exista lugar a equívoco, sobre quien está en el escalafón más alto y mira a sus inferiores desde allí arriba.

El personaje de Gloria es, para mí, uno de los personajes más dulces e inocentes que he visto en el cine español. Dedicándose al mundo del porno en vivo, el personaje de Verónica Forqué posee esa candidez infantil de alguien que no cree en la maldad del ser humano. No concibe las mentiras, se entrega en cuerpo y alma en todo lo que hace y se enamora con la facilidad con la que se abre un botellín de agua. Dentro de la gran comicidad que posee el personaje (y que Forqué engrandece con su vena cómica), se esconde una fragilidad tan fácil de quebrar como una pompa de jabón. Y ahí entra el personaje de Jorge Sanz, Manu, para poner patas arriba la organizada vida de Gloria, colocándola en situaciones que ella nunca hubiera imaginado.

Verónica Forqué, el mismo año que estrena “Kika” de Almodóvar, se embarca en esta comedia, que sin reportarle el reconocimiento que a mi parecer merece, deja un buen sabor de boca tras su visionado. Siendo dos personajes tragicómicos, gana Kika por goleada, en gran parte debido a la fama consolidada de su director. Jorge Sanz se encontraba por aquellos años en su estado de gracia. Joven, atractivo y rebosante de trabajo. Tras el éxito internacional (nominación a los Oscar incluida) de “Belle Epoque”, participó en la película de la que hoy te hablo. Salvando un personaje con pocas aristas, acompaña a Verónica en el viaje de esta a través de todo el metraje, siendo ella la que mantiene el peso de la historia. Los padres de Manu, Rosa María Sardá y Fernando Guillén conforman un matrimonio cuanto menos entretenida. Y no necesariamente por las acciones que realizan o por las situaciones exageradas que se podrían crear. La madre de Manu, obsesionada por la perfección y el qué dirán, se ve envuelta en momentos realmente divertidos, en los que chocan las personalidades de la “novia” de su hijo y ella misma.

Una película llena de enredos, malentendidos y muchas mentiras. Como la mayoría de las comedias de Manuel Gómez Pereira, no esperes carcajadas sin freno, ni situaciones exageradamente alocadas. Sus comedias son livianas, excluyendo de su guion comicidad grosera o de mal gusto. Si por algo se caracteriza este director es por este tipo de comedias de enredos, a veces con algún toque picante, pero poco más. Experto en conseguir que te sientes en tu sofá para disfrutar de historias llanas, humildes y sin pretensiones exageradamente

Y bueno, al final, te recomiendo esta película si no la has visto, puesto que además de ser una comedia campechana con momentos y diálogos para echarse unas risas, el trasfondo acerca de la confianza que depositamos en la gente que nos rodea da que pensar.

¿Te gusta el cine español? ¿Qué opinas de las comedias españolas? Deja tus comentarios más abajo y suscríbete a mi blog para estar informado/a cuando publique nuevos artículos.


ÉLITE

ELITE de Alexander J. Cox

Élite (2018)


Creación: Carlos Montero y Darío Madrona

Reparto: María Pedraza, Itzan Escamilla, Miguel Bernardeau, Arón Piper, Mina El Hammani, Ester Expósito, Álvaro Rico, Omar Ayuso, Danna Paola, Miguel Herrán y Claudia Salas

Temporadas: 3 (estreno de 4 y 5 próximamente)

Episodios: 24

SINOPSIS

El colegio privado “Las Encinas” acoge a la clase alta estudiantil en un entorno clasista y elitista. A este selecto colegio llegan tres nuevos estudiantes de clase humilde a los que se les ha ofrecido una beca. El choque social de estos nuevos alumnos con los residentes de “Las Encinas” provoca situaciones inesperadas que enmarañan a un grupo de estudiantes.

OPINIÓN PERSONAL DE “ÉLITE”

Sí, lo sé. Últimamente estoy menos activo de lo que debería por aquí. Tengo bastantes proyectos en proceso y me encuentro bastante atareado. Pero en los momentos de distensión que encuentro, me sumerjo en el mundo de las historias que la pequeña pantalla nos ofrece. Y hoy te traigo una serie, que aunque se estrenó en 2018, no había visto todavía.

Tras ver “El desorden que dejas” de la plataforma Netflix, y de la que hablaré algún día de estos, el gigante del streaming me sugirió esta serie. Es cierto que ya había visto la publicidad y conocía su existencia, pero nunca me había planteado verla (más que nada por la cantidad de opciones que existen actualmente). Pero, decidí ver el primer capítulo para ver que me transmitía. También he de decirte que tras haber visto “El internado: Las cumbres” de HBO, mis expectativas eran bastante bajas (por lo que puedes deducir que esta secuela de “El internado” me pareció un pésimo regalo envuelto en un paquete precioso). Pero, para mi sorpresa, me equivoqué con “Élite”. Me ha gustado y mucho.

Si eres asidua/o lector/a de este blog, te habrás dado cuenta del estilo de series y películas que me suelen gustar. Por lo que tampoco es de extrañar que esta ficción me haya parecido una propuesta interesante.

Mucho he leído acerca de lo que algunos usuarios opinan acerca de esta serie española (nunca se nos olvide que es una serie española) y me sorprende bastante. Tildada de serie llena de tópicos, clasista, absurda y poco creíble. Resulta interesante la forma en la que nuestra sociedad (la española) tiende a desprestigiar cualquier producto nacional que se desmarque de los cánones que nuestra cultura tiene marcada a fuego en el imaginario colectivo.

Es decir, hemos vivido desde hace muchísimos años el éxito de series (mayoritariamente americanas) en las que todos los excesos tabú según la época nos encantaban. Nos sonrojaban y nos hacían sentir cómo se transgredían todos los límites permisivos culturalmente. Dinastía o Falcon Crest en los años 80, Sensación de vivir o Melrose Place en los 90, Pequeñas mentirosas en los 2000 y así infinitas ficciones que nos bombardeaban desde la caja tonta. Pues lo que “Élite” nos ofrece es más de lo mismo en formato español y en la segunda década de los 2000. Temas tabú para unan gran parte de la sociedad se muestran tal y como son. Sin tapujos, sin excusas. Porque le pese a quien le pese, nuestra sociedad está cambiando, evoluciona día a día y tenemos que aceptarlo como algo natural del ser humano. Y ahí creo que está la diferencia de esta serie con el resto de las series que nos ofrece el país patrio. Una mirada directa a la yugular de la clase social conservadora, demostrando que existe más oscuridad en el ser humano de lo que queremos vender al mundo.

Clases sociales, homosexualidad, racismo, sexualidad múltiple, drogas y un sinfín de situaciones al mejor estilo “Gossip girl” pero con una sensualidad y sexualidad bastante más pronunciada. Pero al final, el resultado de su objetivo es el mismo que todas estas series de las que hablo: mantener al espectador pegado al asiento desde el capítulo uno, con una trama bien elaborada, una fotografía cuidada y una banda sonora bien escogida.

El elenco formado por un grupo de actores y actrices en ciernes, que pueden destacar algunos más que otros (al final ocurre en cualquier producción, no importa el país del que provenga) cumple correctamente su función, ofreciendo unos personajes, que si bien pueden ser arquetípicos y trillados, no dejan de ser necesarios para crear una historia completa. Una trama en la que cada personaje tiene su objetivo muy marcado, tiene su recorrido sobre el tapete y saben como conducir su historia personal hacia el objetivo final. Un guion que sabe como enredar una historia en apariencia sencilla, convierte esta serie en un producto disfrutable lleno de intriga, mentiras y traiciones. En definitiva, un thriller dividido en varios episodios.

La serie está filmada a base de flashbacks y flashforwards en sus tres temporadas. Para quien no sepa en qué consiste este sistema de grabación, lo explicaré brevemente. Cada temporada comienza en dos espacios temporales diferentes (al igual que “El desorden que dejas”). Un suceso trágico y las pesquisas que se realizan en base a ese suceso, se entremezcla con los días previos a ese suceso y las consecuencias que llevan a los personajes al desenlace final. En el ultimo capitulo, los espacios temporales confluyen en la resolución del suceso y sus consiguientes consecuencias. Desde mi punto de vista, es una serie de una muy buen calidad, bien filmada, correctamente interpretada y visualmente ágil y entretenida.

A mediados de junio se estrena la cuarta temporada con la ausencia de antiguos personajes y la aparición de nuevos estudiantes, pero es lo que tienen las series que transcurren en colegios, institutos y universidades… Que los años pasan y los estudiantes terminan su edad escolar y hay que renovarse o morir… Habrá que esperar que nos depara esta cuarta y su futura y ya confirmada quinta temporada.

Comparte y opina acerca de esta serie, si la has visto, si te gustó como a mí… ¡Hasta la próxima!


LA NIEBLA (o cuando el mal que está dentro es peor que el que está fuera)

Alexander J. Cox Reseña

La niebla (2007)


Dirección: Frank Darabont

Reparto: Thomas Jane, Marcia Gay Harden, Laurie Holden, William Sadler y Andre Braugher

SINOPSIS

Una gran tormenta causa estragos en un pequeño pueblo de Maine. Tras la terrible noche, David y su hijo se acercan al supermercado del pueblo con su vecino Brent, al que un árbol ha destrozado el coche. Ya en el supermercado, una alarma les avisa de la llegada de una espesa niebla que cubre todo el pueblo. Encerrados en el supermercado, deberán hacer frente a los monstruos que acechan en el exterior y también a los monstruos que se van forjando en el interior.

OPINIÓN PERSONAL DE “LA NIEBLA”

Hoy te voy a presentar (si no la conoces, porque tiene ya unos añitos) una de las mejores adaptaciones de una novela de mi autor favorito: Stephen King. Siempre hablo desde mi perspectiva nada profesional fílmicamente hablando, sino más bien a nivel emocional; es decir, lo que me ha transmitido cada fotograma.

La acción tarda poco en arrancar y meternos en la historia; una niebla espesa cubre todo un pueblo de Maine y deja encerrados en un supermercado acristalado a un variopinto grupo de habitantes. Hasta aquí todo bien. Pero cuando la niebla comienza a mostrar todo lo que oculta, los nervios, el pánico y la locura comienzan a hacer estragos entre todos los clientes del supermercado. Sin saber lo que se esconde tras esa niebla, los sucesos van poniendo en peligro a los protagonistas a medida que se forjan alianzas macabras entre ellos y decisiones muy peligrosas.

Para mí, lo que más me impactó de esta película no fue la niebla y lo que en ella se escondía, sino lo que estaba frente a los protagonistas. Los antagonistas reales, el resto de personas atrapadas en aquel supermercado. Resulta tan terrible el saber cómo la mente humana es tan fácil de manejar… Cómo las palabras pueden retorcer tu mente y predisponerte a cometer las locuras más horribles. Y eso es lo que ocurre dentro del supermercado. La locura se va apoderando de todos los clientes y trabajadores encerrados por culpa de una falsa profeta. El miedo los va transformando y se crean dos grupos muy bien diferenciados (como en la vida real, que casualidad). Los que opinan de una manera y los que, opinando de otra, no dan cabida a unas ideas diferentes a las suyas. Y de ahí al caos más absoluto. Cómo se adoctrina a la plebe de la manera más absurda posible.

Obviamente, la niebla ofrece momentos de angustia bastante tensos. Todo lo que esconde en su densa oscuridad es aterrador. Los efectos especiales me parecieron muy buenos (fui a verla al cine, por lo que el impacto fue mayor). Los espectros que esconde la niebla están muy bien resueltos. Lo malo a día de hoy… Los televisores tienen tanta calidad, que muchas películas pierden su encanto con la nitidez cristalina de muchas de las pantallas actuales. Pero aun así, no encuentro que los efectos queden mal. La banda sonora es brutal. Tras ver la película, lo primero que hice al llegar a casa fue buscar esa banda sonora. “The host of Seraphim” es una pieza musical gloriosa. El resto de la banda sonora también por supuesto, pero ese tema, que es la música del final de la película es desgarrador.

El final de la película. Si no conoces la historia, tampoco te la voy a desmenuzar, pero se ha hablado tanto y tanto del final de la película de Frank Darabont que tampoco voy a ser yo menos que el resto. Mi opinión personal… Es sublime. Un diez. Es Stephen King en estado puro (aunque el libro de King no tenga el mismo final). Por si no has leído nada de King, decirte que este autor tiene más bien poquito apego por sus personajes. Vamos, que no le tiembla el pulso a la hora de liquidar a sus protagonistas o a sus coprotagonistas. Y eso es desolador sí, pero tiene un toque cruel que se aleja del “happy end” típicamente americano y que muchas veces ya aburre. Y eso a mí me gusta. Aunque haya libros que he leído de él que me ha fastidiado bastante (léase Cujo, Carrie, Perseguido, La larga marcha, Thinner… no sé, hay tantos que a veces es para cogerlo de  las solapas y zarandearlo), pero bueno, es otro estilo de literatura y si te embarcas en sus historias, ya sabes a lo que te expones. Pero que tampoco implica que todas sus historias acaben como el rosario de la aurora, ni mucho menos.

Pues a lo que iba, no creo que pueda haberse filmado un final más catártico que el que nos ofrece “La niebla”. La mayor crueldad hecha imágenes, y no por eso estoy hablándote de nada al estilo “gore”. De hecho el final se sabe, pero no se ve. De ahí esa sensación de desolación, de angustia, de dolor. Vamos, que cuando leí el final del libro me quedé sorprendido, porque primero había visto la película y pensé, ¡este final es King puro y duro! Pues no, para nada…

Y ya para concluir, sabes que no soy dado a hacer malas críticas, pero por si no conocías la existencia de la serie basada en esta novela, Netflix realizó una primera temporada con un tráiler muy apetecible que se quedó en eso. Un muy buen tráiler, y una temporada difusa, desconcertante y sin aliciente alguno. Aun así, siempre puedes echarle un vistazo. Tampoco yo tengo la verdad absoluta.

¿Conocías esta película? ¿Te gustó? Deja tus comentarios más abajo y suscríbete a mi blog para que te avise cada vez que publique nuevos artículos.


LLEVO TU NOMBRE GRABADO (o la lucha del amor prohibido)

Alexander J. Cox Reseña

Llevo tu nombre grabado (2020)


Dirección: Liu Guanghui

Reparto: Edward Chen, Jing-Hua Tseng, Fabio Grangeon, David Hao-Chi Chiu, Leon Dai

SINOPSIS

Finalizada la Ley Marcial a finales de los ochenta y tras la muerte del presidente, un joven, Jian Han, conoce a un compañero en el coro, Wang Po Te, pero que se hace llamar Birdy. La locura de Birdy frente a la realidad de Jin Han, chocan en una explosión de la que salen chispas que hacen brotar un amor tan puro como prohibido. La lucha de ambos por aceptar una realidad que no les corresponde, supondrá un camino sin retorno por una vida llena de sufrimiento.

OPINIÓN PERSONAL DE “LLEVO TU NOMBRE GRABADO”

Hoy hago otra reseña de una película, aunque no era el artículo que tenía pensado para hoy. Pero es que esta semana he visto el filme del que hoy te voy a hablar y no he querido dejar pasar la oportunidad de presentártela (si es que no la conoces aún). Una historia de amor en Taiwan, tras el fin de la Ley Marcial, entre dos chicos muy diferentes entre sí. Después de la lucha de “The Prom” y el amor oculto de “Con amor, Simon“, hoy te hablo de una nueva historia de amor.

Nos encontramos ante una de esas películas que en nuestro país pasan desapercibidas pero que merecen y mucho que se disfruten de ellas. De hecho, Netflix te la ofrece en versión original con subtítulos, no estoy seguro si por la lentitud en el trabajo de doblaje por causa de la pandemia, o porque no existe interés en realizar este doblaje.

Película en versión original. Puedes pensar ¡puf!, que pereza… Porque sentarse a ver una película en inglés, puede resultar un trabajo más o menos sencillo, puesto que todos sabemos algo de inglés, o al menos es el idioma más conocido por todos. Pero en chino mandarín… como que puede apetecerte un poquito menos. Pero tengo que decirte y sobre todo animarte a que le des una oportunidad porque es de esas historias que hay que ver si o si.

A medida que la historia avanza, vamos descubriendo saltos en el tiempo, que en algún momento (un par de ellos nada más) me descolocaron sin saber en qué parte de la historia me encontraba. Pero el conjunto general se empasta correctamente, dando cohesión a la historia.

Toda historia que nos cuentan y se aleja de nuestra cultura arraigada, siempre ofrece ese punto de misterio y curiosidad en el espectador. Es por eso que esta historia atrae. Y engancha. Sobre todo engancha desde el minuto uno, porque no se anda por las ramas a la hora de entrar en faena. Desde un primer momento conocemos a los protagonistas y en poco tiempo se fragua esa relación turbulenta entre Birdy y Jian Han. Una época convulsa, reprimida y autoritaria, lleva a los personajes a luchar incansablemente por frenar sus sentimientos, ocultar sus impulsos, mentir a su corazón. Y eso, visitante de mi blog, nos ha pasado a todos en mayor o menor medida. Y duele. Duele mucho. Además, yo que soy de lágrima fácil, ya lo sabes, lo he pasado muy mal. Me ha encantado y lo he pasado muy mal. Y eso en una película de este tipo es un círculo perfecto. Bien organizado y perfectamente sellado.

Los personajes de esta película. Debo admitir que por decisión directa no me habría lanzado a ver esta pieza. Pero, como Netflix sabe muy bien jugar con sus algoritmos tan personalizados, me colocó esta recomendación y me picó la curiosidad. Como siempre suele pasar, Netflix peca de desvelar demasiado en sus trailers. Pero en este caso concreto, a mí me desveló las ganas internas de descubrir esta historia. Los dos actores protagonistas realizan una interpretación creíble, mostrándonos una relación simbiótica, verdadera, humana. Sobre todo, altamente humana. Cada mirada, cada gesto, cada palabra (si, si, en chino, pero cada palabra) están cargadas de sentimiento. Cada grito y cada lágrima se clavan en la retina del espectador ante cada injusticia, haciéndonos partícipes del recorrido de ese amor prohibido. Y tanto los dos protagonistas como el elenco que les acompaña, consiguen crear esa atmósfera de opresión subyacente en aquella época. Las conversaciones de Jian Han con el sacerdote fueron para mí, de los mejores momentos de la historia que rodea a la pareja protagonista.

Cada fotograma nos ofrece la belleza de un amor puro, sincero… Oculto. Las calles, las playas, ese colegio opresor, todo rezuma la increíble postura negativa ante un amor que la mayoría de la sociedad no entendía. Y esa sensación es importante para aceptar que ha existido (y existe) tanto sufrimiento en relación a la forma de amar y a quien amar. No creo que haya que catalogar esta película en el sector de películas LGTBIQ+, porque me parece importante que esa catalogación desaparezca y se englobe simplemente en el género al que pertenece. Romance, amor o drama. Simple y llanamente. Independientemente del sexo de sus protagonistas.

Así que te animo a que disfrutes de este filme desconocido y que descubras una historia de amor diferente en un entorno desconocido por nuestros lares. Te aseguro que la barrera del idioma terminará siendo un obstáculo fácilmente salvable.

Espero que hayas disfrutado de esta reseña y que si no conocías esta película, al menos te animes a darle una oportunidad. ¡Nos vemos la semana que viene!


THE PROM (o la inclusión como algo necesario)

Alexander J. Cox

The Prom (2020)


Dirección: Ryan Murphy

Reparto: Meryl Streep, Nicole Kidman, James Corden, Andrew Rannells, Keegan-Michael Key, Jo Ellen Pellman, Ariana DeBose, Kerry Washington

SINOPSIS

Dos estrellas de Broadway, Dee Dee Allen y Barry Glickman, fracasan con su último espectáculo y la crítica masacra sus carreras. Decididos a buscar una causa que apoyar para limpiar su mala fama, encuentran (junto a una corista venida a menos y un actor con mala suerte en su vida) a una joven en el pequeño pueblecito de Edgewater (Indiana) que reclama por internet su derecho a asistir al baile de promoción con su novia. Los cuatro artistas viajan hasta indiana para poner patas arriba la mentalidad de sus habitantes.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE PROM”

Que me encantan los musicales es cierto. Adoro la idea de contar historias a través de la música, puesto que soy de la creencia que sin música la vida tendría bastante menos sentido. Pues la película que te traigo hoy ha cosechado críticas diversas; y aquí tienes la mía. A mí me ha gustado. Seguramente no pase a los anales de la historia como un clásico musical (“Ana y el apocalípsis” tampoco, pero a mi me hizo pasar un buen rato) pero como entretenimiento colorido y musical me vale. Y además tiene ese mensaje agridulce que te remueve por dentro.

Dos historias totalmente diferentes entre sí, que convergen en un final de aprendizaje para todos es la base de ésta película de Ryan Murphy (El asesinato de Gianni Versace). Por un lado, unos actores de Broadway preocupados únicamente por ellos mismos, deben buscar algo altruista para limpiar sus nombres. Y por otro, una joven de un pueblecito que pide ayuda vía Twitter para poder asistir al baile de graduación con su novia. El espectáculo está servido. Y muy al estilo americano, que ahí está el porqué de la cuestión.

¿Por qué creo que esta película debe ser entendida desde una perspectiva americana? Trataré de explicártelo, puesto que así lo veo yo. Para la sociedad americana, el baile de graduación es una institución; es una  experiencia más en el crecimiento de la juventud americana. Puedes estar a favor o en contra, te puede parecer una ñoñería, pero la realidad es esa. Lo hemos visto en infinidad de series y películas. La ilusión que envuelve esta celebración estudiantil es legendaria. Pues imagínate que a ti no te permiten disfrutar de ella, por el simple hecho de no cumplir los cánones establecidos por la sociedad hace siglos. Por buscar alguna similitud (que no trato de hacer escarnio de nada) podría asemejarse a nuestra comunión. Imagínate que quieres hacer la comunión y no te dejan por tus preferencias sexuales. La iglesia no concibe la homosexualidad (poniendo también por caso, que la comunión no se hiciera a las 9-10 años, si no a los 16-17) y no te permite recibir a Cristo por ser como eres, como Dios te ha creado. Que repito, hablando de algo que yo no comparto, pero que se me asemeja para la gente que crea en la iglesia. Pues “The Prom” lucha por romper esas barreras culturales que se han quedado obsoletas, pero que todavía rondan por la mente de mucha gente.

Y es que, por mucho que le cueste entender a la gente, el mundo está cambiando (lleva mucho tiempo cambiando, pero parece que no queremos verlo) y existen muchas Emmas en el mundo. Muchas personas que se sienten diferentes y que no lo son. Y a pesar de tanta purpurina, luces de neón y sedas y satenes, “The Prom” quiere hacerte ver que el derecho a ser uno mismo no debe ser condicionado por el resto de la sociedad. Y desde mi punto de vista, esta película intenta más hacer entender a quien no quiere entender, que animar a cualquier “Emma” a ser como es. Creo que esta película está destinada para todos aquellos que ven algo extraño en todos esos sentimientos.

No he visto el musical de Broadway, que se estrenó en 2016. Pero puedo entender este filme como un mero espectáculo con trasfondo reivindicativo. Las canciones son efectivas, tienen potencial para elevar un ya de por sí recargado escenario. Las baladas compactan con los momentos en los que son interpretadas, consiguiendo dejar una sensación de injusticia social que choca en el cerebro. El elenco hace lo que puede, puesto que ocurren tantas cosas durante la película, que nadie tiene un peso pesado en ella. Quizá puedan parecer algo desdibujados, pero si nos centramos en el mensaje real de esta historia, poco nos importa el trasfondo del personaje de Nicole Kidman, por ejemplo, puesto que simplemente son peones en el ajedrez de este ejercicio de inclusión.

Una crítica que le haría al señor Murphy, es la falta de coherencia en el número musical de Nicole Kidman en casa de la joven Emma. Una actuación muy al estilo de las coreografías de Bob Fosse, que debería haberse visualizado en plano secuencia o por lo menos en planos completos de las actrices. Queda totalmente deslucido por el juego de cámaras que hace Murphy para enfocar cara, manos, torso o piernas de Kidman sin centrarse en el conjunto completo. Y bueno, James Corden utilizando todos los tópicos de un homosexual de película de los noventa (básico y penoso). Su compañero de viaje, Andrew Rannells, se lo come con patatas con un 80% menos de aparición en pantalla, pero bueno… Por cierto, el número musical en el centro comercial es soberbio. Y muy muy crítico dentro de esa comicidad que tratan de ofrecer. Un buen ejemplo de saber leer entre líneas…

El final, muy al estilo Broadway es una mezcla de colores, música, baile y reivindicación. Aunque los más cerrados de mente no quieran verlo. Existen tantas formas de sentir, tantísimas formas de amar, que incluso a mí se me escapan. Y eso es lo que quiere hacerte sentir “The Prom”. Que amar no tiene barreras. Que no tienes por qué esconderte, no tienes que engañarte a ti mismo por lo que piense el de enfrente. Y sobre todo, que al de enfrente le tiene que dar igual a quien ames y cómo lo ames. Puedes pensar que el final es demasiado edulcorado, irreal y exagerado. Pero no te confundas, es que así debería ser la vida. Solo que nos hemos acostumbrado a vivir entre injusticias y la visión de una realidad con final feliz nos parece surrealista.

En definitiva, esta película, con sus defectos y sus virtudes, lo único que trata es de ponerte a la distancia suficiente de una situación que por desgracia todavía late en el interior de una gran parte de la sociedad. Dicen que a día de hoy, esta reivindicación resulta desfasada, fuera de época, innecesaria. Y yo te digo, querido lector, como consumidor de redes sociales que soy: date una vuelta por TikTok para descubrir el odio, la maldad, la envidia y la crueldad que anidan en demasiados seres humanos. No sonrías, hazlo. Te sorprenderás. Todavía, por desgracia, queda mucho camino por recorrer; aunque nos creamos el non plus ultra de la tolerancia y la diversidad, estamos muy lejos de esa meta.

¿Te gustan los musicales? ¿Qué opinas de la inclusión? ¡Deja tu comentario y suscríbete para conocer todas mis actualizaciones!


SECRETOS DE MI TRILOGÍA

Secretos de mi trilogía de Alexander J. Cox

Escribiendo la tercera parte, me apetece contarte esto…

¡Bienvenido de nuevo a mi universo querido visitante!

Hoy, último día del mes de febrero que nos abandona, me apetece contarte un poquito más acerca de la historia sobre mis novelas. Y voy a desgranarte el porqué de mi trilogía y las razones por las que decidí crearlas de la manera que lo hecho (y que sigo haciendo, pues estoy inmerso en el desenlace con el tercer libro).

Como no sé si ya has leído las dos primeras novelas, no haré spoiler acerca de nada de lo que ocurre en ninguno de los dos, pero sí te explicaré cómo está concebida la historia de los habitantes de Danford.

Para hacerlo bien, lo importante es empezar desde el principio. La primera parte de esta trilogía se titula “Suicidio del 97”, y como se deduce, transcurre en el invierno de 1997. Los personajes principales, son adolescentes que rondan los diecisiete años de edad, todavía están en el instituto y sus historias se entremezclan poco a poco a medida que avanzan los capítulos. Eddie, Sarah, Daniel, Sammy, Kelly o Donna, comparten desventuras propias de su edad (y no tan propias), con sus miedos, sus frustraciones, sus ilusiones y sus tristezas. Cada uno de ellos afrontará sus devenires de diferente forma, con mayor o menor éxito.

Cuando empecé a transcribir esta primera parte, no pensé en prolongar la historia. Al fin y al cabo, era una novela escrita en aquella época, “remasterizada” años después, pero tanto mi personalidad como mi madurez habían evolucionado. Cuando la primera parte “Suicidio del 97” estuvo en el horno, se me ocurrió continuar la historia de una manera diferente a lo que normalmente estamos acostumbrados. Es decir, en mi segundo libro no existiría “el día después”. Con mi forma de pensar y afrontar la vida a día de hoy, no sentía que volver a 1997 tuviera mucho que ofrecer. Y en mi cabeza surgió la chispa:

¿Y SI LA SEGUNDA PARTE

TRANSCURRIESE DIEZ AÑOS DESPUÉS?

En mi mente se vislumbraron los personajes diez años después, acercándose a la treintena, con una madurez totalmente distanciada de aquellos adolescentes de la primera parte. Podría ser una buena idea. El trabajo de continuación resultó bastante más difícil que “el día después”, puesto que en diez años, la vida de todos habría cambiado (para mejor o para peor), pero era necesaria una correcta línea de tiempo, que concordara con toda lógica al situar a los personajes en el año 2007. Pero aun así, me pareció una idea estupenda. Así que me lancé a ello con “No fue un suicidio si aún estás aquí”, la segunda parte. Obviamente, tras dar por zanjada la idea de que la segunda parte transcurriría en 2007, estaba claro que el desenlace de la tercera parte tendría que ocurrir otros diez años después, en 2017. Que casualmente, es el año en el que empecé a preparar la primera parte para su publicación. El círculo me resultó perfecto.

En el tercer libro, los personajes se acercan a cumplir los cuarenta años, donde todo ha evolucionado tanto que los personajes ya tienen claro su destino. O al menos así lo creen ellos. Tras dos décadas encerrados en aquella ciudad maldita, Danford está preparada para todo lo que vaya a ocurrir. Y te aseguro que lo que va a suceder va a ser el colofón a una historia que me ha marcado más de lo que yo hubiera podido imaginar jamás.

Si te preguntas si ya sé cómo va a acabar la historia de Danford, te puedo decir que sí. De la misma forma que cuando comencé a escribir la segunda parte ya tenía claro el final (aunque luego se añadan o se borren ideas). La idea en grueso estaba clara. Igual que ocurre con el tercero. Tengo claro donde empiezan los personajes y donde van a acabar. Es el recorrido lo que puede variar a medida que vaya escribiendo.

Si has leído alguna de las dos partes, te habrás hecho una idea de la forma de escribir que me caracteriza. ¿Que soy cruel? Puede que sí, no te lo voy a negar. ¿Qué disfruto con ello? Para nada. Cuando las ideas van surgiendo y van tomando forma, tengo que sincerarme contigo y decirte que lloro. Lloro y bastante. Imagino que es porque los personajes están tan metidos en mi interior que hasta me auto inculpo por llevarlos por todos esos caminos. Pero es que no creo que otro camino pudiera ser mejor que por el que les he mandado.

Mucha gente me pregunta si tengo ganas de escribir otras historias alejadas de Danford. Y mi respuesta siempre es la misma. Por supuesto que quiero contar otras ideas que rondan por mi cabeza, pero lo que está claro es que Danford todavía bate mi cabeza en su tercera parte para conseguir un cierre perfecto a la historia que satisfaga a mis lectores (o al menos eso espero) y que concluya la historia de mis personajes. Pero es difícil (al menos para mí) el pensar que cuando el tercer libro esté concluido, Danford dejará de formar parte de mi vida. Porque todos ellos han convivido (y conviven en esta recta final) cada día, a cada paso, en cada imagen en mi cabeza, en cada frase que resuena en mi mente. Pronunciadas por ellos, sé que me va a costar separarme de ellos… Aunque nunca se sabe.

¿Qué opinas sobre esta idea de trilogía? Suscríbete a mi web, pincha en “Me gusta” y comparte este artículo si te ha gustado.

¡¡NOS VEMOS LA SEMANA QUE VIENE!!

¡¡PINCHA SOBRE EL LIBRO PARA ADQUIRIR TU EJEMPLAR DEDICADO!!

Suicidio del 97