THE PROM (o la inclusión como algo necesario)

Alexander J. Cox

The Prom (2020)


Dirección: Ryan Murphy

Reparto: Meryl Streep, Nicole Kidman, James Corden, Andrew Rannells, Keegan-Michael Key, Jo Ellen Pellman, Ariana DeBose, Kerry Washington

SINOPSIS

Dos estrellas de Broadway, Dee Dee Allen y Barry Glickman, fracasan con su último espectáculo y la crítica masacra sus carreras. Decididos a buscar una causa que apoyar para limpiar su mala fama, encuentran (junto a una corista venida a menos y un actor con mala suerte en su vida) a una joven en el pequeño pueblecito de Edgewater (Indiana) que reclama por internet su derecho a asistir al baile de promoción con su novia. Los cuatro artistas viajan hasta indiana para poner patas arriba la mentalidad de sus habitantes.

OPINIÓN PERSONAL DE «THE PROM»

Que me encantan los musicales es cierto. Adoro la idea de contar historias a través de la música, puesto que soy de la creencia que sin música la vida tendría bastante menos sentido. Pues la película que te traigo hoy ha cosechado críticas diversas; y aquí tienes la mía. A mí me ha gustado. Seguramente no pase a los anales de la historia como un clásico musical («Ana y el apocalípsis» tampoco, pero a mi me hizo pasar un buen rato) pero como entretenimiento colorido y musical me vale. Y además tiene ese mensaje agridulce que te remueve por dentro.

Dos historias totalmente diferentes entre sí, que convergen en un final de aprendizaje para todos es la base de ésta película de Ryan Murphy (El asesinato de Gianni Versace). Por un lado, unos actores de Broadway preocupados únicamente por ellos mismos, deben buscar algo altruista para limpiar sus nombres. Y por otro, una joven de un pueblecito que pide ayuda vía Twitter para poder asistir al baile de graduación con su novia. El espectáculo está servido. Y muy al estilo americano, que ahí está el porqué de la cuestión.

¿Por qué creo que esta película debe ser entendida desde una perspectiva americana? Trataré de explicártelo, puesto que así lo veo yo. Para la sociedad americana, el baile de graduación es una institución; es una  experiencia más en el crecimiento de la juventud americana. Puedes estar a favor o en contra, te puede parecer una ñoñería, pero la realidad es esa. Lo hemos visto en infinidad de series y películas. La ilusión que envuelve esta celebración estudiantil es legendaria. Pues imagínate que a ti no te permiten disfrutar de ella, por el simple hecho de no cumplir los cánones establecidos por la sociedad hace siglos. Por buscar alguna similitud (que no trato de hacer escarnio de nada) podría asemejarse a nuestra comunión. Imagínate que quieres hacer la comunión y no te dejan por tus preferencias sexuales. La iglesia no concibe la homosexualidad (poniendo también por caso, que la comunión no se hiciera a las 9-10 años, si no a los 16-17) y no te permite recibir a Cristo por ser como eres, como Dios te ha creado. Que repito, hablando de algo que yo no comparto, pero que se me asemeja para la gente que crea en la iglesia. Pues “The Prom” lucha por romper esas barreras culturales que se han quedado obsoletas, pero que todavía rondan por la mente de mucha gente.

Y es que, por mucho que le cueste entender a la gente, el mundo está cambiando (lleva mucho tiempo cambiando, pero parece que no queremos verlo) y existen muchas Emmas en el mundo. Muchas personas que se sienten diferentes y que no lo son. Y a pesar de tanta purpurina, luces de neón y sedas y satenes, “The Prom” quiere hacerte ver que el derecho a ser uno mismo no debe ser condicionado por el resto de la sociedad. Y desde mi punto de vista, esta película intenta más hacer entender a quien no quiere entender, que animar a cualquier “Emma” a ser como es. Creo que esta película está destinada para todos aquellos que ven algo extraño en todos esos sentimientos.

No he visto el musical de Broadway, que se estrenó en 2016. Pero puedo entender este filme como un mero espectáculo con trasfondo reivindicativo. Las canciones son efectivas, tienen potencial para elevar un ya de por sí recargado escenario. Las baladas compactan con los momentos en los que son interpretadas, consiguiendo dejar una sensación de injusticia social que choca en el cerebro. El elenco hace lo que puede, puesto que ocurren tantas cosas durante la película, que nadie tiene un peso pesado en ella. Quizá puedan parecer algo desdibujados, pero si nos centramos en el mensaje real de esta historia, poco nos importa el trasfondo del personaje de Nicole Kidman, por ejemplo, puesto que simplemente son peones en el ajedrez de este ejercicio de inclusión.

Una crítica que le haría al señor Murphy, es la falta de coherencia en el número musical de Nicole Kidman en casa de la joven Emma. Una actuación muy al estilo de las coreografías de Bob Fosse, que debería haberse visualizado en plano secuencia o por lo menos en planos completos de las actrices. Queda totalmente deslucido por el juego de cámaras que hace Murphy para enfocar cara, manos, torso o piernas de Kidman sin centrarse en el conjunto completo. Y bueno, James Corden utilizando todos los tópicos de un homosexual de película de los noventa (básico y penoso). Su compañero de viaje, Andrew Rannells, se lo come con patatas con un 80% menos de aparición en pantalla, pero bueno… Por cierto, el número musical en el centro comercial es soberbio. Y muy muy crítico dentro de esa comicidad que tratan de ofrecer. Un buen ejemplo de saber leer entre líneas…

El final, muy al estilo Broadway es una mezcla de colores, música, baile y reivindicación. Aunque los más cerrados de mente no quieran verlo. Existen tantas formas de sentir, tantísimas formas de amar, que incluso a mí se me escapan. Y eso es lo que quiere hacerte sentir “The Prom”. Que amar no tiene barreras. Que no tienes por qué esconderte, no tienes que engañarte a ti mismo por lo que piense el de enfrente. Y sobre todo, que al de enfrente le tiene que dar igual a quien ames y cómo lo ames. Puedes pensar que el final es demasiado edulcorado, irreal y exagerado. Pero no te confundas, es que así debería ser la vida. Solo que nos hemos acostumbrado a vivir entre injusticias y la visión de una realidad con final feliz nos parece surrealista.

En definitiva, esta película, con sus defectos y sus virtudes, lo único que trata es de ponerte a la distancia suficiente de una situación que por desgracia todavía late en el interior de una gran parte de la sociedad. Dicen que a día de hoy, esta reivindicación resulta desfasada, fuera de época, innecesaria. Y yo te digo, querido lector, como consumidor de redes sociales que soy: date una vuelta por TikTok para descubrir el odio, la maldad, la envidia y la crueldad que anidan en demasiados seres humanos. No sonrías, hazlo. Te sorprenderás. Todavía, por desgracia, queda mucho camino por recorrer; aunque nos creamos el non plus ultra de la tolerancia y la diversidad, estamos muy lejos de esa meta.

¿Te gustan los musicales? ¿Qué opinas de la inclusión? ¡Deja tu comentario y suscríbete para conocer todas mis actualizaciones!


KM. 666 DESVÍO AL INFIERNO (o cuando tomas el camino equivocado)

Km. 666 Desvío al infierno (2003)


Dirección: Rob Schmidt

Reparto: Desmond Harrington, Eliza Dushku, Jeremy Sisto, Emmanuelle Chriqui, Lindy Booth, Julian Richings y Kevin Zegers

SINOPSIS

Un estudiante de medicina que se dirige a una entrevista de trabajo, toma un desvío por los bosques de Virginia para escapar del atasco general en la carretera. A pocos kilómetros del desvío, choca contra un coche que se encuentra en medio de la carretera. Un grupo de jóvenes han sufrido un accidente y su coche ha quedado inutilizado. Junto a ellos, se interna en el bosque en busca de ayuda, sin saber que están siendo observados y son presa fácil para los habitantes del bosque.

OPINIÓN PERSONAL DE «KM. 666 DESVÍO AL INFIERNO»

¿Por qué hablo hoy de “Km. 666 Desvío al infierno? Bueno, como consumidor de cine de terror, he visto por las RRSS el tráiler de un remake de esta película y decidí verla (una vez más) para recordar todo lo que sentí la primera vez que la vi.

Si sueles leer mis posts, sabrás, que aun no siendo una actriz muy famosa, me encanta Eliza Dushku. Ya la mencioné en el post de «A por todas» y en el de “Buffy cazavampiros(interpretó a Faith Lehane). La pequeña hija de Arnold Schwarzenneger y Jamie Lee Curtis en “Mentiras arriesgadas” creció y protagonizó, entre otras, este slasher de manual. Nada más que por su presencia, merecía ver esta película. Y no me arrepentí en absoluto. También participa Desmond Harrington (Ghost ship) o Jeremy Sisto (Tormenta blanca). Pero entremos en materia.

Película de principios de los 2000 con todos los ingredientes  necesarios para ser un slasher en toda regla. Jóvenes perdidos en un bosque, sin cobertura y asediados por unos asesinos despiadados. Y no hay más. El argumento de las películas slasher no suele ser mucho más rebuscado. Puedes tratar de dar un giro final que sorprenda al espectador, pero las tramas de terror teen siguen un patrón tan trillado como efectivo. Y esta película de la que te hablo hoy, cumple con lo prometido: terror y palomitas.

Un grupo de jóvenes se adentran en un bosque tras un accidente con su vehículo y comienzan a ser perseguidos por un grupo de asesinos caníbales que habitan en las montañas. Uno de los puntos a favor que encuentro en esta película, es la concordancia entre día y noche; es decir, se pierden de día, llega la noche y nuevamente el día. Existen muchas películas que ocurren prácticamente en su totalidad en la oscuridad de la noche, y eso, en muchos casos, resta tensión al filme. Para mí, no existe terror más agobiante que el que aparece a la luz del día. La ausencia de luz, de por sí aterra, pero la luz del sol tiene algo que acrecienta ese nerviosismo de verlo todo tan claro, y aun así, no saber que hay a tus espaldas. Y “Km. 666” juega más tiempo bajo los rayos del sol que bajo la luz de la luna. Y eso me gusta.

Los personajes aparecen lo suficientemente delineados como para conocerlos y sufrir con ellos. Como en cualquier historia de este tipo, existen personajes a los que matarías tú directamente, pero esa deformidad en el grupo es lo que engrandece este tipo de películas. La diferencia de caracteres, las decisiones erróneas, las actitudes sin sentido. Lo digo mucho, lo sé, pero nunca sabré como actuaría yo en ciertas situaciones, así que, ¿qué puedo criticar yo?

Los antagonistas suelen ser muy importantes en los slasher, y aquí no se quedan atrás. Un trabajo de maquillaje muy bien realizado, una localización (su casa) resuelta muy dignamente, provocan en el espectador esa mezcla de repugnancia y rechazo propia del asesino de turno. Y aquí, la sangre no se echa en falta. Efectos dignos para la época, no dejan de mostrarnos que no nos encontramos ante una super producción de Hollywood. Pero es que tampoco creo que lo pretenda. Pocas películas de terror alardean de ello y ni siquiera lo intentan. Solo pretenden hacernos pasar un buen-mal rato a costa de giros de cámara, música inquietante y sustos a mansalva. Y créeme, “Km. 666. Desvío al infierno” tiene todo eso. Un cocktail para una noche de terror en las montañas de Virginia.

Ya sabrás que no suelo hablar mal de las películas que no me han gustado (excepción “Dirty Dancing 2017”), pero sí creo que es necesario comentarte algo de esta saga. El título original es “Wrong turn” y aquí en España decidimos hacer una traducción al libre albedrío y llamarla “Km.666 Desvío al infierno”. Pues bien, debido al enorme éxito que tuvo para ser una película de terror teen, la secuela estaba asegurada. “Wrong turn 2” se tradujo por “Camino sangriento: Km. 666 2”. Más retorcido imposible. Con el resto de secuelas (que fueron 4 más), el Km. 666 se perdió y la saga se llamó “Camino sangriento”. De acuerdo, por mí estupendo.

Me resulta muy gratificante que ésta primera película no lleve el mismo título que su infumable saga. Y te explico el por qué. Los personajes antagonistas (osea, los malos malísimos) fueron degradándose poco a poco tras cada secuela, tanto a nivel interpretativo (de tratar de asustar hasta tratar de hacer reír) como a nivel morfológico (las prótesis para deformar a los malos en cada película eran peores). Las historias, cada vez más rocambolescas, hasta llegar a un declive máximo.

Así que imagino que de ahí habrá surgido la idea de un reboot en vez de una nueva secuela. ¿Qué si le daré una oportunidad? Por supuesto. Se la di a las cinco partes (a cual peor), así que me parece coherente dársela al reboot. Al fin y al cabo, hay reboots que me han sorprendido gratamente. ¿Cuáles? Ya te iré hablando de ellos…

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MISS (o el camino hacia la plenitud)

Alexander J. Cox Reseña

Miss (2020)


Dirección: Ruben Alves

Reparto: Alexandre Wetter, Isabelle Nanty, Pascale Arbillot, Thibault de Montalembert, Stefi Celma, Baya Rehaz, Hedi Bouchenafa, Moussa Mansaly, Alexiane Torres

SINOPSIS

Alex, un joven apocado que trabaja como profesor de boxeo para niños, sueña desde pequeño con ganar el certamen de Miss Francia. Con la ayuda de su “familia” de compañeros de piso, tratará de llegar hasta la final del certamen de belleza más conocido del mundo. Un joven que busca su identidad en un mundo con demasiados prejuicios y demasiadas ideas arraigadas.

OPINIÓN PERSONAL DE «MISS»

¡Feliz domingo de San Valentín visitante de mi blog! Creas o no creas en esta fecha señalada en el calendario como el día del amor, seguro que la reseña sobre la película de hoy te sorprende. Porque la historia que te voy a contar hoy trata sobre el amor; pero el amor más importante que puede existir: el amor a uno mismo. El conocimiento de la propia identidad, la búsqueda de la felicidad con la aceptación de uno mismo.

Lo más importante a la hora de afrontar esta película, es tener bien claro (a pesar de lo que pueda dar a entender la sinopsis) que no es una historia sobre una persona trans. Alex no es transexual, no se siente así. En ningún momento se vislumbra la posibilidad de que el personaje vaya a entrar en esa transición. En realidad, tampoco se confirma la heterosexualidad u homosexualidad del personaje. Y eso puede crear confusión, puesto que la definición no-binaria es relativamente nueva. Alex no se siente ni hombre ni mujer. Lo único que nos deja claro el director, es que Alex desde pequeño sueña con ser Miss Francia. Ese es su objetivo y decide luchar por él con todo lo que ello conlleva. Enfrentándose como mujer a un certamen en el que la perfección es símbolo de triunfo.

El ejemplo a seguir, su mejor amigo de la infancia que ha conseguido ser campeón de boxeo gracias a su tesón y fuerza de voluntad. Un gran apoyo para Alex, al igual que su disfuncional grupo de amigos (su única familia al fin de cuentas) que realizan el viaje con él.

He de decir que me esperaba una historia más dirigida a la comedia que al drama y ahí me equivoqué. Pero tampoco pienses que vas a llorar pañuelo en mano; sencillamente esta película francesa se toma muy en serio el camino que recorre Alex para sentirse realizado. Su discurso alaba el derecho a la propia identidad sin necesidad de dar explicaciones. Sin obligación ante nadie, sin derecho a represalia. Sin tapujos, directo al corazón. Y ahí es donde, para mí, acierta esta película. Su final, para mí sorprendente, da que pensar. Y eso me gusta.

Prácticamente el peso de la película recae completamente en su protagonista Alexandre Wetter, para mí, un gran descubrimiento. Un actor y modelo con una belleza andrógina increíble. Es verdad, alguien habrá que diga “si, si, pero se ve que es un hombre”. Hasta que se maquilla para entrar en el concurso. Lo siento por ese grupo de amantes de la crítica destructiva, pero es que incluso el cartel promocional de la película, da a entender que esa miss con la corona, es en realidad un hombre. El elenco en general gira en torno a Alex, matizando levemente el esbozo de cada uno de ellos. Tampoco creo necesaria la profundización en el resto de personajes, puesto que el viaje del héroe en este filme, es el viaje de Alex. No puede hacerlo solo, así que las pruebas las va superando gracias a su entorno, pero no creo que se precise saber más de ellos que lo que el director nos ofrece. Resulta más que suficiente.

Al igual que “Primer verano”, de la que hablé hace unas semanas, te invito a que descubras esta pequeña joya del cine galo, estrenada en plena pandemia. Con aquella película de Sébastien Lifshitz pudiste viajar al año 2000 y descubrir el despertar al amor homosexual de un adolescente. En este 2021, podrás descubrir el amor de un joven tímido hacia sí mismo, la aceptación del ser humano, con la sutileza que sólo el cine francés puede ofrecer. Y es que algo tiene el cine europeo, que se diferencia tan abismalmente del cine americano (que no lo menosprecio, por supuesto). El cine francés también se diferencia del español y estamos al lado. La fotografía, el método de narración, la música, los silencios. Cine intimista, que llega a tocar más allá del corazón.

La música original del filme (a excepción de algunos temas) corre a cargo de Lambert, que nos ofrece unas bellísimas composiciones musicales en gran parte pianísticas. Colocadas muy acertadamente en los momentos más delicados, dotan a la historia de la guinda dulce de un pastel que no peca de edulcorado en ningún momento.

Al final de todo, lo que he aprendido con este filme es la necesidad del ser humano de aceptarse tal y como es, dejando de lado el qué dirán; olvidando lo que la persona que está enfrente pueda opinar. Cada uno somos especiales tal y como somos, y ocultar nuestra esencia, lo único que hace es hacernos daño a nosotros mismos.

Y tras esta última reflexión, te deseo un San Valentín lleno de amor hacia ti con todo lo que eres, con todo lo que puedes llegar a ser y con todo lo que mereces. ¡Nos vemos la semana que viene!

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AVENTURAS EN LA GRAN CIUDAD (o los goonies en Chicago)

Aventuras en la gran ciudad (1987)


Dirección: Chris Columbus

Reparto: Elisabeth Shue, Maia brewton, Keith Coogan, Anthony Rapp, Penelope Ann Miller y Ron Canada

SINOPSIS

Chris Parker es una joven universitaria que ve frustrado su plan de quedar con su novio, cuando este lo cancela sin avisar. Deprimida, decide ir a cuidar a Sara, la hija pequeña de unos amigos de sus padres. El hermano mayor de Sara, Brad, está enamorado de Chris en secreto. Cuando la mejor amiga de Chris, Brenda, llama a casa de los chicos pidiendo ayuda porque se ha escapado de casa, comienza un enredo a través de la ciudad de Chicago. El mejor amigo de Brad se une a este variopinto grupo en una comedia alocada y peligrosa.

OPINIÓN PERSONAL DE «AVENTURAS EN LA GRAN CIUDAD»

El cine de los ochenta es inolvidable. Puedes ser fanático del cine de esa década porque esté de moda, puesto que a lo mejor eres más joven que yo. Pero para la gente que vivió aquella época, esas películas, salvando su mayor o menor calidad, tienen una magia inexplicable.

Tras el increíble éxito de «Los Goonies» dos años antes, el señor Chris Columbus decidió realizar una película muy al estilo de este taquillazo, pero en una gran ciudad como Chicago. La premisa parte de un inicio similar: jóvenes necesitan ir a buscar algo (el tesoro de Willy el tuerto o la amiga de Chris en apuros) y camino a su objetivo, la cosa se complica sucediéndose así una serie de situaciones a cada cual más retorcida y divertida.

Conste que no estoy comparando las películas, pero como enamorado del cine de los ochenta (hartito estaba de ir al videoclub a por los VHS de turno, una y otra vez), me encantaban este tipo de historias de aventuras. Estamos ante una comedia sencilla, sin trasfondo extremadamente rebuscado. Solo la idea de pasar un buen rato de diversión sin lecturas enrevesadas ni mensajes trascendentales.

No es una película que provoque intensas carcajadas, sino leves sonrisas. Y ahí está el equilibrio de esta película. Dentro de la extensa cantidad de situaciones disparatadas, subyace una  realidad acerca de lo que sucede, puesto que no extrapolan la historia como harán más adelante películas del estilo  “Scary movie”.

El paso de los años para una de mis actrices favoritas de antaño, Elisabeth Shue, ha sido muy prolífico. Tras darse a conocer en Karate Kid en 1984 protagonizó Link (de la que ya hablé en este blog) y después protagonizó esta divertida comedia. Es cierto que no ha sido una de esas actrices con grandes producciones a sus espaldas (aunque consiguió el Oscar por la maravillosa «Leaving Las Vegas»), pero a mí sigue enamorándome con cada trabajo que hace. Los tres niños al cuidado de Elisabeth resultan divertidos y compactan con ella, creando un grupo en apuros muy bien conectado entre sí.

Uno de los mejores momentos de la película es sin duda alguna el blues que se marcan los chicos en un club lleno de gente de color (donde ellos son los diferentes, no olvidemos que eran los ochenta y este tipo de sitios eran pequeños guetos), sin olvidar el gatito que Brenda encuentra en la estación de autobuses. El viaje en metro, la fiesta de los Anderson, la visita al restaurante… Es que existen tantísimos momentos divertidos en este film, que no deja lugar al respiro. Las situaciones se suceden sin descanso para los protagonistas, y por ende, para el espectador. No hay momento para el aburrimiento, porque todo lo que viven estos jóvenes, solo sucede en una noche. ¡Y vaya noche!

Como nota informativa, en 2016 Disney realizó un remake de esta película titulada “Canguros en apuros”, que dista bastante aunque la historia sea muy similar. Obviamente, el regusto Disney (que yo adoro) se nota, dándole  su toque infantil y a veces extremadamente inocente.

Y es que este tipo de películas, y es mi humilde opinión como siempre, demuestra que no es necesario el uso de bromas escatológicas o comentarios vulgares, tan de moda durante la década de los 2000. Que tampoco desmerezco comedias que usan ese tipo de humor, pero me resulta interesante marcar esa diferencia.

Así que si no conoces esta película y te apetece pasar un rato divertido a ritmo de blues sin complicaciones, te invito a que la veas y dejes en comentarios tu impresión acerca de “Aventuras en la gran ciudad”. ¡Que vivan los ochenta!


PRIMER VERANO (o el intimismo intenso francés)

Primer verano(2000)


Dirección: Sébastien Lifshitz

Reparto: Jérémie Elkaïm, Stéphane Rideau, Marie Matheron, Dominique Reymond, Laetitia Legrix y Nils Ohlund

SINOPSIS

Mathieu, un joven perteneciente a una familia resquebrajada, decide pasar las vacaciones de verano en un pequeño pueblecito costero. Allí reside su tía, que cuida de la madre y la hermana de Mathieu. En ese verano, el joven conoce a Cédric, un muchacho que llama su atención y con el que comienza una relación, descubriendo así su homosexualidad y la pasión del primer amor.

OPINIÓN PERSONAL DE «PRIMER VERANO»

Esta película es preciosa. Si, así empieza la crítica. No me considero un cinéfilo de esos que ven cine iraní y desprestigian las superproducciones. No soy un experto, pero creo que tampoco me hace falta. Como ya habrás visto en mis posts anteriores, tengo un abanico muy amplio en cuanto a gustos, y hoy toca revisitar este film estrenado en la entrada del 2000.

Antes de entrar en materia, desearte un feliz año 2021, que seguro vendrá cargado de cosas buenas, momentos inolvidables y grandes éxitos. Dejamos atrás un año excesivamente raro, extraño y que nos ha descolocado a todos en mayor o menor medida. Pero vayamos al grano…

Un verano que lo cambia todo. Un verano para descubrir el despertar sexual. Un despertar diferente, prohibido, desconcertante. Así nos presenta Sébastien Lifshitz a Mathieu. Conociéndose a sí mismo por primera vez, reconociendo su homosexualidad. Disfrutando de ella entre el caos que es su vida familiar. Un hogar desestructurado, una hermana intolerante, una madre enferma, una tía excesivamente controladora y un padre ausente. Solo los momentos con Cédric consiguen ser la tabla de salvación de Mathieu. Un amor de verano normal. Y digo normal, porque a pesar del entorno que les rodea, el director sabe ofrecer al espectador una relación realista  y sincera sin caer en los estereotipos a los que estamos acostumbrados. Son dos personas que se enamoran, o al menos eso sienten, y aprovechan los momentos juntos para disfrutar el uno del otro.

Como buena cinta de cine francés de primeros de siglo, la película transcurre a un ritmo lento, calmado, pero para nada aburrido. Si algo caracteriza al cine galo, es la abundancia de imágenes sin diálogos, amplios silencios, juegos de cámara y situaciones que a primera vista parecen no ofrecer nada interesante, pero que esconden sutiles historias entre líneas.

La película juega en tres estructuras temporales, aunque no se especifica la distancia entre ellas. Los cambios de estación son los que diferencian cada una de las tramas temporales, jugando gracias a ello, con la iluminación de cada plano.

No hay clichés, no hay topicazos en cuanto a la creación de dos personajes homosexuales, lo cual, en aquellos años era más que agradecido. Los personajes principales interpretados por Jérémie y Stephane ofrecen una compenetración extremadamente realista. Sin artificios, sin excentricidades; únicamente dos personas que se conocen, se aman y sienten la pasión de un amor de verano. Las miradas, los pequeños gestos, todo cuadra a la perfección. El elenco al completo ofrece unas interpretaciones bien cuajadas, trabajadas y convincentes.

Algo que me sorprendió de esta película era la falta de ambientación musical. Sí que aparecen momentos en los que se escucha música, pero va ligada a la historia (una discoteca, una feria). No hay prácticamente música de fondo en esta película; el director sustituye esa carencia (que realmente tampoco se hace necesaria) por el sonido de las olas del mar, el bullicio del pueblo, o deja el silencio como sonido.

Eso sí, como ya te he comentado, al ser cine francés, la película es mucho más intimista y delicada, que para muchos se traduce por lenta y tediosa. Pero a mí no me lo ha parecido.

Con un final que puede que no satisfaga a todo el público, no deja de ofrecer una realidad de la vida misma. Como su título indica, es el “primer verano” del nuevo Mathieu, al que seguirán, con seguridad muchos veranos más. Además, es una película que ensalza el amor en estado puro, tenga o no un final de cuento de hadas. Ese momento en que el cosquilleo y las mariposas parecen indestructibles. Con un estilo de cine diferente al comercial que solemos consumir, estoy seguro que te gustará pasar un buen rato intimista y recordar tu primer amor de verano.

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JURASSIC WORLD (o vamos a liarla parda)

Jurassic World (2015)


Dirección: Colin Trevorrow

Reparto: Chris Pratt, Bryce Dallas Howard, Nick Robinson, Ty Simpkins, Irrfan Khan, Vincent D’Onofrio

SINOPSIS

Han pasado 22 años desde la fatídica visita a Jurassic Park, aquel parque de atracciones con dinosaurios creados a partir de ADN extraído del ámbar fosilizado, y que no resultó como su creador John Hammond esperaba. Tras diez años en funcionamiento, un nuevo parque mejorado se ha instalado en la misma isla, Nublar. Los beneficios son inmensos, pero la directiva continúa trabajando por mantener el interés de los clientes gracias a la creación de nuevos dinosaurios. Cuando un nuevo espécimen genéticamente modificado se escapa de sus instalaciones, el pánico vuelve a cundir, pero esta vez, en un parque abarrotado de visitantes.

OPINIÓN PERSONAL DE «JURASSIC WORLD»

Vuelvo al ataque con más dinosaurios, esta vez con la reinvención y continuación de la trilogía creada por Steven Spielberg a principios de los noventa. Tras tantos años de espera, la curiosidad recorría mi cuerpo por saber de qué manera volverían los dinos a nuestras vidas. Y mis expectativas se vieron superadas cuando el director me mostró el mismo parque en el que sufrieron Sam Neill y compañía reformado y en funcionamiento. Abarrotado de clientes, lleno de dinosaurios y a pleno rendimiento. Un sueño hecho realidad para un fan como yo…

Realmente no deja de ser la evolución lógica si querían continuar donde lo dejaron. El ser humano seguiría investigando, obviando los errores del pasado, con tal de conseguir sus objetivos. Y si esos objetivos le pueden reportar ingentes cantidades de dinero, mejor que mejor. Y ahí es donde arranca esta nueva historia de Jurassic Park. Ha pasado el tiempo y el ser humano ha conseguido sacarle beneficio a la creación de dinosaurios. Y como tenía que ser, el experimento se les va de las manos. A partir de ahí, blockbuster del bueno. Y yo, que lo agradezco con una sonrisa.

Los efectos especiales, nuevamente y para mi gusto, son increíbles. Colin vuelve a utilizar los animatronics que usó Spielberg, sobre todo para tomas cercanas con los protagonistas. Este tipo de efectos, dotan de más realismo a esos momentos entre dinosaurios y humanos. Los efectos CGI crean tomas de gran calidad, que unidas a la banda sonora (con base de John Williams, maestro) generan momentos para el recuerdo.

Increible el Mosasaurio y el vuelo de los Pteranodon. Los ataques en el parque y la girosfera. Todo es acción, todo es riesgo. Y al final de eso se trata. De ofrecer un espectáculo visual acorde con la franquicia. De no perder la esencia que hizo tan famosas estás aventuras. Como ya dije en la segunda o la tercera parte (no lo recuerdo bien) la sorpresa de ver a dinosaurios merodeando y atacando a los protagonistas ha desaparecido. Ese cosquilleo en el estómago ante lo desconocido nunca se sentirá de nuevo. Pero esta nueva entrega mantiene el listón bien alto en cuanto a innovación y evolución de la historia.

Los nuevos personajes poseen una mezcla aventurera y divertida. Chris Pratt y Bryce Dallas Howard se complementan a la perfección como pareja sufridora de esta entrega, dotando a las situaciones un ligero toque cómico sin rayar en el exceso. Lo justo para distender los músculos tras alguna escena cargada de adrenalina. Los sobrinos de Claire sustituyen a los nietos de Hammond para dar el toque adolescente a la cinta.

Los guiños a su trilogía original encantarán a los amantes de Jurassic Park. El jeep, el centro de visitantes antiguo o el gran portón por el que atraviesa el tren traerán a tu memoria aquella primera sensación allá por el 93. Y es que la esencia está ahí. Por mucho que sus detractores quieran tacharla de no creíble o exagerada… No hay nada como analizar si la primera Jurassic Park podría suceder. Y si sucediera, ¿qué la separaría de la constante evolución de haber creado dinosaurios? ¿El ser humano no le habría sacado beneficio a semejante descubrimiento? Pues ya está, tan simple como eso.

Un detalle que me resultó bastante divertido tras el estreno, fueron aquellas críticas que ponían en tela de juicio la “supuesta domesticación” de los velocirraptores; que eso era de risa, que quién podía creerse eso… Y yo me preguntaba, ¿las orcas son mascotas? ¿los leones? No se, cualquier animal es imprevisible, al menos así lo veo yo… Lo somos los humanos, imagínate los animales. Pero pienso que debe existir gente que le saque punta a todo…

Así que, con esta película, solo me queda “El reino caído” para completar la crítica sobre una de las sagas que más me apasiona. Y bueno, a esperar el final de la trilogía que cerrará Bayona.