DIRTY DANCING 2017 (o como destrozar un clásico)

Opinion de Dirty Dancing 2017

Dirty Dancing (2017)


Dirección: Wayne Blair

Reparto: Abigail Breslin, Colt Prattes, Nicole Scherzinger, Bruce Greenwood, Sarah Hyland y Debra Messing.

SINOPSIS

Remake de la película del mismo título del año 1987. Baby Housemann viaja con su hermana y sus padres a un balneario en las montañas en el año 63. Allí conoce a Johnny Castle, bailarín y profesor de baile del hotel del que se enamora perdidamente. Por circunstancias, Baby debe aprender a bailar en un tiempo récord para sustituir a Penny, la compañera de baile de Johnny. Esos momentos de aprendizaje y ensayos continuos, harán que el amor surja entre ambos, aunque la diferencia de clases sociales será un impedimento para que triunfe el amor.

OPINIÓN PERSONAL DE «DIRTY DANCING 2017»

Como ya comenté en mi primer post, mi intención no es poner “a caldo” las películas, series o libros que no me gusten. Ya existen suficientes haters por la red… Pero sí que es cierto que con ésta película haré una excepción. Hablaré de ella porque como a la gran mayoría que crecimos con el Dirty Dancing original, este remake no era necesario. Y está de más por muchas razones.

La película de 1987 es un clásico (dejando de lado su mejor o peor calidad) por méritos propios. Marcó a una generación con esos bailes tan subidos de tono para aquella época. Coreografías estudiadas al detalle, giros de cámara para captar cada esencia de aquel “baile sucio”. Una música para el recuerdo, unos protagonistas con química desde la primera mirada que cruzan… Desgraciadamente nada de eso ocurre en esta nueva versión. Los protagonistas no desprenden ninguna química entre ellos, los bailes son cuasi deficientes. El director ha convertido una película musical en un musical colocando a todos los actores delante de un micrófono para que versionen los hits de su predecesora. Y eso está mal. Está mal porque es innecesario. La música en esta película debería transportarnos a los años 60 y no lo hace. Las bases musicales no son adecuadas ni para su momento posterior al final de la película, en 1975.

En un siglo en el que todo debe tener cabida, se coloca una actriz con una figura fuera del estándar de bailarina para que se convierta en “dirty dancer”. Y no hay que malentender estas palabras, ni mucho menos. Nikki Blonsky, actriz del remake de Hairspray de 2007 pesaba bastante más que Abigail cuando rodó la película. Pero a diferencia de ésta última, Nikki se movía a la perfección y cantaba como los ángeles. Si vamos a dejar cabida a que cualquiera puede ser bailarina, pongamos a alguien que aprenda a bailar durante el transcurso de la película. Y eso no le ocurre a Abigail (actriz que me gusta bastante) que no encaja en éste papel. El baile final, icónico en su original, resulta a mi visión vergonzoso; queda absurdo, flojo, pasos de clase de primaria, que le restan más calidad al producto, si cabe. El compañero de Baby camina a la par, puesto que no empatiza en ningún momento con el espectador; siempre prepotente, nada zalamero, sin miradas tiernas como tenía Patrick. Nada. Cero química. Colocar un romance interracial con la hermana de Baby no está mal, puesto que si hilamos muy fino, en el 62 más o menos ocurrió la revuelta racial en Estados Unidos para conseguir la integración; así que ocurriendo un año después esta película, le daré el ok. La relación de los padres aparece metida con calzador, gran relleno, pero no aporta nada a la historia. El final añadido que conecta con el inicio de este telefilm es de las soluciones más sin sentido que he visto. El colofón para un desastre total.

Así que, en general, opino que este es un remake que nunca se debería haber hecho. Quizás, y solo quizás, para los jóvenes que no hayan visto la película original, pueda llamarles la atención. Mucha gente opina que la película del 87 ha envejecido mal, pero discrepo. No deja de ser una historia de amor y baile, así que mejor recomendar la original antes que ésta versión.

Lo único que destaco desde mi punto de vista, es la nueva versión de “Hungry eyes”, que no ensombrece a su original, pero posee una calidez y base musical digna de mención. Así que gracias, Greyson Chance Pero ni por esas, la escena del baile “a trois con Penny ensayando” consigue ser interesante.


GHOST SHIP (o vacaciones en el mar a lo gore)

Opinion de Ghost ship

Ghost ship (2002)


Dirección: Steve Beck

Reparto: Gabriel Byrne, Julianna Margulies, Desmond Harrington y Emily Browning

SINOPSIS

El Antonia Graza, lujoso trasatlántico italiano, desapareció hace cincuenta años, tras un horrible suceso acaecido a bordo. Un equipo de “piratas modernos”, dedicados a reflotar barcos perdidos y quedarse con sus tesoros, es contratado por un caballero para que consigan llegar hasta un barco que ha aparecido en el estrecho de Berig y que podría ser el Antonia Graza. Una vez llegados al barco, descubrirán el horror que sucedió hace medio siglo y que aún sigue latente…

OPINIÓN PERSONAL DE «GHOST SHIP»

Otra película de terror de primeros de siglo que hizo las delicias de mis ojos amantes del miedo. He de reconocer que más que terror, es una sensación de intranquilidad lo que produce este barco. Lo bueno de esta cinta, es que se disfruta de principio a fin. No posee lagunas de guion, puesto que la historia es sencilla y clara. Barco abandonado; piratas al rescate; fantasmas al ataque. Poco más. Pero es que la historia que esconde el Antonia Graza está muy bien construida; retorcida y desconcertante. Y eso hace que no puedas despegar la mirada para no perderte ni un detalle de ese precioso y ahora derruido barco.

La historia original del Antonia Graza, que es mostrada al principio de la cinta, ofrece uno de los comienzos más violentos que he visto. Me es difícil recordar un inicio tan impactante y sorprendente como este. Y es que, si el principio es así, ¿qué es lo que vamos a ver después? Pues una película asombrosa, una historia de fantasmas en alta mar, un equipo de marineros perdidos en la grandeza del mar azul, sin ninguna ayuda cerca, solo ellos… y los fantasmas. Para poder entender el porqué de ese comienzo, debemos avanzar más o menos hasta la mitad de la proyección, en la que descubrimos ese horror más al detalle. Y sorprende, porque todo esta dosificado de tal manera que es difícil ubicar por donde van a ir los tiros.

La historia va mostrándonos pequeñas pinceladas acerca de lo que oculta aquel trasatlántico, pero sin dejarnos lugar para el aburrimiento. Cada acontecimiento nos va preparando y descubriendo que nada es lo que parece dentro de ese barco. Los personajes, sin ser arquetipos, tampoco serán recordados por su calidad, pero como pasa en este tipo de películas, sintiéndolo mucho, el protagonista principal es el barco y sus pasajeros fantasmales. Lo demás es subjetivo y necesario para el desarrollo de la historia. Ninguno de los personajes resulta excesivamente pedante como para querer que desaparezca, pero tampoco consiguen llegar al corazón del espectador. Quizá Julianna Margulies, por su relación con el barco, pueda inspirarnos algo más que el resto, pero repito, tampoco creo que sea necesario.

La estética del barco, tanto en su esplendor como en su decadencia, son de una belleza máxima. Una decoración que se nota cuidada al detalle, tanto en el lujo como en el desastre. Los fantasmas hacen de las suyas y eso produce incomodidad. Miedo, lo que se dice miedo, no da. Pero sí que hay bastantes momentos en la película en los que se te hace un nudo en la garganta. Y eso hace que una película guste. Por todos esos pequeños momentos, que al final consiguen hilar una historia con la que pasar un buen rato.

Una película que impacta en su comienzo, en su mitad y en su final. Tres momentos que merece la pena que sean degustados. El resto, mero entretenimiento para colocarnos ante una historia distinta, con giros inesperados y un desenlace que no deja indiferente.


JURASSIC PARK III (o a la tercera va la vencida)

Opinion de Jurassic Park 3

Jurassic Park III (2001)


Dirección: Joe Johnston

Reparto: Sam Neill, Tea Leoni, William H. Macy, Alessandro Nivola y Trevor Morgan

SINOPSIS

El doctor Alan Grant es engañado por los Kirby, para sobrevolar la isla Sorna a cambio de financiación para sus proyectos arqueológicos. Tras el desastre de la isla Nublar, Alan no quiere oír ni hablar de los dinosaurios, pero su excavación necesita un empujón y acepta a regañadientes. Los Kirby, lejos de querer sobrevolar la zona, pretenden aterrizar para buscar a su hijo desaparecido en circunstancias extrañas junto a su tío. Un aparatoso accidente, los dejará a todos incomunicados en una isla que ninguno conoce, a merced de los depredadores más antiguos de la historia.

OPINIÓN PERSONAL DE «JURASSIC PARK III»

Pues me va a resultar ser 100% objetivo acerca de ésta película o de cualquiera perteneciente a esta saga. Y es que Jurassic Park es una de mis debilidades cinematográficas. De mayor o menor calidad cinematográfica, el mundo creado por Michael Crichton y llevado a la pantalla por Spielberg en un principio (y sus demás directores) me cautivó desde el momento en que lo descubrí. En esta ocasión es el actor Sam Neill el que tropieza de nuevo con la misma piedra, como hiciera Jeff Goldblum en la segunda parte, volviendo a enfrentarse a unos dinosaurios cada vez más inteligentes.

Leí el libro de Michael Crichton tras ver la primera película y me pareció soberbio. No me importó para nada haber visto Jurassic Park, puesto que había bastantes diferencias con respecto al libro. De hecho, eché en falta grandes momentos del libro que, sin saber por qué, Steven Spielberg había dejado de lado. Y es en esta tercera película cuando pude disfrutar de uno de los momentos más angustiosos y a la vez más intensos del libro. La pajarera. Existe en el libro una pajarera donde están recluidas todas las aves prehistóricas del parque y uno de estos monstruos alados secuestra a uno de los nietos de Hammond. Pues bien, en esta tercera parte, he podido disfrutar de esa pajarera y de un momento añorado durante tantos años. No desvelaré más porque, pensando en mí mismo, hay películas que son antiguas y aun no he visto. Puede ser que haya alguien que no haya visionado esta.                                                                         

La historia de esta tercera parte podría estar metida con calzador para volver a ver de nuevo a los dinosaurios en acción. También es posible que Alan Grant hubiera dicho que no al ofrecimiento de los Kirby, puesto que ese tipo de ayuda fue la que le llevó a la isla Nublar en la primera parte, y ya sabemos qué le ocurrió allí… Pero claro, entonces no habría historia que valga, ni Alan Grant que tropiece con la misma piedra. Así que no le debemos dar mas vueltas. Los dinosaurios han vuelto y punto. Y eso, para amantes de esta parte de la historia de nuestro planeta como yo, es un placer.

Errores que desde mi punto de vista podrían haber sido mejorables los hay. Para empezar, este final de la trilogía deja de lado el suspense para girar sus guiños hacia la comedia; sin llegar a ser paródica, algunos personajes no se llegan a tomar completamente en serio, por lo que sus acciones, justificadas o no, en ciertos momentos carecen de realismo. Ciertas partes del guion deberían haber sido obviadas o sustituidas por textos algo más serios, puesto que la situación en la que se encuentran los protagonistas es de todo menos graciosa.

Nunca hablaré de huecos en el guion o en la historia, o de situaciones que no podrían darse, puesto que este tipo de películas pueden permitirse este tipo de licencias. De otro modo, ni Misión imposible ni A todo gas podrían tampoco tomarse en serio. Lo humanamente posible tiene un límite. Pero he ahí la magia del cine y la ilusión por adentrarse de lleno en una historia, que cierta o no, nos haga remover la adrenalina de nuestro cuerpo durante una cierta cantidad de minutos. Y esta película es un ejemplo. Sin apenas darnos respiro, nos coloca en situación dentro de la isla, a merced de sus habitantes y luchando por escapar de todos ellos. Y desde mi punto de vista, eso es lo importante. Pasar un buen rato de acción trepidante volviendo a visitar las creaciones de John Hammond y descubrir que los seres humanos, casi siempre, nos buscamos nuestros propios problemas.


SKJELVET (TERREMOTO) (o vaya suerte la de esta familia)

Opinion de Skjelvet (Terremoto)

Skjelvet (Terremoto) (2018)


Dirección: John Andreas Andersen

Reparto: Kristoffer Joner, Hang Tran, Ane Dahl Torp, Jonas Hoff Oftebro y Edith Haagenrud-Sande

SINOPSIS

Tres años después de la gigantesca ola que asoló una población de Noruega, Kristian es incapaz de superar aquella tragedia. Aun siendo el salvador de gran parte de la población, su incapacidad de afrontar que podría haber hecho más ha destruido a su familia. Afincados en Oslo, la familia se enfrenta a la posibilidad de que un terremoto asole la ciudad.

OPINIÓN PERSONAL DE «SKJELVET (TERREMOTO)«

Vamos a por otra peli de catástrofes de esas que tanto me gustan. Con tres títulos a elegir, puesto que Skjelvet es su título original, pero en nuestro país elegimos «Terremoto» o «The quake». Tras la película “La ola” del 2015 (de la que hablaré más adelante), nos llega una segunda parte, esta vez situada en Oslo, donde en vez de una ola, nos encontramos con un terremoto inminente. Y digo tras la ola, porque la familia protagonista que sufre ambas catástrofes es la misma en ambas películas. Si bien en la primera parte forman un núcleo familiar sólido, en esta segunda parte, la unidad familiar se encuentra resquebrajada, en parte por la negativa del padre de familia a superar lo ocurrido durante la inundación tres años atrás. Si que es cierto, que de su metraje, la mitad es presentación y la otra mitad supervivencia, pero si hay algo que no hay que olvidar, es que no estamos ante un blockbuster americano, donde poco importa el quién, cuando lo que prima es el cómo. Aquí se esmeran, o al menos lo intentan, en conseguir dotar de humanidad a cada uno de los integrantes de la familia, mostrándonos cómo el tiempo ha ido minando esta pequeña familia. Aun así, no resulta tedioso en ningún momento, si acaso, acostumbrados a la acción americana, deseamos que comience ya el desastre para ponernos a comer palomitas a destajo.

Con unos efectos especiales muy bien elaborados y una banda sonora potente e hipnótica, los momentos de tensión se suceden sin descanso desde el instante en que el terremoto hace acto de presencia. Y aunque eso no ocurre hasta pasada la primera hora de metraje, no desmerece conocer la situación de la familia tras la desgracia sucedida anteriormente y cómo esta ha marcado de una u otra forma a los protagonistas.

Uno de los puntos a favor de ésta cinta, radica en el poco heroísmo de sus protagonistas; es decir, nos encontramos ante seres humanos que luchan por sobrevivir sin necesidad de realizar acrobacias increíbles o saltos imposibles. Resulta mas creíble y por lo tanto, más disfrutable, al menos para mí.

Los momentos de acción dejan sin aliento, ofreciendo uno de los giros de guión más contundentes que he visto últimamente; francamente me dejó perplejo y con una sensación de vacío durante el resto de la cinta. Por lo que aplaudo esa decisión, porque no hay nada mejor en una película de catástrofes que tener los nervios a flor de piel. A simple titulo informativo, debo decir que por muy trillado que sea, toda escena con algo quebrándose bajo los protagonistas me produce una angustia desmesurada.

Como secuela me parece muy acertada la idea de mantener al mismo elenco y variar la catástrofe y el lugar. La fotografía nos ofrece imágenes de Noruega de una belleza increíble, al igual que ya lo hizo su predecesora. Con esto, se demuestra que no solo el cine americano es capaz de ofrecernos buenas películas sobre catástrofes. Más humanas, más cuidadas actoralmente y bastante más elaboradas a nivel humano, tanto esta película como «La ola» nos muestra el dolor humano, el miedo ante una muerte inminente o el instinto de supervivencia más primario. Quizás eso es lo que le falta a muchas superproducciones de los EEUU (aunque también me apasionen) y que beneficia a este tipo de filmes, puede que menos taquilleros, pero tremendamente disfrutables.


DEEP BLUE SEA (o prohibido dar de comer a las mascotas)

Opinión de Deep blue sea

Deep blue sea (1999)


Dirección: John R. Leonetti

Reparto: Thomas Jane, Saffron Burrows, Samuel L. Jackson, L.L. Cool J y Michael Rapaport

SINOPSIS

Susan McAlister y su equipo de investigación trabajan en una plataforma científica en medio del océano llamada Aquatica. Sus experimentos tratan de hallar una cura para la enfermedad de Alzheimer a partir del líquido cerebral de tres escualos que poseen en sus instalaciones. Cuando una tormenta tropical azota la plataforma, los residentes que quedan trabajando, deberán hacer frente a unos escualos más grandes, más inteligentes y más voraces.

OPINIÓN PERSONAL DE «DEEP BLUE SEA»

Que las películas de terror me gustan, es obvio. Que veo muchas y algunas muy malas, también. Las películas de monstruos me apasionan, no lo voy a negar; pero cierto es que, dentro del género me gusta hacer una simple distinción: monstruos reales y monstruos inventados. Dentro del paquete de monstruos inventados catalogo a aliens, demogorgons, o kaijus por poner algún ejemplo. Y en la caja de los monstruos reales se ubican todos aquellos animales que son capaces de montar un buen follón. Pero si he de remarcar que dentro de este lote acepto mutaciones genéticas realistas: es decir, nunca disfrutaré de películas sobre tiburones con dos cabezas, pulpos con cabeza de cocodrilo o anacondas con boca de lobo… Ni tornados que nos envíen tiburones (saga infumable para mi gusto).

Disfruto mucho con las cintas de terror donde animales reales son capaces de aterrorizar a los protagonistas, y por ende, esta es una de ellas. Deep blue sea resultó para mí un soplo de aire fresco ante un género que estaba en horas muy muy bajas; los tiburones habían perdido toda su esencia de asesinos implacables (aunque ya sabemos que no es tan fiero el león como lo pintan) atacando a surfistas y bañistas despreocupados. El tiburón como rey del terror marino había sido prácticamente olvidado hasta este resurgir antes de la entrada del nuevo siglo. Antes de entrar de lleno en esta película, destacar que por desgracia, el resurgir de estos bichejos, abrió una decadente veda de películas de bajo presupuesto donde los escualos nadan bajo la arena, bajo el hielo, son fantasmas o tienen cuerpo de pulpo… Despropósitos a cual peor.

Pero centrándome en la cinta que nos ocupa, fue un gran descubrimiento el visionado de esta película en pantalla grande. La disfruté desde sus primeros minutos cargados de tensión ante lo que se avecinaba. Y no me equivoqué. Una cinta llena de momentos angustiosos, situaciones de una acción trepidante, buenos efectos especiales, una historia nada descabellada (viendo como va este mundo) y sustos por doquier.

Renny Harlin, le pese a quien le pese, es un adicto al espectáculo; a veces con buen resultado y otras no tanto. Es un fanático en mostrar sus historias maximizadas al extremo, ofreciendo acción, suspense y tensión a partes iguales. Y a mí, en esta película, consiguió transmitirme todo lo que pretendía. En medio del océano, abandonados a su suerte, los protagonistas sufrirán los ataques continuados de unos asesinos implacables, que para más inri, son más inteligentes de lo habitual.

Los personajes están dibujados superficialmente, lo justo y necesario para conocer cómo es cada uno, cuales son sus aptitudes en aquella plataforma y así empatizar con ellos lo menos posible. Yo empaticé de igual forma, soy así de intenso.

Los efectos especiales me resultaron muy buenos, hablamos de hace veinte años y con el recuerdo del animatronic de Spielberg en la retina. Lo suficientemente creíble como para hacerte saltar del sillón unas cuantas veces, acompañados de buenos efectos de sonido que trabajan los ecos, los sonidos huecos, fugas de agua silenciosas… Todo lo que en una plataforma bajo el océano podríamos escuchar. Solos ante el gran azul.

Una segunda parte diecinueve años después, ha manchado el buen sabor de boca de una historia que debía haberse quedado en nuestros recuerdos. Secuela innecesaria, plagiada prácticamente de su predecesora y que yo obvié nada más verla. Su tercera parte, directa al VOD supera a su antecesora, aunque sigue teniendo una calidad bastante por debajo de la media.

Así que como amante de las películas de escualos (aunque es un amor-terror desmesurado) debo darle un aprobado con nota a esta historia de ataques marinos repleta de acción, suspense, mucha sangre y agua a raudales.


2012 (o que dios nos pille confesados)

Opinión de 2012

2012 (2009)


Dirección: Roland Emmerich

Reparto: John Cusack, Amanda Peet, Chiwetel Eljofor, Thandie Newton y Woody Harrelson

SINOPSIS

El calendario maya avisa del fin del mundo en el año 2012. Catástrofes naturales crearán una nueva tierra donde probablemente nadie sobreviva. Un escritor, Jackson Curtis, conductor de limusinas a tiempo parcial, regresa a casa de su ex mujer tras un fin de semana con sus hijos y comprobará como los mayas estaban en lo cierto. Es el momento de comenzar una lucha por la supervivencia.

OPINIÓN PERSONAL DE «2012«

Me gusta esta película. Le pese a quien le pese. Solo tengo una gran critica que hacerle y no es a la película en si. Es a quien haya encargado el doblaje en español. Creo que nunca antes había escuchado unos acentos tan falsos, unos tonos tan mal pronunciados y unas voces tan poco creíbles. Ninguno de los personajes extranjeros me resulta bien doblado. Solo eso.

Y ahora vamos a lo que vamos. A lo que pienso de esta película en general. Me parece una película sobre catástrofes naturales muy bien salvada. Con una premisa nada alocada (teniendo en cuenta el camino que llevamos con el cuidado de nuestro planeta) nos plantea un ejercicio de concienciación acerca de lo que estamos dispuestos a poner en juego por salvarnos. Las historias personales sirven únicamente de nexo de unión entre todo lo que va a ocurrir. Lo realmente importante de esta cinta es su predisposición al “madre mía”, al “venga ya” y al “no me lo puedo creer”. Es tan alocada como se espera de una historia así. En películas de catástrofes menores, las historias personales necesitan de una base más asentada puesto que trataran de sobrevivir tras el desastre que les ha tocado vivir. Lo que ocurre en esta cinta, es que los desastres vienen uno tras otro, no hay respiro y no hay lugar de la tierra que se salve de las ideas del señor Emmerich. Todo vale y todo puede pasar. Y por supuesto que pasa. A lo bestia, sin reparo por quien fallece (no tiene importancia debido a la magnitud del desastre) y dando el mayor espectáculo en mucho tiempo.

La película se toma el tiempo suficiente para presentarnos el por que de lo que esta por llegar con años de antelación y con una preparación en las sombras políticas, que el ciudadano de a pie ignora. Conocemos a la gran mayoría de personajes involucrados en el desastre, con el tiempo suficiente para decidir quien te va a gustar y quien no. Es probable que no se desarrollen sus personalidades lo suficiente como para llegar a empatizar con ellos a un nivel poco mas que basal. Pero, aun así, al estar definidos tan claramente, conoces bastante de ellos para que el destino de alguno te produzca algo de tristeza. Pero tampoco creo que sea el objetivo del film. Los personajes son meros instrumentos para un entretenimiento mastodóntico donde los efectos digitales son su mejor baza. Como amante de las películas catastrofistas (desde “La aventura del Poseidón” y el “Coloso en llamas”, siendo yo un enano) no pude sino disfrutar de lo lindo con este blockbuster.

No puedo dejar de lado el trasfondo político y clasista que rodea a las arcas. Triste pero cierto, esta claro que siempre el dinero es quien lo dirige todo. Y si para la creación de aquellas arcas es necesario vender pasajes a quien pueda pagarlos, ellos serán los que se salven. Aunque sean multimillonarios sin escrúpulos, ellos tendrán el derecho a conseguir una habitación en cualquiera de esos salvavidas. Porque tienen dinero.

Como película de catástrofes me parece soberbia. Exagerada por supuesto. De todo lo que ocurre en la película, dudo mucho que yo consiguiera escapar de la mayoría de situaciones. Pero eso es lo que me atrae de este tipo de cintas. La exageración de lo que podría suceder si la naturaleza nos dijera “Ya esta bien, hasta aquí hemos llegado”. Aquí no se salvaba ni el apuntador. ¿La escena del supermercado y después dudas de tu ex marido? Amanda Peet, venga ya… Pero es que da igual, no tratemos esas nimiedades en un espectáculo de desastres… Una limusina no aguantaría ni la cuarta parte de lo que aguanta la de Jackson, pero ¿qué mas da? Lo importante es saber si llegaran vivos al siguiente desastre o no… Todo lo demás carece de importancia.

Porque esta es una película para puro y sencillo entretenimiento. No tiene mas, porque analizar el trasfondo político sobre lo que nos oculten o sobre lo que el vil metal es capaz de dominar en nuestra sociedad, es demasiado. Y no apetece cuando estás viendo tsunamis, terremotos y grietas imposibles. Para ver todo esto, solo hay que dejarse llevar y no analizar tanto…