MISS (o el camino hacia la plenitud)

Miss (2020)


Dirección: Ruben Alves

Reparto: Alexandre Wetter, Isabelle Nanty, Pascale Arbillot, Thibault de Montalembert, Stefi Celma, Baya Rehaz, Hedi Bouchenafa, Moussa Mansaly, Alexiane Torres

SINOPSIS

Alex, un joven apocado que trabaja como profesor de boxeo para niños, sueña desde pequeño con ganar el certamen de Miss Francia. Con la ayuda de su “familia” de compañeros de piso, tratará de llegar hasta la final del certamen de belleza más conocido del mundo. Un joven que busca su identidad en un mundo con demasiados prejuicios y demasiadas ideas arraigadas.

OPINIÓN PERSONAL DE “MISS”

¡Feliz domingo de San Valentín visitante de mi blog! Creas o no creas en esta fecha señalada en el calendario como el día del amor, seguro que la reseña sobre la película de hoy te sorprende. Porque la historia que te voy a contar hoy trata sobre el amor; pero el amor más importante que puede existir: el amor a uno mismo. El conocimiento de la propia identidad, la búsqueda de la felicidad con la aceptación de uno mismo.

Lo más importante a la hora de afrontar esta película, es tener bien claro (a pesar de lo que pueda dar a entender la sinopsis) que no es una historia sobre una persona trans. Alex no es transexual, no se siente así. En ningún momento se vislumbra la posibilidad de que el personaje vaya a entrar en esa transición. En realidad, tampoco se confirma la heterosexualidad u homosexualidad del personaje. Y eso puede crear confusión, puesto que la definición no-binaria es relativamente nueva. Alex no se siente ni hombre ni mujer. Lo único que nos deja claro el director, es que Alex desde pequeño sueña con ser Miss Francia. Ese es su objetivo y decide luchar por él con todo lo que ello conlleva. Enfrentándose como mujer a un certamen en el que la perfección es símbolo de triunfo.

El ejemplo a seguir, su mejor amigo de la infancia que ha conseguido ser campeón de boxeo gracias a su tesón y fuerza de voluntad. Un gran apoyo para Alex, al igual que su disfuncional grupo de amigos (su única familia al fin de cuentas) que realizan el viaje con él.

He de decir que me esperaba una historia más dirigida a la comedia que al drama y ahí me equivoqué. Pero tampoco pienses que vas a llorar pañuelo en mano; sencillamente esta película francesa se toma muy en serio el camino que recorre Alex para sentirse realizado. Su discurso alaba el derecho a la propia identidad sin necesidad de dar explicaciones. Sin obligación ante nadie, sin derecho a represalia. Sin tapujos, directo al corazón. Y ahí es donde, para mí, acierta esta película. Su final, para mí sorprendente, da que pensar. Y eso me gusta.

Prácticamente el peso de la película recae completamente en su protagonista Alexandre Wetter, para mí, un gran descubrimiento. Un actor y modelo con una belleza andrógina increíble. Es verdad, alguien habrá que diga “si, si, pero se ve que es un hombre”. Hasta que se maquilla para entrar en el concurso. Lo siento por ese grupo de amantes de la crítica destructiva, pero es que incluso el cartel promocional de la película, da a entender que esa miss con la corona, es en realidad un hombre. El elenco en general gira en torno a Alex, matizando levemente el esbozo de cada uno de ellos. Tampoco creo necesaria la profundización en el resto de personajes, puesto que el viaje del héroe en este filme, es el viaje de Alex. No puede hacerlo solo, así que las pruebas las va superando gracias a su entorno, pero no creo que se precise saber más de ellos que lo que el director nos ofrece. Resulta más que suficiente.

Al igual que “Primer verano”, de la que hablé hace unas semanas, te invito a que descubras esta pequeña joya del cine galo, estrenada en plena pandemia. Con aquella película de Sébastien Lifshitz pudiste viajar al año 2000 y descubrir el despertar al amor homosexual de un adolescente. En este 2021, podrás descubrir el amor de un joven tímido hacia sí mismo, la aceptación del ser humano, con la sutileza que sólo el cine francés puede ofrecer. Y es que algo tiene el cine europeo, que se diferencia tan abismalmente del cine americano (que no lo menosprecio, por supuesto). El cine francés también se diferencia del español y estamos al lado. La fotografía, el método de narración, la música, los silencios. Cine intimista, que llega a tocar más allá del corazón.

La música original del filme (a excepción de algunos temas) corre a cargo de Lambert, que nos ofrece unas bellísimas composiciones musicales en gran parte pianísticas. Colocadas muy acertadamente en los momentos más delicados, dotan a la historia de la guinda dulce de un pastel que no peca de edulcorado en ningún momento.

Al final de todo, lo que he aprendido con este filme es la necesidad del ser humano de aceptarse tal y como es, dejando de lado el qué dirán; olvidando lo que la persona que está enfrente pueda opinar. Cada uno somos especiales tal y como somos, y ocultar nuestra esencia, lo único que hace es hacernos daño a nosotros mismos.

Y tras esta última reflexión, te deseo un San Valentín lleno de amor hacia ti con todo lo que eres, con todo lo que puedes llegar a ser y con todo lo que mereces. ¡Nos vemos la semana que viene!

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