¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO? (o cuando las mentiras quiebran un corazón inocente)

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo? (1993)


Dirección: Manuel Gómez Pereira

Reparto: Verónica Forqué, Jorge Sanz, Rosa María Sardá, Fernando Guillén, Fernando Valverde, Elisa Matilla e Isabel Ordaz

SINOPSIS

Gloria es una mujer que trabaja en un peep shop realizando espectáculos de sexo en vivo con su amigo gay Kareem. Una noche, la pareja artística de Gloria aparece enfermo en el local con un sustituto para el espectáculo, Manu. Un joven con problemas con el juego que necesita urgentemente dinero para pagar sus deudas. Decide formar pareja artística con Gloria, comenzando un viaje de descubrimiento para ambos; mentiras, amores y enredos comienzan a sucederse, creando una y mil situaciones disparatadas.

OPINIÓN PERSONAL DE “¿POR QUÉ LO LLAMAN AMOR CUANDO QUIEREN DECIR SEXO?”

Hoy me apetecía retroceder a los noventa con una comedia española dirigida por Manuel Gómez Pereira. Una película natural, que si acaso pasó desapercibida en su momento, no deja de ser amena de visionar. La historia, como casi todas las que cuenta este director, está realizada en base a los enredos que se crean a través de las mentiras (Salsa rosa, Todos los hombres sois iguales o Reinas) y su desenlace final tras descubrirse todos estos engaños. Con esta premisa, el director arranca esta historia que si en un principio puede parecer girar en torno al mundo del porno en vivo, se distancia dejando en un segundo plano ese mundo (que para aquella época era algo bastante escandaloso) para centrarse en las relaciones humanas.

No te dejes engañar por el título. No es una película subida de tono, a pesar de la trama. Alguna imagen de desnudo superior (sobre todo femenino), pero poco más. Esta comedia sencilla y ligera nos habla sobre la confianza, el amor y los errores que cometemos al traicionar ambos conceptos. La diferencia abismal entre clases sociales está muy marcada en los personajes, tanto con los protagonistas, como con los personajes que les rodean. En aquella época, la clase alta y la clase baja se muestran claramente delineadas, marcadas muy limpiamente para que no exista lugar a equívoco, sobre quien está en el escalafón más alto y mira a sus inferiores desde allí arriba.

El personaje de Gloria es, para mí, uno de los personajes más dulces e inocentes que he visto en el cine español. Dedicándose al mundo del porno en vivo, el personaje de Verónica Forqué posee esa candidez infantil de alguien que no cree en la maldad del ser humano. No concibe las mentiras, se entrega en cuerpo y alma en todo lo que hace y se enamora con la facilidad con la que se abre un botellín de agua. Dentro de la gran comicidad que posee el personaje (y que Forqué engrandece con su vena cómica), se esconde una fragilidad tan fácil de quebrar como una pompa de jabón. Y ahí entra el personaje de Jorge Sanz, Manu, para poner patas arriba la organizada vida de Gloria, colocándola en situaciones que ella nunca hubiera imaginado.

Verónica Forqué, el mismo año que estrena “Kika” de Almodóvar, se embarca en esta comedia, que sin reportarle el reconocimiento que a mi parecer merece, deja un buen sabor de boca tras su visionado. Siendo dos personajes tragicómicos, gana Kika por goleada, en gran parte debido a la fama consolidada de su director. Jorge Sanz se encontraba por aquellos años en su estado de gracia. Joven, atractivo y rebosante de trabajo. Tras el éxito internacional (nominación a los Oscar incluida) de “Belle Epoque”, participó en la película de la que hoy te hablo. Salvando un personaje con pocas aristas, acompaña a Verónica en el viaje de esta a través de todo el metraje, siendo ella la que mantiene el peso de la historia. Los padres de Manu, Rosa María Sardá y Fernando Guillén conforman un matrimonio cuanto menos entretenida. Y no necesariamente por las acciones que realizan o por las situaciones exageradas que se podrían crear. La madre de Manu, obsesionada por la perfección y el qué dirán, se ve envuelta en momentos realmente divertidos, en los que chocan las personalidades de la “novia” de su hijo y ella misma.

Una película llena de enredos, malentendidos y muchas mentiras. Como la mayoría de las comedias de Manuel Gómez Pereira, no esperes carcajadas sin freno, ni situaciones exageradamente alocadas. Sus comedias son livianas, excluyendo de su guion comicidad grosera o de mal gusto. Si por algo se caracteriza este director es por este tipo de comedias de enredos, a veces con algún toque picante, pero poco más. Experto en conseguir que te sientes en tu sofá para disfrutar de historias llanas, humildes y sin pretensiones exageradamente

Y bueno, al final, te recomiendo esta película si no la has visto, puesto que además de ser una comedia campechana con momentos y diálogos para echarse unas risas, el trasfondo acerca de la confianza que depositamos en la gente que nos rodea da que pensar.

¿Te gusta el cine español? ¿Qué opinas de las comedias españolas? Deja tus comentarios más abajo y suscríbete a mi blog para estar informado/a cuando publique nuevos artículos.


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