DENTRO DEL LABERINTO (o el reloj corre a favor de los Goblins)

Dentro del laberinto (1986)


Dirección: Jim Henson

Reparto: Jennifer Connelly, David Bowie, David Goelz, Toby Froud, Natalie Finland, Shelley Thompson, Christopher Malcolm, Frank Oz, Ron Mueck, Brian Henson

SINOPSIS

Sarah se ha quedado a cargo de su hermano pequeño mientras sus padres han salido. Imaginativa y risueña, lo que menos le apetece es cuidar de su hermano llorón. Por lo que pìde al rey de los Goblins, Jareth, que venga a llevárselo si no deja de llorar. Y desgraciadamente, eso ocurre, por lo que Sarah debe recorrer el laberinto que hay a los pies del castillo del rey Jareth para lograr recuperar a su hermano antes de que se convierta en un goblin más.

OPINIÓN PERSONAL DE «DENTRO DEL LABERINTO»

¡Encantado de verte de nuevo por aquí! Hoy nos toca soñar con mundos fantásticos, con personajes irreales y con una historia de cuento. Esta película de 1986 nos ofrece una aventura trepidante, a contrarreloj. Un reloj que corre sin descanso, y una protagonista que tiene que darse prisa por salvar a su hermano.

Una película de aventuras y fantasía que a pesar de tener casi cuarenta años de historia, sigue poseyendo una magia especial tras cada visionado. No podría explicarte si es por la historia, los decorados, los personajes, o por todo en su conjunto. Que creo que va más por esto último.

La película arranca con buen ritmo, y apenas pasados diez minutos, ya está todo el lío presentado, el objetivo marcado y la aventura comienza. Por lo que prácticamente toda la cinta es una aventura de principio a fin. Los personajes se van presentando a medida que avanza la historia, por lo que no hay espacios vacíos de acción. Y eso gusta al espectador.

Obviamente, lo primero y más importante que voy a destacar son las marionetas del maravilloso Jim Henson. Para mí, que crecí en la época de los teleñecos, Barrio Sésamo y un sinfín de maravillas, la evolución del CGI, le ha restado magia a este tipo de productos. Sobre todo a nivel emocional y sensorial. Es decir, sabemos que es una marioneta, pero es increíble la maestría que Henson tiene con ellas (Cristal Oscuro, por ejemplo).

Creo que desde que vi esta película, quedé prendado de la belleza de Jennifer Connelly. Su buen hacer con aquella juventud, crea un personaje que al inicio de la película no llega a conectar con el espectador por su rebeldía, pero que poco a poco taladra nuestros corazones, queriéndola acompañar durante toda su aventura. Y protegerla para que no le pase nada.

No soy fan de David Bowie como cantante, pero aquí hace un gran papel como Jareth. No es un villano al uso, ya que disfruta observando cómo la protagonista trata de llegar a su castillo. Le pone trabas, trampas y hace todo lo posible por que Sarah tarde más tiempo y así pueda quedarse con su hermano para convertirlo en un goblin. Pero no demuestra una maldad aterradora, puesto que esto es un cuento infantil. Jareth es malo y punto. No es la personificación del diablo, ni mucho menos.

Los personajes de Jim Henson son adorables, los buenos y los no tan buenos. Ludo es un amor, Hoogle se hace querer, Dydimus es adorable… Vamos, existe un repertorio de marionetas que harán las delicias de los pequeños y de los no tan pequeños. Inolvidable la escena de Sarah ante las dos puertas, aun a día de hoy, trato de entenderla. A mí no se me habría ocurrido jamás acertar aquello…

La historia está llena de detalles que la hacen encantadora. Todo el recorrido de Sarah a través del laberinto está repleto de pequeños momentos que crean un todo extraordinario. Porque si hay algo claro en esta historia, es que no hay que dar todo por sentado. Nada es lo que parece, y toda sorpresa nos enseña algo nuevo y desconocido. Al final, solo puedo describirla como una obra de arte de la magia y la fantasía. Porque lo tiene todo.

Y con esto, vuelvo a reincidir en mi opinión acerca del cine de los ochenta. Fue, es y será de lo mejor que hemos tenido. Así que si quieres pasar una tarde mágica y no conoces este clásico, te lo recomiendo sin duda alguna. Porque todos tenemos algo infantil en nuestro interior, y a veces apetece sacarlo a respirar…

¡Nos vemos la semana que viene con un nuevo artículo!


EL RETORNO DE LAS BRUJAS (o cómo Disney hacía bien las cosas hace tiempo)

El retorno de las brujas (1993)


Dirección: Kenny Ortega

Reparto: Bette Midler, Sarah Jessica Parker, Kathy Najimy, Omri Katz, Thora Birch, Vinessa Shaw, Amanda Shepherd, Kathleen Freeman, Doug Jones

SINOPSIS

En la noche de Halloween, se cree que en Salem, si una virgen enciende la vela de la llama negra, las tres brujas Sanderson volverán a la vida para hacerse con las almas de todos los niños de Salem. Eso es lo que le ocurre a Max Dennsion, nuevo en la ciudad, que sin quererlo, enciende esa vela para demostrar a la chica que le gusta que esas historias solo son habladurías. Desgraciadamente, Winifred, Sarah y Mary Sanderson son devueltas a la vida y comienzan a preparar su venganza contra los habitantes de Salem.

OPINIÓN PERSONAL DE «EL RETORNO DE LAS BRUJAS»

Hoy me toca ponerme petardo, con una película que no es ninguna maravilla, pero visto el destrozo de su secuela, la original ha ganado muchos positivos para mí. Película familiar, sin pretensiones más allá de hacer pasar un rato agradable todos juntos (o en soledad, cada uno con lo suyo). No busca ningún trasfondo en especial. Nos encontramos ante una comedia fresca, divertida y con algún que otro toque picante (que los niños no llegarán a entender) que da chispa al guion.

Como buena película de Disney (de la época de los noventa), todo parece cuidado al detalle. Vestuario, escenografía, guion e interpretación. Una historia sencilla de malos y buenos, en los que juega un papel determinante la diferencia de épocas de los villanos. Es decir, las hermanas Sanderson fueron ejecutadas trescientos años atrás, por lo que cuando son resucitadas, todo ha cambiado demasiado para que ellas puedan asimilarlo con facilidad. Momentos para el recuerdo, como el río negro, el autobús o la visita a casa de Satán. Lástima que algo tan básico como un mechero creara un momento tan divertido en esta película, y treinta años después ningún guionista ha sido capaz de encontrar momentos divertidos en la segunda parte. Bueno, no quiero desviarme hacia la secuela…

Las tres brujas realizan una actuación más que aceptable, creando tres personajes muy bien diferenciados entre sí, cada uno con su toque de humor personal. Obviamente, a mí Sarah Jessica Parker me encanta y aquí me resulta muy divertida, bastante alejada de sus roles más conocidos. Pero mención especial a una fabulosa Bette Midler.

Una jovencísima Thora Birch interpreta a una de las niñas más repelentes y a la vez más encantadoras de cualquier película familiar. Porque consigue que te saque de tus casillas y a la vez, que no quieras que nada le ocurra. Su hermano mayor, Omri Katz y Vinessa Shaw, son los jóvenes que lucharán junto con Thora contra las hermanas Sanderson. Los padres de Max y Dani son también muy divertidos y consiguen llamar la atención con el poco peso que tienen sus personajes, lo cual se agradece porque todos y cada uno de los participantes de la película tienen su momento “estelar” por decirlo de alguna manera. Los enemigos de Max tampoco se quedan atrás, tontainas y chulescos.

Un gato que habla, un zombie enamorado, si es que no le falta de nada a esta historia. Hechizos, maldiciones, persecuciones y miedo a los adelantos del siglo XXI es lo que te espera con este filme. Un rato agradable para disfrutar en la tarde de Halloween. Por la noche, puedes ponerte la icónica “Halloween” de Jamie Lee Curtis.

Por supuesto, y en vista de que recién estrenada hace unos meses la secuela, y de repente te hablo de la original, pues ya sabrás (si sueles leer mis reseñas), que no hablo de lo que no me ha gustado. Así que ya sabes, esta segunda parte casi treinta años después, llega tarde, mal y sobre todo demasiado politizada y forzada por los cánones que a día de hoy parecen ser de obligado cumplimiento. No. Yo no la compro. Una pena tanta espera para ver eso.

¿Has visto estas películas? ¿Qué te han parecido?

¡Cuéntame y nos vemos pronto!


LA LLAVE DEL MAL (o cómo creer en lo que nunca creíste)

La llave del mal (2005)


Dirección: Iain Softley

Reparto: Kate Hudson, Gena Rowlands, Peter Sarsgaard, John Hurt, Joy Bryant, Maxine Barnett, Fahnlohnee R. Harris

SINOPSIS

Tras dejar su empleo como enfermera en un hospital, la joven Caroline consigue trabajo en una mansión a las afueras de Nueva Orleans. Debe cuidar a un anciano que acaba de sufrir una embolia y para ello se instala en casa de los Deveraux. La esposa del enfermo se muestra recelosa ante la presencia de Caroline y los sucesos extraños comienzan a ocurrir, despertando la curiosidad de la joven por descubrir lo que ocurre con aquel matrimonio.

OPINIÓN PERSONAL DE «LA LLAVE DEL MAL»

Hoy nos remontamos hasta el 2005 para recordar una película que si aún no la has visto, no ha perdido para nada su esencia de thriller de terror psicológico. No es terror del actual (ya sabes que me encanta ese género), pero la ví hace unos días de nuevo y su halo de misterio me sigue encantando.

He de decir, que no sé qué es lo que tiene la ciudad de Nueva Orleans, pero me atrapa con su encanto mágico. Puede ser que me marcara “Entrevista con el vampiro” allá por los noventa, y que esa magia vampírica me haga ver esa ciudad como un destino a visitar alguna vez en la vida. También «True blood» ocurre en el estado de Lousiana, así que más encanto todavía…

Como en todas mis reseñas, los spoilers no tienen  cabida, así que trataré de explicarte lo que me gusta de esta historia sin desvelar nada. Porque merece mucho la pena este guion. La mansión donde viven los Deveraux, junto al delta del Mississippi, no está pensada para infundir miedo, que es lo que en muchas otras películas es un recurso fácil y efectivo. La casa no es lo que da miedo. Es una típica casa sureña, y lo que realmente perturba es lo que hay dentro. Los secretos ocultos, las mentiras. Todo eso es lo que poco a poco te va atrapando y envolviendo a ritmo de Papa Justify (ya sabrás a qué me refiero). La incredulidad es el leit motiv de Caroline, la resistencia a creer en lo que podría estar ocurriendo en el interior de aquella casa. Porque existe un aroma a normalidad de una pareja de avanzada edad, con sus manías y sus recelos. La verdadera evolución existe en el interior de Caroline, por tratar de comprender todo lo que se encuentra en aquella casa.

Una banda sonora a cargo de Ed Shearmur (Los ángeles de Charlie, Miss agente especial) que nos sumerge en los momentos más intensos de la película, haciéndonos partícipes con acordes directos y llenos de tensión. Lo que demuestra que muchas veces, la música es mucho más importante que los golpes de efecto (jumpscares) a base de sonidos estridentes que asustan infinitamente más que la imagen. Además de la archiconocida canción «Iko Iko», que aquí da de todo menos buen rollo… La dirección de fotografía ofrece momentos de auténtica angustia, con sombras, luces y movimientos rápidos de cámara.

En cuanto a la interpretación, pues Kate Hudson a mí me gusta bastante. Este es un registro en el que ella no suele moverse, puesto que le van más las comedias románticas. Y aquí convence en el papel protagonista, aunque he de reconocer que la increíble Gena Rowlands se la come en los enfrentamientos cara a cara. Pero aun así, los cuatro protagonistas realizan un gran trabajo interpretativo, con ese John Hurt (Alien el octavo pasajero) angustiado por todo lo que le rodea, y un Peter Sarsgaard (La huérfana) que trata de ayudar a Caroline a toda costa.

Con un plow twist (el giro argumental de toda la vida) que es muy sorprendente, la película nos muestra lo que a mí me encanta: esa sensación de “eso no me lo esperaba para nada…”. Es probable que para muchos escépticos, el final ellos ya se lo imaginaran (hay demasiado inteligente suelto), pero he de reconocer, que yo no me lo esperaba en absoluto.

La historia se resuelve de forma muy clara, es decir, todo queda perfectamente explicado durante el transcurso de la película, por lo que es muy fácil atar cabos cuando se genera el desenlace de la historia. No existen los sustos fáciles. Porque su guion está perfectamente hilado para explicarnos lo que necesitamos saber (y Caroline también) y con esos datos dejarnos llevar por la historia. No quedan huecos muertos, frases absurdas o tramas no resueltas, lo cual se agradece. Todo tiene un por qué, y por eso te digo que tras un segundo visionado (cuando ya conoces el final) consigues ver los entresijos que el guionista había escondido durante toda la cinta.

Pues hasta aquí mi reseña sobre “La llave del mal”, que he de reconocer que gana interés al repetir su visionado. Porque aunque ya conozcas el final, entiendes muchos guiños y pistas que el guion va soltando como pequeñas perlas que parecen no tener importancia, pero que juntas forman un todo sorprendente.

¡Nos vemos la semana que viene!


SUPERNOVA (o el viaje hacia el olvido)

Supernova (2020)


Dirección: Harry McQueen

Reparto: Colin Firth, Stanley Tucci, James Dreyfus, Pippa Haywood, Sarah Woodward, Tina Louise Owens, Julie Hannan, John Alan Roberts, Lori Campbell, Peter MacQueen

SINOPSIS

Sam y Tusker llevan juntos más de veinte años. Han decidido hacer un viaje en su caravana por diferentes lugares de Inglaterra, visitando a familiares y amigos. Quieren recordar todo lo que han vivido juntos, porque uno de ellos ya está empezando a olvidarlo.

OPINIÓN PERSONAL DE «SUPERNOVA»

Historia dura la que te traigo hoy. Es cierto, que la vi hace un par de semanas y por supuesto con todo lo que me transmitió, quería hacer esta reseña lo antes posible. Pero bueno, había colgado dos reseñas de películas las semanas anteriores, así que por eso publiqué mi opinión sobre la serie «Perdidos».

Podría no contarte de lo que va la historia, pero lo cierto es que viendo el tráiler, o leyendo la sinopsis en cualquier página, sabrás que esta película trata la enfermedad del Alzheimer. Lo interesante que nos ofrece esta película es el estado en el que se encuentra la enfermedad del protagonista durante todo el metraje. Habría sido fácil utilizar el recurso más fácil, adelantarse hasta el momento más crudo y triste de esta enfermedad degenerativa. Conseguir la lágrima fácil, en el final del trayecto del personaje, cuando ya no conoce lo que le rodea.

Pero Harry McQueen empieza a contarnos la historia cuando los pequeños indicios de ese declive aparecen, desestabilizando a la pareja. Cuando ambos son conscientes de que todo está empezando a desmoronarse. Y creo que ahí radica el hecho de que esta película sea perfecta. Hay tanta dulzura en las palabras, tanto amor en las miradas, que no hace falta lanzarse a los llantos desaforados ni a los gritos de dolor. Esa calma aparente que transmiten los dos, aunque ambos tengan miedo a lo que se avecina, te traspasa el corazón.

Los paisajes idílicos de Inglaterra y la banda sonora, se acoplan a la perfección a lo que el director quiere mostrarnos. Por supuesto, que no creo que pretenda embellecer una situación tan triste y que descoloca tanto, mostrándonos preciosos bosques o lagos soleados. Desde mi punto de vista, todos los lugares, todo el recorrido que realizan los personajes, son una muestra de lo que con el paso de la vida, todos recorremos de una forma u otra. Porque eso es lo que quieren recordar los protagonistas. Todo lo que han vivido juntos, todo el amor que han sentido en cada uno de esos lugares y con cada una de las personas con las que se cruzan durante el viaje.

Normalmente, una gran película tiene unas interpretaciones igual de grandes. O a veces no. Pues en «Supernova», Stanley Tucci y Colin Firth están que se salen. Me parece de una calidad interpretativa excepcional, el ser capaces de transmitir todo ese dolor, todo ese miedo, toda esa incertidumbre con apenas cuatro palabras y con interminables miradas y gestos. Los dos están en estado de gracia. Y aunque por ahí he leído que Tucci supera a Firth, yo los igualo. Y si me apuras, creo que Firth está sublime.

Al final, esta película no es una historia de diálogos. Al menos de diálogos pronunciados por los personajes. De hecho, las intervenciones son pocas, cortas y directas. Lo que hace realmente hermosa a esta historia es todo lo contrario. Son los silencios, las miradas, la melodía. El alma de la pareja luchando por un destino que no pueden controlar y que se les escapa de las manos.

Otro de los aspectos destacables en ésta película, es el tratamiento que se ha dado a la relación de los protagonistas. El director ha utilizado tanta sensibilidad, tanto amor, tanto cariño hacia dos personas que afrontan la enfermedad de uno de ellos, sin importar su orientación, sin caer en los tópicos, que a mí me ha sobrecogido.

Un final abierto, o al menos, a mí me lo parece. Duro, muy duro. Ya sabrás que soy muy de llorar, pero desde el minuto quince, ya tenía un nudo en el estómago. Tengo que confesar, que tuve que pararla en un momento dado, para calmarme y poder continuar. Pero bueno, yo soy muy de sentimientos, así que a lo mejor no es de llorar desde tan iniciada la película. Tú decides.

¿Conocías esta película? ¡Nos vemos la semana que viene, con más historias que contar!


LAS AVENTURAS DE PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO (o de viaje con la boa y los tacones)

Las aventuras de Priscilla, reina del desierto (1994)


Dirección: Stephan Elliott

Reparto: Terence Stamp, Hugo Weaving, Guy Pearce, Bill Hunter, Sarah Chadwick, Mark Holmes, Rebel Penfold-Russell, John Casey, Julia Cortez, Murray Davies

SINOPSIS

Dos drag queens (Mitzy y Felicia) y una transexual (Bernadette), residen en Sidney y son contratadas para actuar en un hotel en Alice Springs, situado en mitad del desierto de Australia. A bordo de un autobús preparado a conciencia para ese viaje, las tres emprenden una maravillosa aventura recorriendo el desierto. Alegrías y tristezas se mezclarán en un viaje descubrimiento personal.

OPINIÓN PERSONAL DE «LAS AVENTURAS DE PRISCILLA, REINA DEL DESIERTO»

¡Feliz fin de Semana Santa! Espero que hayas disfrutado de tu descanso, de las procesiones si te gustan, en general, que hayas tenido un tiempo para tí…

Hoy te quiero hablar de este clasicazo al canto que te traigo hoy. Corrían mediados de los noventa, cuando de la lejana Australia comenzaba a publicitarse una película curiosa para aquella época. Un autobús con un tacón en el techo, recorriendo las vastas tierras desérticas de Australia, a ritmo de Gloria Gaynor. Lentejuelas, tacones, boas de plumas y purpurina.

Poco presagiaba lo que aquella cinta desataría a nivel mundial. Una película tan excéntrica como necesaria. Y es que si no la has visto, es de obligado visionado, porque es una verdadera delicia. Un viaje terrenal por Australia que hará a las tres protagonistas replantearse sus propios temores, enfrentarse a ellos y vencerlos. Un viaje de aceptación personal, salpicado por éxitos de la música disco, coreografías y mucho cachondeo.

Esta película es una road movie de manual (Thelma & Louise por ejemplo), en la que unos personajes realizan un viaje con sus pros y sus contras. Solo que aquí lo atípico no es solo lo que los personajes viven durante ese viaje. Los mismos personajes tienen su propio viaje interno debido a su doble condición (Terence no, que ella ya tiene claro quién es) y durante todo el viaje aprenden a conocerse entre ellos, así como a sí mismos.

Uno de los puntos a favor que tiene esta cinta es su elenco protagonista. A día de hoy, los tres son conocidísimos, pero en aquella época, recuerdo que yo conocía sobre todo a Terence Stamp, por ser el profesor de “Link”, el General Zod en “Superman 2” o Victor Taft en “Peligrosamente juntos”. El señor Guy Pearce era un ídolo allí en la tierra de los canguros gracias a “Neighbours”, una de esas interminables series que lanzaron a estrellas como Kylie Minogue, Margot Robbie, Russell Crowe, o Liam Hemsworth. Y a Hugo Weaving tampoco le había dado tiempo a despuntar. Y creo que eso jugó (al menos para mí) una baza muy positiva. No conocer a los dos actores que interpretan a las drag queens, y ver a un personaje tan carismático como Stamp interpretando a un transexual. Aunque han pasado los años, mi percepción de Guy Pearce es y será durante mucho tiempo, el de la musculoca que interpretó en esta película. Rompedores, auténticos, realistas, sensibles y certeros. Tres interpretaciones gloriosas, dignas para el recuerdo. Pero yo, le pese a quien le pese, me quedo de lleno con Guy Pearce y su interpretación de lo que era una LOCA con todas las letras. Sublime y divertidísimo.

Y lo que más me gusta de esta historia, es lo humanos que están creados los personajes. No se les ridiculiza, no se les caricaturiza. No son personajes destinados a la tragedia, pecadores insanos, malvados vengativos, ni mártires. Son seres humanos, que sin darse cuenta, comenzaron a abrir la puerta el colectivo LGTBIQ+, desde la lejana Australia.

La amistad encubierta por el odio y la envidia que parecen profesarse entre ellos, aflora en los momentos necesarios, demostrando que ante la crueldad del mundo real, estar unidos es lo más importante que deben conseguir. Luchar en equipo contra una sociedad que no quiere entenderles. Y mucho menos aceptarles. Y aun así, entre golpes de humor y alguna que otra lágrima, consiguen su objetivo, aunque no sea como ellos esperaban.

La banda sonora es una delicia. Las actuaciones ensalzan aún más si cabe grandes clásicos de la música disco, volviendo a poner a Abba en el punto de mira del mundo. La ópera que canta Guy Pearce sobre el autobús es de una belleza extrema (pequeño spoiler, pero quería decírtelo).

El vestuario ganó un Oscar, y con razón. Puede ser que en otra película, colocando todos esos accesorios y trajes estrambóticos en otro lugar, no resaltaran tanto. Pero en aquel desierto, cada toque de color destaca como un arco iris en un día de lluvia. Cada cambio de vestuario es un deleite para la vista, a cual más alocado. A cual más provocativo. Y no en el sentido sexual de la palabra, sino provocativo hacia los ojos de la Australia profunda que las observan.

Como nota informativa, los americanos trataron de copiar este exitazo australiano y crearon “A Wong Foo, gracias por todo Julie Newmar”, tirando de estrellas del momento como Patrick Swayze, Wesley Snipes y John Leguizamo. No le quito mérito, pero es demasiado soft y happy end, como a EEUU le gusta. Mucho menos realista que Priscilla a leguas. Pero bueno, para que sepas que también existe una historia muy similar hecha por los americanos.

Sensible, emotiva, divertida… Esta película tiene todos los ingredientes para volver a verla cada cierto tiempo. Y disfrutar de una historia fresca, sincera y de la que todos podemos aprender. A aceptarnos como somos, a ser felices de esa manera y salir adelante a pesar de los inconvenientes que la vida nos va ofreciendo.

Así que si no conocías esta preciosa historia, te la recomiendo, porque aunque tiene más de 25 años, verla es un dulce para la vista.

¡Hasta la próxima!


THE NORMAL HEART(o la lucha de una minoría estigmatizada)

The normal heart (2014)


Dirección:  Ryan Murphy

Reparto: Mark Ruffalo, Matt Bomer, Taylor Kitsch, Jim Parsons, Julia Roberts, Alfred Molina, Joe Mantello, BD Wong, Jonathan Groff, Stephen Spinella, Finn Wittrock, Denis O’Hare

SINOPSIS

Basado en la historia personal del guionista Larry Kramer, nos encontramos a principios de los años ochenta, cuando el Sida hace su aparición con gran virulencia. El desconocimiento ante este nuevo “cáncer gay” arrasó con la vida de miles de personas. Activistas homosexuales y médicos luchan por demostrar que aquella nueva enfermedad no es exclusiva del colectivo gay.

OPINIÓN PERSONAL DE «THE NORMAL HEART»

Estupenda película del 2014 que no conocía, a pesar del elenco tan conocido que interviene en ella. Una historia acerca de la aparición del Sida en Nueva York y la lucha de una doctora y un grupo de activistas por conseguir visibilizar esa nueva epidemia que comienza matando al colectivo gay.

Esta película está basada en la pieza teatral “The normal heart” de Larry Kramer (que quiero buscar porque no sabía que derivaba de un texto teatral) y he llorado. Ya sabes que soy muy sentimental, pero es que esta historia es tan dura, tan cruel y tan real, que es imposible no empatizar con la situación. Y ya no te digo que conectes con uno u otro personaje para llegar a ese sentimiento comprimido en el pecho. El grupo, el colectivo, la enfermedad, la impotencia de todos y cada uno de ellos. La muerte que va arrasando con todos y cada uno de ellos, sin saber cómo ayudar, ni por qué ocurre todo en las sombras, sin que el mundo haga nada. Eso es lo que desgarra por dentro.

Y Ryan Murphy logra transmitirlo a base del conocimiento y su especial forma de filmar. Que a muchos es posible que no les guste, pero sabes ya que es un director por el que tengo debilidad (Scream Queens, AHS, The Prom, y un largo etc). De una fuerza descomunal, comenzando por su guion, hasta la increíble interpretación de todos los actores. Pasando por una fotografía muy al estilo al que Murphy nos tiene acostumbrados y una música que compacta a la perfección con aquella época en la que el mundo se convulsionó a causa de una nueva enfermedad.

Este tema ya ha sido tratado en infinidad de películas y series, y de alguna de ellas ya te he hablado por aquí, como “It’s a sin” o “Compañeros inseparables”. Digamos que en ésta película de la que te hablo hoy, se ahonda mucho más en los sentimientos de los personajes a nivel grupal (la preocupación por el colectivo) por conseguir hacerse oír. La demanda de investigación, ayuda y des estigmatización acerca de que ese nuevo cáncer, no afecta sólo a la población gay. No hay mentiras acerca de todo ello, solo hay que leer un poco la historia. El Sida apareció en 1981 y no fue hasta 1985 cuando Ronald Reagan habló sin tapujos acerca de la nueva enfermedad. Y ya habían muerto más de 20.000 personas. Así que la realidad, como siempre, supera a la ficción.

La lucha constante de Ned por hacerse oír se convierte en una barrera frente a sus amigos gays, que buscan la vía diplomática y el silencio por respuesta (no provocar oleajes), dejando sin darse cuenta que el tiempo pase y la plaga se extienda irremediablemente. Quizás hay momentos en los que el personaje de Mark Ruffalo parece excesivamente desquiciado, pero solo hay que meterse en su piel, para entender esa rabia, ese eterno rencor hacia la sociedad americana. La relación con su hermano Ben, nos ofrece una visión muy realista acerca de la verdadera aceptación moral de muchos. El amor que se profesa por vínculos familiares, choca de frente con la realidad de una sexualidad que muchos heterosexuales no aciertan a comprender o directamente no aceptan. Los diálogos entre ellos (sobre todo los reproches de Ned) poseen una fuerza brutal y llena de verdades escupidas a bocajarro.

El elenco está compuesto por actores de gran renombre como Mark Ruffalo (Hulk, En carne viva), Alfred Molina (Spider-man, El código DaVinci) o Julia Roberts (Pretty Woman, Erin Brokovich), así como un grupo de los que se convertirían con el paso de los años en actores fetiche de Ryan Murphy (Matt Bomer, Finn Wittrock o Denis O’Hare).

El trabajo de Mark Ruffalo me ha sorprendido muy gratamente. Es más, me ha tocado el corazón en infinidad de momentos del filme. Un diez con mayúsculas para él. Consigue mostrarnos a un ser humano desesperado por su comunidad, enamorado de la vida y con unos accesos de ira a causa de la frustración que encogen el corazón. Julia Roberts, como siempre, soberbia. Su papel, aunque tiene peso en la historia a nivel informativo, no aparece en exceso, pero es que tampoco le hace falta. Su monólogo principal muestra la gran actriz que es, apoyada por un gran texto que no esconde nada de lo que quiere hacer que se sepa. Mención especial (porque todos los personajes están maravillosamente creados) para un Matt Bomer, que deja de ser solo una cara bonita para el gran público y nos muestra a un periodista gay que evoluciona hasta el delirio interpretativo. Una delicia.

Un grito desgarrado que nos recuerda, con una dureza y crudeza agonizante, la aparición de esta pandemia mundial. La forma en la que el círculo en el que apareció y cómo volvió a estigmatizar a un colectivo que había luchado durante años por conseguir su libertad. Una epidemia que como ya dije en otro post, ha acabado con la vida de más de 36 millones de seres humanos desde su aparición.

Es dura, es directa y duele. Pero te recomiendo que no pierdas la oportunidad de verla. Es un viaje al pasado, que nos ayuda a entender un poco más el camino que sigue recorriendo el colectivo. ¡Que la disfrutes!

¡Nos vemos la semana que viene!