NO FUE UN SUICIDIO SI AÚN ESTÁS AQUÍ

La segunda parte de “Suicidio del 97” ya está aquí…

¡Bienvenido de nuevo tras el parón veraniego!

Cierto es, que este descanso de la web no iba destinado a disfrutar de los rayos de sol y del ocio al que este clima nos invita. Con la situación actual, el paréntesis ha sido más bien a nivel  neuronal; es decir, el calor me frena la creatividad… Y aún nos quedan días de buen tiempo, pero las noches que refrescan cada vez más, aunque sea poco a poco, también activan las ganas de escribir.

Y precisamente de eso trata este primer post tras el verano. De la escritura, y de mi nueva novela “No fue un suicidio si aún estás aquí”. Me alegra poder retomar el trabajo en mi web con el anuncio de la publicación de mi segundo libro, que supone la segunda parte de la historia que comencé el año pasado con “Suicidio del 97”. Y qué necesitas saber de “Suicidio del 97” para continuar la historia… Sencillo, deberías haberlo leído ya ;D. Al final del post te dejo el enlace para la compra de ambos libros. Recuerda que siempre te llegarán dedicados por el que suscribe al adquirirlos en mi web.

La pequeña ciudad de Danford abre de nuevo sus puertas, para sumergir al lector en nuevas tramas, intrigas, sueños rotos, amor y traición… Si sueles seguir mis RRSS (@suicidiodel97 por ejemplo), conocerás cuando se desarrolla esta segunda parte. Pero si no sueles bichear mucho, te contaré que “No fue un suicidio si aún estás aquí” transcurre en el año 2007; es decir, diez años después de los sucesos acaecidos en la primera parte. Una década en la que la vida de los protagonistas ha evolucionado, transformando a aquellos adolescentes en jovenes con vidas más o menos definidas. Diez años dan para mucho, es cierto, pero la idea de continuar la historia con el conocido “día después”, era algo que no me satisfacía en demasía. La historia que se desarrollaba en “Suicidio del 97” tenía principio y final (más o menos abierto, pero una salida y una meta a la que llegar) y no necesitaba continuar relatando el día posterior a los sucesos de aquel invierno de 1997.

Como escritor, me resultaba más interesante situar la nueva acción diez años después de aquel último día en Danford. Los adolescentes ya han madurado, han encauzado sus vidas y acarrean sus errores del pasado, mezclándolos con su día a día en 2007.

Para ti, que ya leíste la primera parte, sin hacer los conocidos spoilers que tanto odio, te informo que muchos personajes a los que amaste u odiaste en “Suicidio del 97” volverán a abrirse ante ti, mostrándote cómo les ha tratado la vida durante tu ausencia. Daniel, Sarah o Kelly por nombra algunos, sumados a nuevos habitantes que han entrelazado sus vidas con ellos, formarán una nueva tela de araña llena de mentiras, odios, pasiones y lágrimas. Esa misma tela de araña que tanto disfrutaste en la primera parte, prometo que volverá a engancharte de una forma más brutal y desgarradora. Porque Danford no ha cambiado. Pero sus habitantes sí. Y te aseguro que si tu primera visita no fue agradable (como rezaba la publicidad), esta segunda se convertirá en un verdadero infierno.

Espero que la disfrutes por lo menos, la mitad de lo que he disfrutado yo escribiéndola para ti.

¡¡HASTA LA PRÓXIMA!!

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Suicidio del 97

HOY TE DIGO ADIÓS

La dureza de los cambios

Hoy mis labios pronuncian esa palabra que delimita el fin de lo conocido. Adiós. Hoy vuelvo a sentarme ante el teclado, observando una página en blanco. Y hoy vuelvo a escribir. Empiezo a ser consciente de cómo ha cambiado todo. De repente, sin derecho a réplica. Es gracioso pensar en lo fácil que resulta nuestro día a día cuando la costumbre y el hastío conviven en nuestro interior. Levantarse, mojar unas galletas en el café y salir de casa para enfrentarse a la rutina de un trabajo que hace demasiado que dejó de importarnos lo suficiente como para disfrutar de él. Pero que, casualmente, paga las facturas. Y da de comer. Y permite sobrevivir en la vorágine que es la vida. Cuando te encuentras en esa rueda de hámster, sabes que tienes que seguir girando sin parar; aunque no llegues a ninguna parte, aunque sigas en el mismo sitio. Porque estás estancado y aun sabiéndolo, te quedas ahí. Girando sin parar. Porque así es la vida; o al menos lo que creemos que es la vida. Y somos felices.

Hasta que llega un día en el que te dicen que pares. Que la rueda deje de girar. Que tú no puedes estar girando sin parar, porque no lo vas a soportar; tu cuerpo no lo va a soportar. Y te obligan a parar, aunque tú quieras seguir intentándolo con todas tus fuerzas. A pesar del dolor, de lo que pueda pasarte, tratas de empujarte con las manos, clavando las uñas en aquella rueda e intentando parecer capaz. Pero no lo eres. Ya no. No puedes seguir girando, y las lágrimas de impotencia nublan tu vista, porque por más que grites que quieres seguir en toda aquella rutina dolorosa, sabes que no vas a ser capaz. Y duele. Porque aunque la conciencia agradezca esa invitación a abandonar el barco, el corazón se rompe en pedazos cuando eres consciente de que te vas a hundir y el barco seguirá a flote.

Confusión. Miedo nunca. Nada más. Sencillamente se cierra una puerta y se abre otra. Porque la vida aprieta, pero no ahoga. Reinventarse en estos tiempos es algo que está a la orden del día. No seré el primero ni el último. Solo es cuestión de organizarse; de recolocar las piezas del puzle para que muestren otra escena, otra imagen. Un nuevo camino. Poco a poco, queda mucha vida por delante. Sin prisa pero sin pausa, como suelen decir.

Cierro esta etapa, al menos por ahora, tras más de una década al pie del cañón. Sonriendo, mordiéndome la lengua, preocupándome, enfadándome, sintiéndome parte de algo grande. Algo que ya no existe; algo que se desvaneció hace tanto tiempo como aquella ilusión con la que todo se levantó. Todos lo sabíamos, pero era más grande la unión que la verdad. Remábamos sin descanso, siempre contra marea. Y siempre juntos. Eso sí que lo voy a echar de menos. Cada mirada confidente, cada sonrisa maliciosa, cada risa llena de veracidad. Todo lo que construimos nosotros. Entre nosotros. Todo lo demás no deja de ser más de lo mismo. Mismo perro con diferente collar. Pero tampoco tiene nada de malo, así es la vida. Así es el mundo y así nos hemos acostumbrado a vivirlo. Y nos parece bien; o al menos, nos paga las facturas.

Mirar hacia atrás no es una opción que me guste; ni siquiera que me apetezca. Pero he de hacerlo para saber que realmente lo he dejado atrás, que ya no formo parte de todo aquello. Que lo que dejo es un cúmulo de recuerdos, de anécdotas, de vivencias… Y que nunca van a desaparecer, al menos dentro de mí seguirán latentes durante mucho tiempo. A todos y a cada uno de los que viajaron conmigo, los que se apearon antes que yo, a los que invitaron a abandonar aquel tren, y sobre todo a los que siguen de viaje… A todos los que en mayor o menor medida formaron parte de mi maravilloso viaje que ahora llega a su fin, solo puedo dedicarles un inmenso gracias por todo lo vivido, por todo lo aprendido. Un gracias por enseñarme a disfrutar de la vida, por hacerme reír y por hacerme llorar. Por hacerme formar parte de otras vidas y por poder dejar mi huella en algunos corazones.

Ahora, el presente aparece difuso, turbio, nublado… Sé que es cuestión de tiempo, que día tras día, toda esa confusión irá desapareciendo, dando paso a nuevas oportunidades, nuevos cambios, una nueva vida. O al menos diferente a la anterior, distinta a la que conocía y a la que me había acostumbrado. Porque me pagaba las facturas. Como a todos.

Pero la sonrisa no es algo que desaparezca tan fácilmente, y la mía seguirá durante mucho tiempo adornando mi rostro, formando parte de todo lo que está por venir. Que va a ser grande e inolvidable. Como todo lo que he vivido hasta ahora. Incluso mejor.

¡¡NOS VEMOS EN SEPTIEMBRE!!


2012 (o que dios nos pille confesados)

Opinión de 2012

2012 (2009)


Dirección: Roland Emmerich

Reparto: John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Eljofor, Thandie Newton y Woody Harrelson

SINOPSIS

El calendario maya avisa del fin del mundo en el año 2012. Catástrofes naturales crearán una nueva tierra donde probablemente nadie sobreviva. Un escritor, Jackson Curtis, conductor de limusinas a tiempo parcial, regresa a casa de su ex mujer tras un fin de semana con sus hijos y comprobará como los mayas estaban en lo cierto. Es el momento de comenzar una lucha por la supervivencia.

OPINIÓN PERSONAL DE “2012

Me gusta esta película. Le pese a quien le pese. Solo tengo una gran critica que hacerle y no es a la película en si. Es a quien haya encargado el doblaje en español. Creo que nunca antes había escuchado unos acentos tan falsos, unos tonos tan mal pronunciados y unas voces tan poco creíbles. Ninguno de los personajes extranjeros me resulta bien doblado. Solo eso.

Y ahora vamos a lo que vamos. A lo que pienso de esta película en general. Me parece una película sobre catástrofes naturales muy bien salvada. Con una premisa nada alocada (teniendo en cuenta el camino que llevamos con el cuidado de nuestro planeta) nos plantea un ejercicio de concienciación acerca de lo que estamos dispuestos a poner en juego por salvarnos. Las historias personales sirven únicamente de nexo de unión entre todo lo que va a ocurrir. Lo realmente importante de esta cinta es su predisposición al “madre mía”, al “venga ya” y al “no me lo puedo creer”. Es tan alocada como se espera de una historia así. En películas de catástrofes menores, las historias personales necesitan de una base más asentada puesto que trataran de sobrevivir tras el desastre que les ha tocado vivir. Lo que ocurre en esta cinta, es que los desastres vienen uno tras otro, no hay respiro y no hay lugar de la tierra que se salve de las ideas del señor Emmerich. Todo vale y todo puede pasar. Y por supuesto que pasa. A lo bestia, sin reparo por quien fallece (no tiene importancia debido a la magnitud del desastre) y dando el mayor espectáculo en mucho tiempo.

La película se toma el tiempo suficiente para presentarnos el por que de lo que esta por llegar con años de antelación y con una preparación en las sombras políticas, que el ciudadano de a pie ignora. Conocemos a la gran mayoría de personajes involucrados en el desastre, con el tiempo suficiente para decidir quien te va a gustar y quien no. Es probable que no se desarrollen sus personalidades lo suficiente como para llegar a empatizar con ellos a un nivel poco mas que basal. Pero, aun así, al estar definidos tan claramente, conoces bastante de ellos para que el destino de alguno te produzca algo de tristeza. Pero tampoco creo que sea el objetivo del film. Los personajes son meros instrumentos para un entretenimiento mastodóntico donde los efectos digitales son su mejor baza. Como amante de las películas catastrofistas (desde “La aventura del Poseidón” y el “Coloso en llamas”, siendo yo un enano) no pude sino disfrutar de lo lindo con este blockbuster.

No puedo dejar de lado el trasfondo político y clasista que rodea a las arcas. Triste pero cierto, esta claro que siempre el dinero es quien lo dirige todo. Y si para la creación de aquellas arcas es necesario vender pasajes a quien pueda pagarlos, ellos serán los que se salven. Aunque sean multimillonarios sin escrúpulos, ellos tendrán el derecho a conseguir una habitación en cualquiera de esos salvavidas. Porque tienen dinero.

Como película de catástrofes me parece soberbia. Exagerada por supuesto. De todo lo que ocurre en la película, dudo mucho que yo consiguiera escapar de la mayoría de situaciones. Pero eso es lo que me atrae de este tipo de cintas. La exageración de lo que podría suceder si la naturaleza nos dijera “Ya esta bien, hasta aquí hemos llegado”. Aquí no se salvaba ni el apuntador. ¿La escena del supermercado y después dudas de tu ex marido? Amanda Peet, venga ya… Pero es que da igual, no tratemos esas nimiedades en un espectáculo de desastres… Una limusina no aguantaría ni la cuarta parte de lo que aguanta la de Jackson, pero ¿qué mas da? Lo importante es saber si llegaran vivos al siguiente desastre o no… Todo lo demás carece de importancia.

Porque esta es una película para puro y sencillo entretenimiento. No tiene mas, porque analizar el trasfondo político sobre lo que nos oculten o sobre lo que el vil metal es capaz de dominar en nuestra sociedad, es demasiado. Y no apetece cuando estás viendo tsunamis, terremotos y grietas imposibles. Para ver todo esto, solo hay que dejarse llevar y no analizar tanto…


THE ACT

The Act por Alexander J. Cox

The Act (2019)


Creación: Nick Antosca y Michelle Dean

Reparto: Joey King, Patricia Arquette, Chloë Sevigny, AnnaSophia Robb, Calum Worthy y Steve Coulter

Temporadas: 1

SINOPSIS

Miniserie basada en los hechos reales acaecidos en Springfield el 14 de junio de 2015. La trama gira en torno a la relación entre Dee Dee Blanchard, una madre sobreprotectora y su hija Gipsy Rose, aquejada de múltiples enfermedades y trastornos.

OPINIÓN PERSONAL DE “THE ACT”

No sé por donde empezar. No tengo muy claro el camino que va a llevar ésta reseña. Y todo es a causa del cúmulo de sensaciones tan contradictorias que me ha producido ésta sobresaliente miniserie de la plataforma Hulu. La historia, como poco rocambolesca, está llena de giros inesperados, situaciones in extremis y momentos casi inverosímiles. En ocho capítulos, los creadores Nick Antosca y Michelle Dean, nos presentan la historia de Dee Dee Blanchard y su hija Gipsy Rose Blanchard con todo lujo de detalles. Conocidas por prácticamente todo el estado americano, viajaron de un lugar a otro recibiendo ayudas del estado y donaciones de gente anónima que se enamoraron de la pobre Gipsy, aquejada de infinidad de enfermedades desde los cuatro años de edad. Trataré de no hacer ningún spoiler acerca de todo lo que sucede durante estos ocho episodios, y me será difícil, lo sé.

La sobreprotectora Dee Dee, ejerce una fuerza sobre su hija, a la que domina de forma obsesiva, preocupada constantemente por la salud de su pequeña. Su obsesión enfermiza, lleva a Gipsy a rebelarse contra su madre de una forma sorprendente. Y hasta aquí puedo leer.

La dirección artística ha hecho un trabajo excepcional. Ambas protagonistas ofrecen interpretaciones magistrales. Joey King ha plasmado a la perfección la personalidad de Gipsy (cosa que se puede apreciar en cualquier video de las Blanchard reales, en las que habla y gesticula). El timbre de voz es prácticamente idéntico y eso pone los pelos de punta. Un diez para ésta actriz. Patricia Arquette también recrea a Dee Dee en diferentes etapas de su vida con total acierto. Y es que ésta señora vale para enfrentarse a cualquier rol que le ofrezcan, dando el 200%. El resto de actores también están a la altura de sus personajes, creando un círculo coral a veces indiferente ante la situación y otras extremadamente implicados. Tal y como fue en la realidad.

La fotografía consigue envolvernos en un ambiente opresivo y asfixiante de una forma totalmente diferente a lo que el espectador está acostumbrado. En una casa pintada de color rosa, repleta de peluches y disfraces de princesas, como un cupcake inmenso. Y todo ese dulce envoltorio está podrido por dentro. Y eso angustia. A mí me ha provocado momentos de verdadero desasosiego.

Por otro lado, existe un documental acerca de ésta truculenta historia titulado “Mommy dead and dearest” (disponible en HBO), que se estrenó en 2017 y que con toda seguridad, inspiró a los creadores de ésta visión de la historia. Como no estamos en los Estados Unidos, éste tipo de noticias pueden llegarnos vía internet, pero pasar sin pena ni gloria como otro suceso escabroso del ser humano. Así que yo descubrí primero la serie y después visioné el documental. Y creo que fue un gran acierto hacerlo en ese orden.

Porque al ver una serie, puedes creer que los hechos, en mayor o menor medida están basados en una realidad constatada; pero siempre cabe la duda de saber hasta qué punto el creador se ha tomado sus propias licencias para dotar a la historia de una  buena dosis de morbo que enganche a los espectadores. Pues esto no ocurre en “The act”, querido lector. Tras quedar boquiabierto con la serie, decidí echarle un vistazo al documental. En él se recogen entrevistas a todo el entorno del binomio Dee Dee – Gipsy, así como documentación acerca del suceso y declaraciones tanto de la policía como de una de sus implicadas. Y hiela la sangre. Mucho más que la serie. Porque desde mi punto de vista, la serie se queda corta en ésta historia.

Y es ahí donde me comienzan a asaltar las dudas… ¿Quién es bueno y quién es malo? ¿Quién es la víctima y quién el verdugo? Es muy difícil responder ante éstas preguntas cuando has visto la serie y luego el documental. A mí personalmente, me ha creado un conflicto acerca de lo que está bien y lo que está mal. No deja buen sabor de boca, eso es cierto. Pero te hace pensar, y eso es de agradecer.


TRAS LOS SUEÑOS

Tras los sueños por Alexander J. Cox

Descubrir si es posible conseguirlos

Hoy, antes de seguir indagando en los entresijos de “Suicidio del 97”, me parece interesante y efectivo hablar sobre nuestros sueños, nuestros anhelos o nuestras metas (podemos llamarlos de mil maneras). ¿A qué me refiero con nuestros sueños? El abanico es tan extenso que podría estar toda una vida hablando acerca de nuestras metas. Pero me voy a centrar en los sueños “reales”, los sueños “posibles”.

Nuestra vida diaria, nos va delimitando un camino que seguimos como pequeños corderitos, acompañados de familia, amigos o solos. Pero nuestro camino, aunque creamos que ya está marcado por aquello llamado “destino”, es susceptible de un cambio. El destino, como palabra en si misma, nos condiciona a creer que nos pase lo que nos pase, ya estaba predestinado a ocurrir. Si no conseguimos el trabajo que ansiábamos, era el destino; si esa relación que creíamos única llega a su fin, le echamos la culpa al destino.

Pues lo mismo ocurre con nuestros sueños. De menor o mayor envergadura, situamos al destino frente a ese desvío que nos puede llevar a conseguir lo que nuestro corazón desea, y achacamos nuestros miedos a una cruel jugarreta del destino.

No puedo triunfar en la música (no conozco a nadie que me ayude); soy un gran modisto, pero no puedo coser (nadie me ayuda a conseguirlo); me encantaría tener una tienda de manualidades hechas por mi (no seré capaz de sacar adelante todo lo que conlleva).

Son sólo tres ejemplos. Y podríamos achacar a cualquiera de los tres el vil metal. Sin dinero, no se hace nada. Podría ser así. ¿O es otra excusa para no luchar por lo que te gustaría? Desgraciadamente, la respuesta es tan triste como cierta. Durante toda nuestra vida, el sentimiento de comodidad, la sensación de bienestar, han sido impregnadas “a fuego”. Conseguir un buen trabajo, una casa, una familia, un futuro.

Pues bien, todo esto es maravilloso. Todo posee coherencia hasta el momento en el que vemos nuestro sueño escondido tras una maraña llamada destino. Como si esa maraña no se pudiera deshacer. Simplemente, nos supone “demasiado esfuerzo” dentro de nuestra acomodada existencia y es mejor seguir el camino que nos han delimitado. No es la solución. Nunca lo será, por mucho que nos hayan enseñado lo contrario.

El conformismo, cuando es innato es una solución tan correcta como la que estoy tratando hoy. Pero en el momento en que ese conformismo se genera por el miedo a lo que puede suceder si vamos en busca de nuestros sueños, pierde su propio sentido. Para cualquier persona que deseara hacer “algo” diferente en su vida, el miedo a equivocarse no debería ser una opción. Aunque nos parezca la solución fácil.

Por supuesto, a todos (incluido yo, por supuesto), nos encantaría no tener carga ninguna; poder viajar cuando quisiéramos, comprar todo lo que nos gustara… Pero hablamos de utopías demasiado alejadas de la realidad. y lo mas importante para lograr tus sueños, es tener los pies en la tierra. Ser consciente de tu propia realidad y buscar la forma de moldear esta realidad para adecuarla a la consecución de tus sueños.

Si hablamos de sueños a corto o medio plazo, el miedo debería desaparecer como el humo cuando se apaga un fuego. No ocurre nada si nos equivocamos. Al menos sabremos que lo hemos intentado. Esa satisfacción es lo que el “destino” nos tendrá preparado. No importa si, tras esa sensación de “haber ganado”, llega una bocanada que nos muestra que, aunque lo hayamos intentado, no era lo nuestro.

Nunca existirá mayor tristeza que la de no haber intentado algo.

Por eso, me gustaría acabar diciendo, que las excusas son las marionetas que tiene el “destino” para lanzarnos de nuevo a nuestro camino de corderitos. Simplemente, hay que cortar los hilos de esas marionetas y aprender a equivocarse.

Porque a lo mejor, no te equivocas.

Y te sorprendes.

¡Hasta la próxima!


UN PUEBLO LLAMADO DANTE´S PEAK (o esto se va a llenar de polvo)

Opinión de UN PUEBLO LLAMADO DANTE'S PEAK

Un pueblo llamado Dante´s Peak (1996)


Dirección: Roger Donaldson    

Reparto: Pierce Brosnan, Linda Hamilton, Charles Hallahan, Grant Heslov y Elizabeth Hoffman

SINOPSIS

Harry Dalton es un reputado vulcanólogo que descubre que un volcán inactivo cerca de un pequeño pueblecito llamado Dante’s Peak podría estar a punto de despertar. Hacia allí viajan el y su equipo para tratar de avisar a la población, contactando con la alcaldesa y explicandole sus investigaciones. Todo se irá al traste cuando el volcán erupcione antes de lo esperado y deban escapar del pueblo antes que sea demasiado tarde.

OPINIÓN PERSONAL DE “UN PUEBLO LLAMADO DANTE´S PEAK

Hoy he decidido comentar una de las películas que hicieron renacer el cine catastrofista tan en auge en los setenta, allá por mediados de los noventa. Aquella época en la que volvíamos a ver tornados, volcanes, y los efectos especiales comenzaban a mostrarnos situaciones catastróficas mucho más realistas que antaño. Todas esas nuevas tecnologías nos mostraban lo que la naturaleza era capaz de hacer con nuestra pequeña existencia y nos dejó cintas bastante trepidantes.

Con una premisa simple, la historia nos coloca en un idílico pueblo que esta a punto de ser devastado por la repentina erupción del volcán supuestamente dormido sobre ellos. Un equipo que se traslada para ayudar y convencer a los habitantes y que vivirá en primera persona la ira de ese volcán. Y a partir de ahí, a pasarlo bien. A divertirse y también a sentir algún que otro momento de agobio.

La fotografía de esta cinta aparece muy bien tratada, puesto que la recreación del pueblo está cuidadosamente filmada. Los efectos de sonido son buenos y realistas, atronando en ese precioso pueblo mientras todo se derrumba. La erupción del volcán. Tengo que decir que tras ver la película, allá por los noventa, vi un documental tipo los “como se hizo”, en el que hablaban de cómo habían tratado el tema de la erupción para que resultara lo más realista posible. Hablaban acerca de las fases de la erupción, la nube piroclástica y su devastadora repercusión (de ahí entendí lo que ocurrió en Pomeya) y el trabajo técnico para recrearlo todo lo más fielmente posible. Y desde mi humilde opinión lo consiguieron. No se si alguna vez hablaré de “Volcano” de Mick Jackson y que se estrenó prácticamente a la par en nuestro país; pero la simple ubicación del volcán (en ésta ultima el volcán se encuentra bajo Los Angeles) dota a Dante’s Peak de una realidad de la que quizás Volcano carezca. ¿Podrían ocurrir ambas? Puede ser. No conocemos el poder de la naturaleza en su más cruel extensión. Pero puestos a dilucidar ante algo que pueda ocurrir de repente, resulta más creíble un volcán inactivo en medio de las montañas, que un volcán que nace bajo las aceras de una ciudad.

Y quizá eso, unido a una historia básica de supervivencia de unos pocos personajes, hace que me resulte amena esta película. Como diré repetidas veces en mis criticas, las películas de acción y en este caso de catástrofes son simplemente eso. Acción trepidante, efectos especiales y situaciones de supervivencia al límite. Y explicaré el por qué de esta reflexión.

Nunca entenderé a todos aquellos que tildan a estas películas de no ahondar en los personajes, de no trabajar las personalidades, de no masticar los guiones… No vamos a ver un Lars Von Trier ni un Kubrick a ver si sabemos separar… Cada género tiene su forma de contar las historias y las películas sobre catástrofes se centran en eso, en la catástrofe. Habrá quien piense en este momento “pues en lo imposible se ahonda en los personajes y es una catástrofe”. Lo se, pero esta basado en la historia real de una familia. “Titanic también es real”, ya, pero solo el suceso no la historia. Y así podríamos seguir durante horas. Si colocamos a unos personajes en los que ahondamos excesivamente en un filme de acción, se corre el riesgo de alargar el metraje más de lo necesario, y por ende, aburrir al espectador. Conocer a cada personaje, su posición en la historia y su papel en la acción para mí es suficiente.

Si hay algo que aun soy incapaz de comprender, es como es posible que a día de hoy, las películas sobre tornados, maremotos o volcanes resulten mucho menos realistas que las rodadas en la década de los noventa. Tendrá que ver el dinero invertido en CGI seguramente, pero me sorprende que esta película sin ser un clásico, ha envejecido muy bien con el paso del tiempo.

Lo que hay tener muy en cuenta, es que el cine catastrófico funciona en base al nivel de adrenalina que genera tu cuerpo y las endorfinas de la diversión que supura tu piel. Los efectos especiales la dotarán de mayor o menor credibilidad, pero lo que está claro, es que un mero entretenimiento olvida esos detalles; es decir, los efectos especiales de “La aventura del Poseidón (1972)” o “Terremoto (1974)”, por ejemplo, a día de hoy están obsoletos, pero eso no le resta credibilidad ni diversión a la historia. Pues lo mismo ocurre con esta cinta de los noventa. Buenos efectos especiales, pero aunque hayan pasado mas de veinte años, su dosis de aventura, tensión y acción no se las quita nadie.