DIRTY DANCING 2017 (o como destrozar un clásico)

Dirty Dancing (2017)


Dirección: Wayne Blair

Reparto: Abigail Breslin, Colt Prattes, Nicole Scherzinger, Bruce Greenwood, Sarah Hyland y Debra Messing.

SINOPSIS

Remake de la película del mismo título del año 1987. Baby Housemann viaja con su hermana y sus padres a un balneario en las montañas en el año 63. Allí conoce a Johnny Castle, bailarín y profesor de baile del hotel del que se enamora perdidamente. Por circunstancias, Baby debe aprender a bailar en un tiempo récord para sustituir a Penny, la compañera de baile de Johnny. Esos momentos de aprendizaje y ensayos continuos, harán que el amor surja entre ambos, aunque la diferencia de clases sociales será un impedimento para que triunfe el amor.

OPINIÓN PERSONAL DE “DIRTY DANCING 2017”

Como ya comenté en mi primer post, mi intención no es poner “a caldo” las películas, series o libros que no me gusten. Ya existen suficientes haters por la red… Pero sí que es cierto que con ésta película haré una excepción. Hablaré de ella porque como a la gran mayoría que crecimos con el Dirty Dancing original, este remake no era necesario. Y está de más por muchas razones.

La película de 1987 es un clásico (dejando de lado su mejor o peor calidad) por méritos propios. Marcó a una generación con esos bailes tan subidos de tono para aquella época. Coreografías estudiadas al detalle, giros de cámara para captar cada esencia de aquel “baile sucio”. Una música para el recuerdo, unos protagonistas con química desde la primera mirada que cruzan… Desgraciadamente nada de eso ocurre en esta nueva versión. Los protagonistas no desprenden ninguna química entre ellos, los bailes son cuasi deficientes. El director ha convertido una película musical en un musical colocando a todos los actores delante de un micrófono para que versionen los hits de su predecesora. Y eso está mal. Está mal porque es innecesario. La música en esta película debería transportarnos a los años 60 y no lo hace. Las bases musicales no son adecuadas ni para su momento posterior al final de la película, en 1975.

En un siglo en el que todo debe tener cabida, se coloca una actriz con una figura fuera del estándar de bailarina para que se convierta en “dirty dancer”. Y no hay que malentender estas palabras, ni mucho menos. Nikki Blonsky, actriz del remake de Hairspray de 2007 pesaba bastante más que Abigail cuando rodó la película. Pero a diferencia de ésta última, Nikki se movía a la perfección y cantaba como los ángeles. Si vamos a dejar cabida a que cualquiera puede ser bailarina, pongamos a alguien que aprenda a bailar durante el transcurso de la película. Y eso no le ocurre a Abigail (actriz que me gusta bastante) que no encaja en éste papel. El baile final, icónico en su original, resulta a mi visión vergonzoso; queda absurdo, flojo, pasos de clase de primaria, que le restan más calidad al producto, si cabe. El compañero de Baby camina a la par, puesto que no empatiza en ningún momento con el espectador; siempre prepotente, nada zalamero, sin miradas tiernas como tenía Patrick. Nada. Cero química. Colocar un romance interracial con la hermana de Baby no está mal, puesto que si hilamos muy fino, en el 62 más o menos ocurrió la revuelta racial en Estados Unidos para conseguir la integración; así que ocurriendo un año después esta película, le daré el ok. La relación de los padres aparece metida con calzador, gran relleno, pero no aporta nada a la historia. El final añadido que conecta con el inicio de este telefilm es de las soluciones más sin sentido que he visto. El colofón para un desastre total.

Así que, en general, opino que este es un remake que nunca se debería haber hecho. Quizás, y solo quizás, para los jóvenes que no hayan visto la película original, pueda llamarles la atención. Mucha gente opina que la película del 87 ha envejecido mal, pero discrepo. No deja de ser una historia de amor y baile, así que mejor recomendar la original antes que ésta versión.

Lo único que destaco desde mi punto de vista, es la nueva versión de “Hungry eyes”, que no ensombrece a su original, pero posee una calidez y base musical digna de mención. Así que gracias, Greyson Chance Pero ni por esas, la escena del baile “a trois con Penny ensayando” consigue ser interesante.


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