DEEP BLUE SEA (o prohibido dar de comer a las mascotas)

Deep blue sea (1999)


Dirección: John R. Leonetti

Reparto: Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson, L.L. Cool J y Michael Rapaport

SINOPSIS

Susan McAlister y su equipo de investigación trabajan en una plataforma científica en medio del océano llamada Aquatica. Sus experimentos tratan de hallar una cura para la enfermedad de Alzheimer a partir del líquido cerebral de tres escualos que poseen en sus instalaciones. Cuando una tormenta tropical azota la plataforma, los residentes que quedan trabajando, deberán hacer frente a unos escualos más grandes, más inteligentes y más voraces.

OPINIÓN PERSONAL DE “DEEP BLUE SEA”

Que las películas de terror me gustan, es obvio. Que veo muchas y algunas muy malas, también. Las películas de monstruos me apasionan, no lo voy a negar; pero cierto es que, dentro del género me gusta hacer una simple distinción: monstruos reales y monstruos inventados. Dentro del paquete de monstruos inventados catalogo a aliens, demogorgons, o kaijus por poner algún ejemplo. Y en la caja de los monstruos reales se ubican todos aquellos animales que son capaces de montar un buen follón. Pero si he de remarcar que dentro de este lote acepto mutaciones genéticas realistas: es decir, nunca disfrutaré de películas sobre tiburones con dos cabezas, pulpos con cabeza de cocodrilo o anacondas con boca de lobo… Ni tornados que nos envíen tiburones (saga infumable para mi gusto).

Disfruto mucho con las cintas de terror donde animales reales son capaces de aterrorizar a los protagonistas, y por ende, esta es una de ellas. Deep blue sea resultó para mí un soplo de aire fresco ante un género que estaba en horas muy muy bajas; los tiburones habían perdido toda su esencia de asesinos implacables (aunque ya sabemos que no es tan fiero el león como lo pintan) atacando a surfistas y bañistas despreocupados. El tiburón como rey del terror marino había sido prácticamente olvidado hasta este resurgir antes de la entrada del nuevo siglo. Antes de entrar de lleno en esta película, destacar que por desgracia, el resurgir de estos bichejos, abrió una decadente veda de películas de bajo presupuesto donde los escualos nadan bajo la arena, bajo el hielo, son fantasmas o tienen cuerpo de pulpo… Despropósitos a cual peor.

Pero centrándome en la cinta que nos ocupa, fue un gran descubrimiento el visionado de esta película en pantalla grande. La disfruté desde sus primeros minutos cargados de tensión ante lo que se avecinaba. Y no me equivoqué. Una cinta llena de momentos angustiosos, situaciones de una acción trepidante, buenos efectos especiales, una historia nada descabellada (viendo como va este mundo) y sustos por doquier.

Renny Harlin, le pese a quien le pese, es un adicto al espectáculo; a veces con buen resultado y otras no tanto. Es un fanático en mostrar sus historias maximizadas al extremo, ofreciendo acción, suspense y tensión a partes iguales. Y a mí, en esta película, consiguió transmitirme todo lo que pretendía. En medio del océano, abandonados a su suerte, los protagonistas sufrirán los ataques continuados de unos asesinos implacables, que para más inri, son más inteligentes de lo habitual.

Los personajes están dibujados superficialmente, lo justo y necesario para conocer cómo es cada uno, cuales son sus aptitudes en aquella plataforma y así empatizar con ellos lo menos posible. Yo empaticé de igual forma, soy así de intenso.

Los efectos especiales me resultaron muy buenos, hablamos de hace veinte años y con el recuerdo del animatronic de Spielberg en la retina. Lo suficientemente creíble como para hacerte saltar del sillón unas cuantas veces, acompañados de buenos efectos de sonido que trabajan los ecos, los sonidos huecos, fugas de agua silenciosas… Todo lo que en una plataforma bajo el océano podríamos escuchar. Solos ante el gran azul.

Una segunda parte diecinueve años después, ha manchado el buen sabor de boca de una historia que debía haberse quedado en nuestros recuerdos. Secuela innecesaria, plagiada prácticamente de su predecesora y que yo obvié nada más verla. Su tercera parte, directa al VOD supera a su antecesora, aunque sigue teniendo una calidad bastante por debajo de la media.

Así que como amante de las películas de escualos (aunque es un amor-terror desmesurado) debo darle un aprobado con nota a esta historia de ataques marinos repleta de acción, suspense, mucha sangre y agua a raudales.


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