KINKY BOOTS

Kinky Boots (2022)


Ubicación: Teatro Calderón (Madrid)

Autores: Harvey Fierstein y Cyndi Lauper

Dirección: Ricky Pashkus

Reparto: Tiago Barbosa, Daniel Diges, Angy Fernández, Alberto Sánchez, Daniel Huarte, Marc Flynn, Nil Carbonell, María José Capel, Malia Conde, Kristina Alonso, Roc Bernadí, Jimena González, Diego Rodríguez, Mariano Botindari, Lucía Ambrossini, Clara Lanzini, Javier Ariano, Javier Santos, Álvaro Cuenca, Danel Nogales, Jose Gabriel Atienza, José Montero, Sergi Terns y Jordi Díaz.

SINOPSIS

Charlie Price acaba de perder a su padre y trata desesperadamente de mantener a flote el negocio familiar, una gran fábrica de calzado. Charlie conoce a Lola, una artista que abre su mente con una idea especialmente nueva, que podría hacer resurgir el negocio de Charlie y salvar a todos sus empleados. Aprendiendo a salvar sus diferencias y aceptando esa nueva realidad, el éxito está asegurado.

HISTORIA

Esta historia, basada en un hecho real, está inspirada en la película de 2005 «Pisando fuerte», con canciones compuestas expresamente para el espectáculo por la artista Cyndi Lauper. El estreno tuvo lugar en Chicago en octubre de 2012, antes de dar el salto a Broadway en abril del 2013, dirigido y coreografiado por Jerry Mitchell. Ganador de 6 premios Tony de sus 13 nominaciones y ganador también de 3 premios Oliver en Londres.

OPINIÓN PERSONAL DE «KINKY BOOTS»

Bueno, es una pena que este musical haya llegado a su fin ahora que te hablo de él. De todas formas, hubiera sido prácticamente imposible llegar a tiempo, puesto que tuve el placer de verlo un miércoles y ese mismo domingo finalizó su andadura en Madrid. Y como ya sabes que publico los domingos, te hubiera sido bastante complicado disfrutar de este musical. Sobre todo porque ha sido un musical con lleno en prácticamente todas sus funciones. Y no es para menos.

Debo agradecer a mi amigo Fernando que me invitara a verlo, porque tengo que decirte que subí expresamente a Madrid para ver este musical, antes de que finalizara. Mi amigo me contó que el estreno y sus posteriores funciones fueron en el espacio Ibercaja Delicias y que era muchísimo más grande, por lo que probablemente esta versión sería más reducida y por lo tanto más realista. El teatro Calderón es precioso, empecemos por ahí. Ya solo el espacio hace que te invada una sensación de calidad y calidez que te predispone a que lo que vas a ver, va a ser especial. Y lo fue. Vaya que si lo fue.

Yo, especialmente, tenía muchas ganas de ver a Daniel Diges en directo, puesto que creo que tiene una voz espectacular. Y tengo que decirte que ha sido un placer escucharlo en directo. Su personaje es muy agradecido, mezclando momentos dramáticos con situaciones muy divertidas. Y a colación con situaciones divertidas, Angy Fernandez tiene un personaje alegre, dicharachero, muy payaso y ella le saca un gran partido. Su actuación de “The history of wrong guys” es brutal y muy divertida.

Tiago Barbosa me ha sorprendido mucho, aunque ya había leído que tenía una voz espectacular. Y es cierto. Si me apuras, supera a Daniel en potencia, aunque quizás en algunos momentos era difícil entender algunas partes de su texto. No olvidemos que es brasileño, por lo que alguna pronunciación no era especialmente definida. Pero tampoco deslucía su actuación ni muchísimo menos. Divertida, pícara, sentimental… Lola es un personaje que Tiago infunda de vida en el instante en que aparece en escena.

Los Angeles, o para que me entiendas, las drags que acompañan y trabajan con Lola. ¡Qué barbaridad! Tengo que decirte que estoy acostumbrado a ver espectáculos de drags, por lo que sé de lo que te estoy hablando. Si Fernando no me hubiera dicho que no son drags que ejercen de ello, no hubiera pensado nunca que no lo son. De hecho, Lola (Tiago Barbosa) hace una interpretación espectacular, pero sabes que no es una drag. Los Angeles solo bailan y cantan, no tienen texto hablado, por lo que su trabajo es corporal y vocal exclusivamente. Y vaya trabajo corporal. Una feminidad alucinante, cada detalle, cada pose, cada movimiento. Perfectos todos.

El resto del elenco, es decir, los trabajadores de la fábrica y Nicola, la novia de Charlie, complementan con un buen hacer y profesionalidad digno de mención. Todos se compactan en los números musicales, en las escenas en las que solo interactúan por la fábrica… Todo está cuidado al detalle y eso se percibe. Cero errores. Y eso es un placer.

Si es que es todo, el escenario (prácticamente igual al de Broadway), la orquesta, las actuaciones… Todo. Todo rezuma amor por el teatro, ganas de disfrutar y hacer disfrutar al espectador.

Para terminar, decirte que vi la película en la que se inspiró este musical y lo siento pero no. No me gustó. Imagino que sería por haber visto primero el musical. A continuación vi el musical de Broadway y la verdad. En España nos salimos. Para mí, la calidad es la misma en ambos espectáculos, osea que chapó por este elenco y esta producción, que esperemos vuelva a rodar por España y llegue a Málaga para repetir esta fantástica experiencia.

¿Qué musicales te gustan a ti? ¿Cuál me recomiendas?


KINKY BOOTS en el Teatro Calderón (2022)



TODO LO OTRO

Todo lo otro (2021)


Creación: Abril Zamora

Reparto: Abril Zamora, Juan Blanco, Marta Belenguer, David Matarín, Andrea Guasch, Miguel Bernardeau,  Bea de la Cruz,  Nuria Herrero, María Maroto.

Temporadas: 1 por ahora

Episodios: 8

SINOPSIS

La vida de Dafne no está resultando ser como ella esperaba. Atrapada en una vida que se desmorona, sueña con todo lo que no ha conseguido y como su vida está anclada en un presente que la deprime día tras día. Su novio la ha dejado, la despiden de su trabajo y descubre que está enamorada de su mejor amigo y compañero de piso.

OPINIÓN PERSONAL DE «TODO LO OTRO»

Lo cierto es que tenía bastantes ganas de ver esta serie, que aunque es del año pasado, por una cosa o por otra, la había dejado en el cajón desastre de series pendientes. Y por fin me puse a ello, puesto que gracias a los formatos de hoy en día, podemos digerir una serie en poco más de cuatro horas. Y entre descanso y descanso de escritura, me la zampé enterita. Y ni tan mal. Bueno, mejor dicho, súper bien. Encantado he quedado con esta historia de Abril Zamora.

Una de las cosas que más me llama la atención de esta serie, es que Abril Zamora es mi Juan Palomo preferido. Ella es creadora, directora y actriz. Un todo en uno. Vamos, lo que yo también quiero conseguir algún día. Pero tiempo al tiempo. Poco a poco y con buena letra, como dicen.

Problemas y situaciones de unos treintañeros que no terminan de ubicarse. Vale, yo he sobrepasado esa edad, pero me siento identificado, porque ya he pasado por ello. La incertidumbre, las dudas, los miedos, los errores, que por supuesto, pesan mucho más a los treinta que a los quince. Y también generan sentimientos bastante más intensos que a los quince. Al menos, se graban más a fuego que cuando eres un joven de la edad de los chicos de “Élite”. Obviando que esta última de realista tiene poco, pero entiendes por dónde voy.

Vamos a los personajes. La protagonista, Abril Zamora llena cada fotograma en el que aparece, con un carisma exageradamente natural. Nada en ella resulta artificial. Cada mirada, cada gesto, sutilmente nos sumerge en sus pensamientos, haciéndonos partícipes de sus alegrías y sus penas y eso es de agradecer. Juan Blanco consigue crear una química deliciosa con Abril. Es imposible que no te veas identificado si alguna vez has tenido un amigo/amiga tan cercano como lo son ellos. Todo el círculo tiene una personalidad muy marcada, que los diferencia a unos de otros y eso está muy bien trabajado en el guion y la creación de personajes en el papel. Por supuesto, cada uno de los actores/actrices impregna a su ser ficcional del alma que necesitan para formar parte de la vida de Dafne. Y ninguno chirría ni parece fuera de lugar. Compactan todos a la perfección.

Lo más importante ante una serie de estas características, es conseguir que las situaciones cotidianas, reflejen eso, la realidad diaria de este grupo de amigos. Las discusiones, que para mí gusto, elevan o se cargan un proyecto, tienen esa carga de dramatismo que no raya en lo exagerado. Consiguen hacerte entrar en ese mundo de dos, hacerte partícipe de ese momento tenso. Y consiguen que sea creíble (todos) y nada histriónico (cosa que por desgracia ocurre en algunas otras series). Los momentos dramáticos van por los mismos derroteros, bien llevados, perfectamente resueltos y nada exagerados. Y eso dota a todo el proyecto de un alma que se agradece. Obviamente, otro tipo de series no se preocupan de estos matices, puesto que no tratan de llegar a esa delgada línea entre tu realidad y la del protagonista, donde te ves tan reflejado que dejas de sentir que es un guion, para sentir que es una vida real.

La voz en off, que a algunas personas les ha chirriado bastante en esta serie, a mí me ha parecido de lo más acertado. ¿Que podría haber utilizado el recurso manido y mil veces utilizado de relatar la historia con la voz de la protagonista en off? Por supuesto. Pero eso ya está muy visto. Ya lo hemos visto en muchas series y películas. Así que esa voz, que descubres tras el primer capítulo, que no corresponde a ninguno del círculo de amistades de Dafne, te hace pensar en quién puede ser… Y cada comentario resulta ser más mordaz que el anterior. Yo me he reído bastante con muchos de los cortes de esa voz en off.

Los capítulos son un in crescendo alrededor de la historia de Dafne y sus amigos. Cada episodio enreda más y más el día a día de todos ellos, salpicando momentos entrañables con otros más amargos. Pero toda la serie está regada de un positivismo neutral (no siempre tiene que ser todo maravilloso, pero aun así, te deja un regusto de que todo va a salir bien) Al final, son sensaciones, y esta serie transmite una realidad que mucha gente experimenta, y que aunque parece que nada tiene arreglo, o que todo se desmorona, no es así. Hay que dejar que todo fluya, que de una manera u otra, todo se coloca en el sitio adecuado.

Esta serie es real, dura, divertida, fresca, triste. Un canto a la vida, a afrontar lo malo, sufrirlo pero sobreponerse. Aprender a reírse de uno mismo, del de enfrente, del mundo. Un grito al mandarlo todo a la mierda y que no te importe el mañana. Una risa, una lágrima, un por qué y un qué más me da. Esa es la sensación final que me quedo después de ver esta maravillosa historia.

Y poco más que comentarte de esta idea convertida en serie. Un reflejo real de muchas de las vidas que habitan este país. Porque, punto claro, problemas más cercanos que los que Abril Zamora nos cuenta, pocos vas a encontrar en la parrilla digital. Porque es una serie española. Con personajes españoles, con historias españolas. Y eso mola bastante. Al menos a mí, me ha sorprendido y para bien.

¿Conocías esta serie? ¿Qué más series LGTBIQ+ conoces?


LOS GOONIES (o cuando los niños eran simplemente niños)

Los Goonies (1985)


Dirección: Richard Donner

Reparto: Sean Astin, Corey Feldman, Josh Brolin, Martha Plimpton, Joe Pantoliano, Kerri Green, Jeff Cohen, Jonathan Ke Quan, Anne Ramsey, John Matuszak y Robert Davi.

SINOPSIS

Los hermanos Mikey y Brandon Walsh viven en los muelles de Goon, un apacible pueblecito que va a ser derruido para crear un complejo hotelero con campos de golf. Un día de tormenta, deciden subir al desván y encuentran un mapa de un tesoro perdido. Junto a los amigos de Mikey, que se hacen llamr “Los Goonies”, deciden embarcarse en la búsqueda de ese tesoro, que podría salvar los muelles de ser derribados. A escondidas de su hermano mayor, Mikey y sus amigos emprenden una aventura llena de trampas, persecuciones y pasadizos secretos.

OPINIÓN PERSONAL DE «LOS GOONIES»

Creo que este tiempo alejado de la web e inmerso en proyectos teatrales y literarios me han transformado un poquito. Con poco tiempo para la distensión y el relax, mis gustos se han ido haciendo más selectivos a la hora de tumbarme en el sofá a disfrutar de imágenes catódicas. Muchas noches he revisionado clásicos de mi época favorita, los ochenta.

Tengo que decirte, que si a día de hoy no has visto “Los Goonies”, no has visto una película inolvidable. Le pese a quien le pese y le moleste a quien le moleste (que hoy en día es muy fácil molestar a cualquiera), los ochenta fueron, son y serán la mejor década. Y no lo digo solo por el hecho de haberla vivido. Lo digo porque he vivido las siguientes, con la misma intensidad, con mayor madurez y por eso lo creo a pies juntillas. El nacimiento de una nueva era tecnológica, mezclado con la inocencia de aquellos que se conformaban con un bocadillo de nocilla y unas chapas para jugar en la calle. Para todas esas personas, los Goonies fueron nuestros héroes de fin de semana. Les envidiamos por poder vivir todas aquellas aventuras.

Para alguien que creció con los Goonies, puede resultar tan fácil como previsible que defienda este film ochentero… Para alguien que creció con ellos, como yo, se demuestra que ha pasado mucho tiempo, y por lo tanto ha visto muuuucho cine, mucha evolución en el séptimo arte, y de ahí ésta crítica. Te presento una película de aventuras juveniles sin pretensiones grandiosas, sin efectos especiales millonarios, una comedia sin chabacanería, sencilla y divertida. Simplemente es una película que a los que no crecieron con un ipad en la mano, sino con una espada de plástico pobre imitación de Star Wars… consigue transportarles a esos muelles y hacerles partícipe de las increíbles aventuras de unos adolescentes que sólo esperaban pasar un buen rato en busca de un tesoro. Y que jamás imaginaron vivir lo que vivieron.

Es sorprendente, como a día de hoy (véase la nueva versión de IT como claro ejemplo) a los jóvenes es sencillo colocarles una serie de palabras malsonantes y zafias, simplemente por el hecho de estar en la década de los 20 donde todo es permisible. A mí me sigue chocando escuchar a niños de 11 y 12 años, hablar de tirarse a la madre del otro o de cómo tiene de grande su aparato, me habré quedado anticuado. Por eso siento “Los Goonies” algo tan limpio y claro. Y que conste que yo tengo una boca muy sucia cuando quiero… Pero a esa edad, como que no. Es obvio que la vida está cambiando, pero lo siento, prefiero a un grupo de Goonies, antes que a los niños de “IT” (y que conste que me gusta la película y mucho, pero…).

Mítico es Sloth, mítica es la canción de Cindy Lauper, mítico es el órgano de esqueleto, la confesión de Gordi, el beso de Mikey, los toboganes o Bocazas hablando con Rosanna. Tantos y tantos momentos llenan el metraje de este filme, que no hay lugar para el respiro. Porque ya desde el principio de la película, se nos presentan a todos los personajes, los buenos y los villanos. Y tras ese frenético comienzo, la aventura está servida.

Un detalle que me encanta es el guiño que esta película hace a uno de los éxitos del año anterior “Gremlins”, en el momento que Gordi está pidiendo ayuda por teléfono al sheriff y este no le cree. Obviamente, el guionista de ambas películas es  Chris Columbus, por lo que se dio el gusto de recordar su taquillazo anterior…

Tuve la suerte de volver a verla en el cine antes de nuestra querida pandemia, con un reestreno que hicieron. Maravilla. Deberían hacerlo más veces. Ya lo hice en su momento con el reestreno de Grease (que no vi en el cine en su época) y creo que son experiencias que deberían vivirse de nuevo. Ver la aventura de este grupo en pantalla grande fue alucinante. Ese día sí que me transportó a mi infancia… Porque este tipo de películas, marcaron a muchísima gente y dejando de lado su mejor o peor calidad artística, tengo que afirmar, que no todos los clásicos son perfectos. Y que la condición de clásico no se fundamenta solo en una factura impecable en la filmación, interpretación y producción. Clásico es todo aquello que perdura en el imaginario. Le guste o no al vecino.

No voy a defender los ochenta como un cuarentón desesperado por hacer ver que su infancia fue mejor que la de los millenials, para nada. Pero Indiana Jones, Marty McFly, Bitelchus, Freddy Krueger, Bastian y Atreyu, E.T., Annie, Gizmo, Buttercup, Batman y Alien están de acuerdo conmigo. Y están felices de haber nacido en los ochenta.

Así que en definitiva, desde mi punto de vista, lo mejor que ofrece “Los Goonies”, es que son niños haciendo locuras de niños y actuando como niños. Y en contraposición, lo más triste es que la gente haya perdido la inocencia para disfrutar de éste tipo de películas.

¿Eres un Goonie? ¿Eres fan de las películas de los 80? ¡Deja tu comentario!

Hasta la próxima!!!


HEARTSTOPPER

Heartstopper (2022)


Creación: Alice Oseman

Reparto: Joe Locke, Kit Connor, William Gao, Yasmin Finney, Corinna Brown y Kizzy Edgell

Temporadas: 1 por ahora

Episodios: 8

SINOPSIS

Esta serie basada en los webcomics de Alice Oseman, que también ejerce como guionista de la serie, relata la relación que nace entre dos jóvenes tan dispares como Charlie y Nick. Ambos estudian en el mismo instituto, y aunque nunca han cruzado una palabra, el destino hace que se tengan que sentar juntos en una asignatura nueva. Esas clases de estudio, propician que ambos se conozcan, se hagan amigos y nuevos sentimientos afloren dentro de ellos.

OPINIÓN PERSONAL DE «HEARTSTOPPER»

Vuelvo a la carga después de un parón necesario y lo hago de manos de ésta nueva apuesta de Netflix. Aunque todavía tengo pendiente comentarte “Con amor, Victor”, empezaré por esta que acabo de terminar hace muy poquitos días. Esta serie británica de tan solo 8 episodios, se ha convertido en un fenómeno a los pocos días de su estreno. Y desde mi punto de vista, no es para menos. Dulce, divertida, romántica, y muy queer. Y eso me gusta. Una serie en la que los sentimientos son puros, sin importar quién los sienta y hacia quién los sienta (como hice yo al escribir mi obra de teatro “Todavía tengo tiempo«). Mientras que en otras series o películas actuales, los guionistas tratan desesperadamente abarcar todos los géneros y sexualidades existentes para que nadie se sienta excluido (y aun así, siempre reciben  mazazos por todos lados), aquí no hay lugar para pensar que están metidos por el mero hecho de cumplir con la normatividad. En “Heartstopper” hay gays, lesbianas, bisexuales, heterosexuales, transexuales y están ahí, porque de eso va la historia. No de incluirlos en una vida heteronormativa, sino mostrar los sentimientos de todos ellos en su esencia, sin pensar si casan o no con nuestra realidad actual. Una historia en la que todos tienen cabida, porque así debería de ser la realidad, muy a pesar de muchos…

Me gusta bastante leer las críticas de películas y series que me gustan después de haberlas visto. Tengo que reconocer que muchas veces descubro visiones muy sorprendentes acerca de lo que otras personas reciben de estos productos audiovisuales. Tras ver esta serie al completo, me aventuré a navegar en busca de las sensaciones que había producido a otros espectadores. La gran mayoría coincidían conmigo, y tengo que contarte que los que no lo hacían, no era por creer que fuera un mal producto. La razón por la que “Heartstopper” no había calado, era por mostrar una historia chico-chica de toda la vida, pero sustituyéndola por una historia chico-chico.

Pues qué quieres que te diga, si es que ahí es donde radica su éxito. Ahí es donde nace esa pasión por este tipo de nuevas historias que estamos viendo últimamente. Las mismas historias de siempre, pero contadas por personajes que no han sido los de siempre. Probablemente, es más, casi con toda seguridad, todas esas personas que opinan que un producto es más de lo mismo cambiando el género heterosexual por el homosexual, es porque se encuentran en el primer grupo. Y probablemente ponga la mano en el fuego y no me queme. Pero es que el segundo grupo, llevamos deseando ver este tipo de historias desde hace muchísimo tiempo. Sentirnos identificados fuera de clichés, con nuestros cuentos de hadas particulares. Que la gente vea que también sentimos mariposas, que también soñamos despiertos y que también nosotros merecemos nuestra historia de amor (bendita frase de “Con amor, Simon”).

La propia autora, Alice Oseman, además de encargarse del guion, colaboró con la elección del casting y he de decir que me resulta muy acertado este trabajo. Los protagonistas Charlie y Nick son naturales, no son perfectos físicamente (clara muestra de que no es una serie americana, sino británica) y sin embargo su belleza interior te cautiva desde el minuto uno.  El mejor amigo de Charlie es heterosexual, pero totalmente fuera del rol de cishetero que ni siente ni padece. De hecho, es uno de los personajes que más demuestra sus sentimientos al resto. Y el actor lo clava, al igual que la actriz trans que interpreta a Elle. Me parece muy interesante la elección, porque nadie mejor que una actriz trans podrá entender a su personaje trans. Que eso no quita que no sea posible que sea interpretado por alguien no trans, ni muchísimo menos. Pero está claro, que eso suma. Mención especial a la madre de Nick, que me recuerda que no hay papeles pequeños, solo actores pequeños; con unas breves escenas durante toda la temporada, nos regala una interpretación para el recuerdo.

Soy mayor, ya he pasado los cuarenta, pero no me importa decir que las animaciones 2D me han parecido muy cuquis. Porque reflejan momentos muy  tiernos en la evolución de la historia. Sin duda, y sin spoilear, me quedo con la animación de la electricidad (cuando la veas, la entenderás). Al final, los pequeños detalles son los que hacen que algo se desmarque del resto. El último episodio es simplemente una apoteosis…

La banda sonora está muy bien escogida, sobre todo para mí, que me encanta conocer grupos nuevos y cantantes desconocidos en nuestro país. Shura, Chvrches, Chairlift o Sunflower Bean forman parte de esta historia, sin olvidarnos del precioso score de Adiescar Chase (sí, me encantan los scores, no lo puedo evitar, Riverdale tiene uno de los mejores). El último episodio me parece apoteósico, lleno de imágenes de una sensibilidad y emoción impresionantes.

Y para terminar, quería contarte que si hay algo que me sigue llamando la atención cada día, y es algo que va en aumento por desgracia, es el afán por menospreciar el trabajo de los demás. No hablo de esta serie en particular, sino de cualquiera que pueda verse en cine o televisión. Basura, vergüenza ajena, asco, bazofia… Adjetivos que leo muy a menudo, perlas llenas de desprecio hacia el trabajo que realizan actores, directores, etc…

Esa es una de las razones por las que, si sueles leer mis artículos, solo me gusta hablar y valorar las cosas que me gustan. Explicarte el porqué de esas buenas sensaciones que me ha transmitido lo que he visto o leído y animarte a que conozcas las historias que a mí me gustan. Para mí, infravalorar, insultar o despreciar algo que no me ha gustado, me parece además de éticamente reprobable, una pérdida de tiempo absurda. Yo no gasto ni un segundo de mi tiempo en echar por tierra a nadie, no va conmigo. Y me apena el saber que tras las ondas cibernéticas, la gente escupe su bilis sin inmutarse, o vanagloriándose de hacerlo, que de todo hay por estos lares.

Es cierto que no le puedes gustar a todo el mundo, pero yo que sé, atacar por el placer de sentirse mejor, como que… Qué pena, ¿no? Así que yo te recomiendo esta nueva historia de Netflix, si te gustan las historias románticas, el amor adolescente, y sobre todo, si crees que las series y películas LGTBIQA+ son un gran paso hacia la normalización y aceptación.

¿Has visto ya esta serie? ¿Me recomiendas alguna serie LGTBIQA+?

ES FÁCIL: NO ME GUSTA

Si no aprendemos a respetar, mal vamos…

Pues aquí estoy de nuevo para tratar de aclarar un poco la situación que se está viviendo estos últimos años por el ciberespacio. O al menos, darte mi sincera opinión.

¿En qué momento sobrepasamos la libertad de expresión y la transformamos en falta de respeto? Básicamente, en el preciso instante que tus dedos teclean cualquier cosa que no sea un “a mí no me gusta”. Así de simple. Cuanto más mayor me hago, más me sorprendo de hasta a qué niveles, el ser humano (el español, para más señas, ya que es el que más veo) es capaz de vomitar bilis con la misma facilidad que se suenan los mocos.

Y claro, te preguntarás que a santo de qué estoy yo hablándote de esto. Pues por Eurovisión. Si, visitante, por el Festival de la canción. Situémonos. Soy fan de este certamen desde que era bien pequeñito. Recuerdo haber visto a mi grupo favorito de la época “La década prodigiosa”, cantar aquello de “Made in Spain”, ver a Sergio Dalma darlo todo, a Anabel Conde rozando la gloria. A Pastora y a Ruth entregarse en cuerpo y alma. Y muchos y muchos más. Lo disfruto como si fuera el fin del mundo. ¿Dónde me diferencio de los eurofans? Vale, no me iría a verlo en vivo, ni me subo por las paredes con los eurodramas. Me molestan, puede ser, pero creo que hay cosas más importantes en mi vida, que dar vueltas y vueltas a temas que yo no puedo cambiar. Y me encantan los eurofans porque lo dan todo y eso mola (en el futbol también, que aquí no se escapa nadie).

Ahora bien, aquí viene el primer bache. Si tú decides quedarte en tu casa a ver la final de la Champions, ¿a mí qué? Si te vas de una reunión porque dan la final de “Supervivientes”, ¿qué me importa a mí? Nunca se deben juzgar las prioridades de cada uno. Pero si un fan de eurovisión se queda en casa para ver el concurso, es que la gente se echa las manos a la cabeza. Repito. Respeto. El mismo que yo te demuestro cuando te vas a ver el futbol, deporte que a mi NO ME GUSTA. Yo he tenido que justificarme y no cambiar un turno de trabajo a un compañero porque daban Eurovisión y recibir esa mirada de “venga ya, ¿por ver esa mierda?”. Y dignamente decir que sí y darte la vuelta, sintiéndote un mal compañero. Cosas de la vida. Pero claro, sería maravilloso si nos quedáramos en ese límite entre gustos y aprendiéramos a respetarlos. Por desgracia, vamos un pasito más allá. Y dentro de los mismos gustos, también encontramos a gente que se siente con el derecho de sobrepasar ese NO ME GUSTA.

Retomamos el Festival. Me sorprendieron Tanxugueiras; Rigoberta NO ME GUSTÓ. Primera debacle. Aquí o eres de un bando o eres de otro. No se permite el gusto variopinto. Y mucha gente no acepta que tus gustos no coincidan con los suyos, que por supuesto, creen sacrosantos. Si a mí no me gustó el mensaje que enviaba Rigoberta (por parecerme desfasado y cansino), ¿no entiendo de música? ¿Soy machista? ¿Voy en contra del progreso? No señores, NO ME GUSTA y punto. Tampoco me ha gustado nunca Nirvana o Eminem y nadie me ha crucificado por ello. Pero en Eurovisión, mucha gente sí lo vive de esa forma. O conmigo o contra mí.

Chanel no era para nada mi favorita. Es así. O sea, que no es una defensa de un fan acérrimo desde el minuto uno. Para nada. No era ni mi segunda, ni mi tercera opción. Es la realidad de lo que yo sentí al escucharla. Me pareció más de lo mismo. NO ME GUSTA el reggaetón, lo siento. Nunca me ha gustado, entonces no era mi favorita. Y ahí está la magia del equipo de esta cantante. Han conseguido convertir una canción simplona, repetitiva y probablemente olvidable tras las resacas de verano, en un espectáculo único e inolvidable. Lo digo con tanta certeza, porque no vi el Benidorm Fest, solo escuché las canciones en mi coche entre ensayo y ensayo. Y lo que yo vi el sábado en el escenario de Turín, me dejó con la boca abierta. La mandíbula desencajada y hasta puedo decir que se me saltaron unas lágrimas de la emoción. Emoción ante tanta pasión por tu trabajo, ante esa dedicación, esa perfección de movimientos, ese conjunto impecable.

¿Hubiera quedado mejor una teta en el escenario y Rigoberta saltando? Pues puede, quién sabe. Pero es algo que nunca sabremos. Pero es que a mí no me importa. Ni que Tanxugueiras pudieran haber dado el pelotazo. ¿Qué más da? Chanel fue, vio y venció ante todo pronóstico y ante toda crítica, que ha sido mucha. Más bien demasiada. Ese límite de NO ME GUSTA que tanto odio que la gente sobrepase. Me produce pena, el ver como hay gente que disfruta con ello, porque si navegas con frecuencia, aprendes a leer comentarios desafortunados y mensajes de desprecio. Sabes diferenciarlos. Y hay más de lo segundo.

Sorpresa tras el festival. Ahora las críticas vienen acerca de ser la única diva con show ligera de ropa. Letra basura, baile grosero, vergüenza para las mujeres (dicho por mujeres, lo siento, es así). Y lanzamiento de insultos, defensas, críticas, vamos, un show. Y mi pregunta es la siguiente: el hecho de haber quedado terceros (segundos desde mi humilde opinión, para mi Ucrania y su situación, por triste que sea, se resolvió en el sitio equivocado) después de la friolera de 27 años (que se dice pronto, más de un cuarto de siglo), ¿no les hace pensar que a lo mejor el espectáculo al completo era bueno? ¿De su gusto? A lo mejor no. Tampoco lo era del mío, como ya he explicado más arriba. Pero, ¿en serio es necesario seguir sobrepasando los límites del respeto y la educación, echando por tierra el trabajo de todo el equipo de esta representante?

Mi más sincera enhorabuena, porque una canción que a mí no me transmitía nada, se ha convertido en una actuación para ver una y otra vez en bucle. Por el buen hacer, por la profesionalidad y por el talento encima de ese escenario.

A mí, sinceramente, me da mucha pena hacia donde estamos yendo. Si me lees con frecuencia, sabes que no critico lo que no me gusta. Simplemente lo dejo pasar, porque no me ha hecho disfrutar, ni me ha aportado nada positivo. Entonces, yo no pierdo ni un segundo de esta vida, que pasa más rápido de lo que pensamos, en sobrepasar ese NO ME GUSTA. Es que ni eso escribo. ¿A quién le hace falta saber si algo me ha gustado o no? ¿A alguien cercano a mí? Nos tomamos un café y te cuento mis impresiones. En internet, ¿para qué?

Señoras, señores y demás gente fuera de ese espectro, háganme caso. Para gustos, colores. Eso es un dicho más antiguo que yo. Y más de uno debería colgárselo en un post-it en la nevera o en el espejo del baño. Que a ti NO TE GUSTE no significa que sea malo, simplemente no va contigo y con tu estilo. Nada más.  Aprendamos a ser más tolerantes con TODO y con TODOS. Al fin y al cabo, nuestros hechos nos definen, hoy y siempre. Y en internet, todo queda. PARA SIEMPRE.

¡Besos enormes y nos vemos pronto!


EL PODER DEL CORAZÓN

Todo es posible si le pones el empeño suficiente

¡He vuelto y esto va a ser alucinante!

Ha pasado mucho tiempo, lo sé. Lo admito y te pido disculpas. Mi último post fue allá por febrero, después del parón navideño, como hago todos los años. Y ese post trataba acerca de mi nuevo proyecto teatral “Todavía tengo tiempo”, de su inminente estreno y poco más. No he escrito ningún artículo en todo este tiempo. Y no por falta de ganas, sino por falta de tiempo.

El comienzo de año ha sido bastante caótico en muchos aspectos para mí. Tanto personal como profesionalmente. Y necesitaba centrarme en conseguir reorganizar todos los acontecimientos que se me vinieron encima en este comienzo de 2022, para poder retomar con fuerza y energía la continuación de mi web.

Ya sabrás que además de ser mi web profesional como actor y dramaturgo, mi intención cuando la creé, no era dejar una página que fuera visitada cada vez que algún director de casting me solicitara información acerca de mi trayectoria profesional. Obviamente, sería lo más cómodo. Actualizar videografía y fotografía de vez en cuando y modificar mi currículo en función de los proyectos nuevos que fuera haciendo. Eso es lo fácil. Eso es lo sencillo. Pero a mí no me gustan las cosas mascadas. Me apasiona crear, me divierte ofrecer cosas nuevas cada vez que visites mi web.

No he parado de hacer cosas desde que empecé el año. Si me sigues por redes (@alexander.j.cox), sabrás que he viajado a Luxemburgo para estrenar mi obra “Todavía tengo tiempo” y después hemos representado en Madrid. También he terminado mi participación en “Los dientes de leche” de UJO Teatro, y estrenaremos en octubre. Firma de libros en la Feria del Libro de Málaga, un anuncio publicitario, viajes de nuevo a Madrid… No he tenido respiro.

Sigo escribiendo la tercera parte de mis novelas, pero voy muy despacio. Los que han leído las dos primeras, me quieren matar, porque están deseando saber qué ocurre con los habitantes de Danford en esta historia final. Pero es que quiero que sea un final perfecto. Me lo estoy tomando con calma, porque el final va a ser inolvidable.

Pero sigo escribiendo. No solo la novela, también estoy escribiendo teatro. Una comedia que creo que va a dar mucho que hablar. Y en breve comienzo un nuevo proyecto, mucho más ambicioso, pero qué quieres… Soñar es gratis y si llego a conseguirlo, te va a encantar. Porque creo que puede ser algo importante.

Y todo esto es porque últimamente confío más que nunca en mi trabajo. Mi vida ha cambiado, mi percepción de mí mismo también. La necesidad de aceptación del de enfrente, la facilidad de hacer tambalearse mi autoestima. La preocupación acerca del qué dirán, ya no existe. Nada de eso existe. He aprendido, aunque sea a mi edad, a saber que lo más importante en esta vida es la forma en la que tú te ves en el espejo. Cómo esa imagen te devuelve la fuerza suficiente para enfrentarte a todos y a todo por conseguir tus objetivos. He conocido la envidia, los celos, la ira, la venganza… Y durante tantísimos años han conseguido hacerme sentir pequeñito. Hasta el momento en el que dije BASTA. Y aprendí a verme como quiero verme. A creerme lo que soy y lo que quiero llegar a ser. A escuchar las críticas constructivas y reírme de las destructivas. A quererme, en una palabra.

Y ese ha sido el comienzo del cambio. El momento en el que he puesto mi corazón por delante de todo y la visión de quien me mira ha perdido valor. Ahora la visión importante es la mía. Y es la razón por la que vuelvo a la carga, renovado por dentro y por fuera. Porque es el momento perfecto para demostrar todo lo que sé hacer.

No podemos dejar que el corazón deje de intentarlo. No debemos permitir que nuestros sueños se queden arrinconados en una esquina de nuestro día a día, dejándonos llevar por la rutina y el conformismo. No tenemos que dejar pasar la vida soñando con un “y si…” Hay que lanzarse a por todas, no importa que no haya red. Tenemos alas para volar. Tenemos fuerza para resistir los impactos y reventar el suelo con nuestros pies. Pero hay que creérselo. Y yo, ahora, me lo creo. Ahora creo en mí.

¿Y tú? ¿Crees en ti? ¿Vas a luchar por tus sueños?


A %d blogueros les gusta esto: