COMPAÑEROS INSEPARABLES (o la enfermedad que sacudió al colectivo)

Compañeros inseparables (1989)


Dirección: Norman René

Reparto: Campbell Scott, Stephen Caffrey, Bruce Davison, Dermot Mulroney, Brian Cousins, John Dossett, Mark Lamos, Michael Schoeffling, Mary-Louise Parker, Patrick Cassidy

SINOPSIS

Durante la década de los ochenta, una enfermedad desconocida irrumpía en el mundo. Conocida como SIDA, comenzó afectando a la comunidad homosexual. Mezcla de diferentes síntomas, la comunidad médica no sabe cómo detectarla y mucho menos, cómo combatirla. Un grupo de amigos gays trata de afrontar esta nueva enfermedad con seguridad y aplomo. Aunque no todos lo conseguirán.

OPINIÓN PERSONAL DE «COMPAÑEROS INSEPARABLES»

A llorar se ha dicho. Anoche volví a ver esta película a la que le tengo un cariño especial. No recuerdo exactamente cuando la ví (incluso podría haberla visto poco después de su estreno, a principios de los 90), pero recuerdo que me marcó bastante, porque yo sí viví aquella época, aunque fuera un crío. Recuerdo los comentarios acerca de esa nueva enfermedad, que solo afectaba a drogadictos y maricones. Un estigma que costó décadas anular. Uno de tantos.

Para comenzar a explicarte un poco esta película, debes saber que la trama gira en torno al Sida, no sobre el VIH. Hay que diferenciarlo muy bien para poder llegar a entender esta historia. Breve explicación: el VIH sin tratamiento, provoca complicaciones transformándose en Sida. En la historia que nos encontramos, no se sabe nada del VIH, por lo que directamente todas esas complicaciones derivan en enfermos de Sida, que es la fase final de la enfermedad. Esa es la razón por la que en aquellos años fallecieron tantísimas personas por esta enfermedad. Cuando se estudió el VIH, fue cuando todo comenzó a estabilizarse. Sin olvidar que esta plaga se ha cobrado la vida de más de 40 millones de personas desde 1981. Ahí es nada.

No es una película de visionado fácil. Es decir, el tema ya de por sí es bastante delicado. Puede que en algunos momentos carezca de un rigor histórico o médico, pero recuerda que se hizo cuando esta enfermedad era algo desconocido para la comunidad médica (o eso nos hicieron creer), por lo que está basado en informaciones más bien confusas. La evolución de todos y cada uno de los personajes tiene una carga dramática muy potente. Cada sentimiento, cada acción, repercute en su entorno, en sí mismos. Duele hasta el fondo del alma, el desamparo en el que se encuentran, la impotencia al ver morir a sus mejores amigos, a sus parejas, a todo su entorno. Una vida que se va desmoronando en un momento en el que comenzaban a sentirse cada vez más libres. Una mancha más a la que atacar para el sector más homófobo de la sociedad. Y lo siento, luego habrá gente que pregunte que el Día del Orgullo… ¿para qué?

Es una película sencilla a la hora de su filmación. Es decir, estamos hablando de finales de los ochenta, por lo que el método de filmación es directo, sin tanta tecnología como existe a día de hoy. Pero es que tampoco le hace falta. El recorrido de los personajes está confeccionado en pequeños bloques que abarcan diferentes momentos entre 1981 y 1989. Comienza la mañana del 3 de julio de 1981, cuando el New York Post publicó el primer artículo acerca de una nueva enfermedad que se transmitía entre hombres homosexuales y finaliza en julio del 89, con los protagonistas caminando por la playa. La historia está plagada de una humanidad pocas veces vista hasta aquella época. El miedo a perder lo que tienen, la tristeza ante un final inminente y sin solución. La descarnada realidad de luchar contra algo que no sabes cómo combatir (mejor ejemplo que el reciente Covid, no lo hay, por desgracia), pero que deseas que no llegue a tocarte de cerca. Aunque a todos ellos les toca demasiado de cerca. Y eso hace de esta una película dura, pero necesaria. Porque el pasado, y lo diré hasta que me canse, no se debe olvidar (Prep, muy bien, pero está ahí por todos los que murieron, empatía), porque el olvido causa la repetición.

Uno de los puntos a favor es la normalización del colectivo, teniendo en cuenta el año en que se filmó. El director nos muestra la vida de un grupo de amigos gays y la forma en la que cada uno de ellos afronta la llegada de esta nueva enfermedad. El miedo, la tristeza, la indiferencia, el caos. Todos tienen miedo a ese bicho que, gracias a la prensa de la época, pueden contraer por ser como son. Los que tienen todas las papeletas, y por desgracia, así fue durante bastante tiempo.

Hay que tener en cuenta que su director, Norman René, fue uno de los afectados por el virus del SIDA y falleció en el año 96 a causa de esta enfermedad. Puesto que si alguien conocía de primera mano lo que estaba sucediendo, era él, por desgracia. Un retrato intimista, sincero, crudo y cruel acerca de una época convulsa en la que al propio rechazo directo de gran parte de la sociedad hacia este colectivo, se le unió una enfermedad que asoló a miles de homosexuales durante esos primeros años de desconocimiento.

Porque al final, le pese a quien le pese, esta enfermedad NO es una enfermedad de personas homosexuales. Aunque haya muchos que así lo sigan creyendo.

¡Cuídate mucho y pasa una feliz semana!

¿Cómo afrontarías tú una epidemia de este calibre? ¡Déjame tu comentario más abajo!


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